Ni Pedraza, ni Aínsa: el pueblo medieval más deseado en invierno es Conjunto Histórico-Artístico, ronda el centenar de habitantes y la nieve lo convierte en un decorado de película

Apenas 100 habitantes, calles que te transportan al pasado y un invierno que lo cambia todo.

La capital del invierno del interior de Aragón.
La capital del invierno del interior de Aragón. / Istock / KarSol

¿Sois más de invierno o de verano? La eterna pregunta que acaba generando debates intensos en cualquier sobremesa. En Viajar hablamos de destinos para todos los gustos y, esta vez, ponemos el foco en un pueblo que convierte el invierno en una experiencia en sí misma. Hablamos de Mirambel, declarado Conjunto Histórico-Artístico; es uno de esos lugares que pasan desapercibidos hasta que alguien te lo recomienda bien, y para eso estamos nosotros. Está en el Maestrazgo, en el interior de Teruel, y apenas supera el centenar de habitantes. Y te lo digo sin exagerar; es un destino perfecto si eres de los que disfrutan del frío… y también si eres del “equipo verano”, porque igual (o no) aquí empiezas a replantearte de qué lado estás.

Adriana Fernández

Un casco medieval bonito y para toda la familia

Entrar a Mirambel es cruzar una muralla y notar el cambio. Los portales históricos, como el Portal de las Monjas o el Portal de Valero, siguen marcando la entrada al casco antiguo. Dentro, las calles son estrechas, el empedrado se conserva y las casas señoriales de los siglos XVI y XVII mantienen una arquitectura sobria, sin añadidos fuera de lugar. Es un pueblo que demuestra la teoría de que no es necesario demasiadas florituras para calar en la memoria del viajero.

Calles y rincones en Mirambel.

Calles y rincones en Mirambel.

/ Istock / Josep Curto

Entre los edificios más reconocibles (y recomendables) es la iglesia de Santa Margarita y el antiguo convento de las monjas agustinas, que recuerda el peso religioso que tuvo el pueblo en otros tiempos. 

Pocos vecinos, mucha sensación de pueblo auténtico

En Viajar sabemos que los mejores perfumes vienen en un frasco pequeño. Y, sin duda, la esencia de Mirambel recae en que apenas supera los cien habitantes. No hay tráfico, no hay ruido constante y no hay un ambiente artificial pensado solo para el visitante. El pueblo sigue funcionando a pequeña escala, como tantos otros del interior de Aragón (una comunidad maravillosa y, en mi opinión, infravalorada), pero con la ventaja de haber conservado su patrimonio casi intacto. En invierno esa sensación se intensifica, pues las calles se vacían aún más y el pueblo recupera una calma que en otros lugares ya es difícil encontrar; todo un lujo en los tiempos que corren.

Puerta de Las Monjas, Mirambel.

Puerta de Las Monjas, Mirambel.

/ Istock / Josep Curto

El Maestrazgo, la clave del conjunto

Mirambel forma parte del Maestrazgo, una de las comarcas más singulares y menos pobladas de Aragón. En mi opinión, es una auténtica maravilla; un territorio de pueblos pequeños, arquitectura medieval muy bien conservada y una historia marcada por órdenes militares y conflictos carlistas. Muy cerca están Cantavieja, capital histórica de la comarca; La Iglesuela del Cid, otro conjunto medieval impecable; o Tronchón, conocido por su queso y su papel histórico durante el siglo XIX. Todos son lugares que sin duda merecen una visita. Así que, si visitas Mirambel mira más allá de sus fronteras y también te enamorarás, pues recorrer el Maestrazgo en invierno no es hacer turismo rápido y superficial, es entender cómo se ha vivido tradicionalmente en estas montañas.

Mirambel, capital del invierno

Os preguntaréis, ¿pero por qué Mirambel es el destino ideal en invierno? Pues, fácil y sencillo; porque no intenta competir con nadie. No busca parecer más grande ni más animado de lo que es, funciona precisamente porque mantiene su escala y su carácter. En invierno, cuando el entorno manda y el pueblo se queda casi en silencio, esa autenticidad se vuelve su mayor atractivo. Os advierto, no es un destino para quien busca planes constantes, pero para eso ya hay otros muy demandados en España. Mirambel es para quien aprecia los lugares que no necesitan explicarse en demasía.

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