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GEOGRAFÍA INVISIBLE IV

¿Por qué hay un pedazo de Cantabria dentro de Bizkaia? Así es este singular territorio escondido en el País Vasco

El Valle de Villaverde es una enigmática isla administrativa cántabra que navega en territorio vasco, completamente rodeada por las tierras bizkainas.

El Puente Viejo de Balmaseda es una de las mejores puertas de entrada a esta comarca cántabra

El Puente Viejo de Balmaseda es una de las mejores puertas de entrada a esta comarca cántabra / Istock / iStock

La península ibérica cuenta con diversos enigmas geográficos, muchos de ellos desconocidos por el turismo. Entre las montañas y leyendas del norte de España encontramos una región que pertenece a ese grupo de curiosos territorios invisibles que ocupan nuestra sección trimensual. Se trata del único municipio de Cantabria que no tiene continuidad territorial con el resto de la comunidad. El Valle de Villaverde, también conocido históricamente como Villaverde de Trucíos se ubica en el País Vasco. Podría decirse que es una isla interior encargada de tejer una red de senderos, paisajes y culturas desde hace siglos.

Pero, ¿cómo es posible que este pedacito de Cantabria se encuentre completamente rodeado por la provincia de Bizkaia? Para contestar a esta pregunta hay que remontarse a decisiones históricas y herencias medievales. La comarca perteneció al Señorío de Bizkaia, pero, en el siglo XV, pasó a formar parte de la Casa de Velasco, una de las familias nobles con mayor influencia de Castilla. En el siglo XIX, cuando se definieron las provincias modernas, se incorporó a lo que en la actualidad es Cantabria. En la actualidad, aunque su jurisdicción administrativa y política depende de Cantabria, el Valle de Villaverde mantiene un estrecho vínculo cultural con Bizkaia.

Montañas y valles perfilan las comarcas del Valle de Villaverde y las Encartaciones

Montañas y valles perfilan las comarcas del Valle de Villaverde y las Encartaciones / Istock / iStock

No obstante, más allá de cualquier cuestión geográfica, el territorio merece una visita para perderse entre sus praderas infinitas. El valle está ubicado entre suaves montañas, a apenas 40 kilómetros de Bilbao y a unos 70 de Santander, por lo que cualquiera de estas ciudades puede ser una buena base para lanzarse a explorarlo. Su frontera es invisible, sin embargo los límites administrativos se hacen notables en pequeños detalles como la señalización o la identidad de sus habitantes, entrelazando dos comunidades con naturalidad.

Las carreteras zigzaguean por un paisaje de un verdor hipnótico salpicado por caseríos de piedra y ganado que recuerda que esta actividad sigue siendo la base económica local. Por el camino será recomendable detenerse en los miradores naturales o dejarse llevar por la geografía que encontramos a nuestro paso, como el Pico Alén, el Monte Tejea y el río Agüera.

Qué visitar cerca del Valle de Villaverde

La comarca bizkaina de las Encartaciones es la vecina inmediata de este territorio cántabro. En ella es posible encontrar numerosos atractivos como la cueva de Pozalagua, un capricho geológico envuelto por el Parque Natural de Amañón. En el interior, un espacio de 125 metros de longitud acoge la mayor concentración de estalactitas excéntricas del mundo.

Las estalactitas concéntricas de la Cueva de Pozalagua

Las estalactitas concéntricas de la Cueva de Pozalagua / Istock / iStock

No muy lejos se encuentra Balmaseda, la villa más antigua de la provincia, con un precioso casco histórico en el que sobresale su Puente Viejo, del siglo XI. Además, las Encartaciones cuenta con un maravilloso Patrimonio Industrial encabezado por la fábrica de Boinas La Encartada, una antigua fábrica textil del siglo XIX convertida en museo industrial.

Poniendo rumbo a Cantabria, podremos recorrer los encantos de Castro Urdiales o adentrarnos en los Valles Pasiegos para seguir profundizando en la calma y el espíritu de Cantabria.

Otros lugares de España donde la geografía se toma un descanso

El Valle de Villaverde no es el único de nuestra geografía que tiene esta peculiaridad. El país cuenta con otros caprichos territoriales que forman parte de esa “geografía invisible” que a menudo pasa desapercibida. Puntos donde las fronteras no siguen patrones naturales sino históricos.

Uno de los casos más populares es el Condado de Treviño, un territorio perteneciente a Castilla y León y circundado por la provincia de Álava, también en el País Vasco. La situación genera un debate identitario y administrativo, ya que los habitantes, en muchos casos, mantienen una mayor relación con Victoria-Gasteiz que con Burgos.

Iglesia de San Martín en Villahizan de Treviño

Iglesia de San Martín en Villahizan de Treviño / Istock

Situado en Aragón, Petilla de Aragón en realidad pertenece a Navarra, y rodeado por la Comarca de las Cinco Villas. El municipio fue el lugar de nacimiento de Santiago Ramón y Cajal, premio Nobel de Medicina. Hoy en día apenas cuenta con 30 habitantes empadronados.

Estos lugares recuerdan que las fronteras muchas veces son caprichos políticos, históricos o incluso accidentales. Recorrerlos implica cruzar comunidades con identidades propias y conocer secretos que nos permiten, además, viajar en el tiempo.