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El paso barroco de Semana Santa más espectacular de España no está en Andalucía: es del siglo XVIII, pesa más de 900 kilos y está declarado de Interés Turístico Internacional

La procesión de los Salzillos, que se celebra por la mañana y recorre el centro de Murcia, es una tradición que se mantiene a través de las cofradías y forma parte de la identidad cultural de la ciudad.

La cofradía cuenta con 3.500 hermanos aproximadamente

La cofradía cuenta con 3.500 hermanos aproximadamente / Istock

En la mañana del Viernes Santo de la Semana Santa de Murcia, declarada de Interés Turístico Internacional, se celebra una de las procesiones más reconocibles del país. La procesión de los Salzillos reúne varias obras del escultor Francisco Salzillo en un mismo recorrido que, a diferencia de lo habitual, no ocurre de noche ni en silencio.

La Procesión de los Salzillos sale temprano y recorre el centro histórico

La Procesión de los Salzillos sale temprano y recorre el centro histórico / Wikimedia Commons / Educasadocerrato

Detrás de esta singular procesión está la Real y Muy Ilustre Cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno. 'Los Moraos' o 'Los Salzillos', como se le denomina popularmente, es una de las instituciones pasionales más antiguas e importantes de la ciudad tanto por su tradición como por su espectacular patrimonio de imágenes de Salzillo.

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Y la tradición viene de lejos. En agosto del año 1600 serían aprobadas las primitivas constituciones de la cofradía y la primera procesión de la cofradía tuvo lugar el Viernes Santo del año siguiente.

Salzillo y la escultura barroca llevada a la calle

El elemento central de la procesión de los Salzillos son los pasos realizados por el escultor en el siglo XVIII y que representan escenas de la Pasión con varias figuras.

Los protagonizsta son los pasos realizados por Francisco Salzillo en el siglo XVIII

Los protagonizsta son los pasos realizados por Francisco Salzillo en el siglo XVIII / Wikimedia Commons / Gregorico

Estas figuras son un gran ejemplo del barroco: tienen expresividad en los rostros y hay mucho detalle en las manos y las vestimentas. Otro detalle que eleva la impoortancia de estos pasos es que la policromía original se mantiene en gran parte de las obras.

Entre los pasos más conocidos se encuentran escenas como “La Santa Cena”, “La Oración en el Huerto” o “El Prendimiento”. Todas forman parte de un conjunto que se conserva durante el resto del año y que solo se saca para la ocasión.

Paso de La Santa Cena

Paso de La Santa Cena / Wikimedia Commons / Pedro J Pacheco

El traslado de estos pasos requiere coordinación y fuerza, porque hay pasos que superan los 900 kilos y se portan a hombros. El más grande, que Salzillo esculpió en 1761 y representa la última cena, es portado a hombros por 28 nazarenos estantes y tiene un peso aproximado de 1.310 Kg.

Aquí no predomina el silencio absoluto que se asocia a otras procesiones

Aquí no predomina el silencio absoluto que se asocia a otras procesiones / Wikimedia Commons / Gregorico

La procesión cuenta con un total de nueves pasos (La Santa Cena, La Oración en el Huerto, El Prendimiento, Los Azotes, La Verónica, La Caída, Nuestro Padre Jesús Nazareno, San Juan y La Dolorosa). Todas las obras son de Salzillo, excepto Nuestro Padre Jesús Nazareno, que es anónima.

Cómo ver la procesión y qué tener en cuenta

A las ocho de la mañana se abren las puertas de la Iglesia de Nuestro Padre Jesús Nazareno, en el barrio de San Andrés, donde se conserva la imagen de la Virgen de la Arrixaca que trajo consigo el rey Alfonso X el Sabio.

En ese momento se pone en marcha una de las procesiones más representativas por estas obras de arte, de valor incalculable. Más de 4.000 nazarenos (entre penitentes, mayordomos, estantes, promesas y secciones de bocinas) visten la túnica morada y muchos de ellos caminan descalzos a lo largo de más de ocho horas.

El público se concentra desde primera hora en calles como la Trapería o la plaza del Cardenal Belluga, donde el recorrido permite ver los pasos a poca distancia y, aunque se mantiene el carácter religioso, no predomina el silencio absoluto que se asocia a otras procesiones.

La procesión de los Salzillos también sigue el estilo tradicional murciano, tanto en indumentaria (los mayordomos de uno de los pasos llevan la cara destapada), como en música (con grupos de carros-bocina que tocan la denominada burla).

Para verla con cierta comodidad, conviene elegir bien el punto del recorrido.La procesión tienen momentos muy intensos, como puede ser la salida del templo, donde el protagonismo se lo lleva la compleja maniobra que realizan sus estantes y la pericia de éstos para sacar por la estrecha puerta los pesados pasos. Estas maniobras también pueden verse al pasar por la calle San Nicolás. Otro momento especial es ver la recogida de nuevo en la plaza San Agustín, con la dificultad que supone su entrada en el templo tras ocho horas de marcha.

Para quienes quieran completar la experiencia, existe la posibilidad de ver estas obras fuera de la procesión. Muchas de las esculturas del artista se conservan en el Museo Salzillo, donde se pueden observar con más detalle y sin el condicionante del movimiento ni las fechas concretas.