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El paseo marítimo más elegante de España sigue la curva de una bahía de cuento: un balneario Belle Époque sobre la arena y el palacio donde veraneaba una reina

La historia del frente marítimo más famoso de San Sebastián ayuda a entender por qué la ciudad adquirió fama internacional a finales del siglo XIX.

Paseo marítimo de La Concha en San Sebastián.

Paseo marítimo de La Concha en San Sebastián. / Istock / TONO BALAGUER

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Aunque no llegases hasta aquí con ese plan, vas a acabar haciéndolo, ya que la mayoría de quienes visitan San Sebastián terminan recorriéndolo sin darse cuenta. El Paseo de La Concha acompaña la bahía de principio a fin y enlaza algunos de los lugares más emblemáticos de la ciudad: desde un balneario histórico construido prácticamente sobre la arena hasta el palacio donde la reina María Cristina pasaba los veranos. Todo ello en un corto paseo junto al mar.

Playa de La Concha, San Sebastián

Playa de La Concha, San Sebastián / Istock / ALEXANDRE AROCAS

Este balcón privilegiado frente a las aguas del Cantábrico está desde hace muchísimos años entre los destinos favoritos de la aristocracia española gracias en parte al paseo marítimo, todo un icono de la ciudad que, además, está considerado “el más bello del mundo” por sus habitantes. 

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Adriana Fernández

El prestigio de San Sebastián como destino turístico comenzó a consolidarse en la segunda mitad del siglo XIX, pero alcanzó su gran impulso cuando la reina regente María Cristina de Habsburgo-Lorena decidió establecer allí su residencia estival en 1887. Como ocurre en tantos otros lugares a los que la realeza ha puesto los ojos encima y su presencia se vuelve habitual, la aristocracia, la alta burguesía y muchos visitantes internacionales coomenzaron también a llegar hasta aquí. Así, esta ciudad costera pasó a ser uno de los grandes centros del turismo europeo de la Belle Époque.

Farola en el paseo de La Concha de San Sebastián.

Farola en el paseo de La Concha de San Sebastián. / Istock / t

Como no podía ser de otra manera, el escenario principal de aquel esplendor fue el Paseo de La Concha, que acompaña la curva de la bahía durante algo más de un kilómetro en el que se pueden disfrutar de las mejores panorámicas sobre el Cantábrico, la isla de Santa Clara y los montes que rodean la ciudad.

Pero si hay algo que hace reconocible a este paseo (con permiso de las icónicas farolas de estilo Art Decó) es la tan célebre barandilla blanca diseñada por el arquitecto Juan Rafael Alday a comienzos del siglo XX. No hay otro símbolo en San Sebastián que pueda igualar esta obra modernista de hierro, pues sus formas ornamentales aparecen hoy en miles de fotografías y recuerdos de la ciudad, además de que está protegida por ser todo un símbolo del patrimonio de la ciudad

Un balneario sobre la arena y el palacio donde veraneaba la reina

La bahía conecta las dos playas más famosas de la ciudad, la de Ondarreta y la de la Concha, en un semicírculo con un monte en cada extremo (Igueldo a un lado, Urgull al otro) y una isla en el medio de las dos, Santa Clara. 

A mitad de esta media luna se levanta uno de los edificios más representativos del paseo, el Balneario de La Perla. Si bien es cierto que lo que ves ahora ha sido renovado, sí mantiene la tradición de los antiguos balnearios marinos que hicieron famosa a San Sebastián durante la Belle Époque, cuando los baños de mar se pusieron de moda entre las clases acomodadas europeas.

El Palacio de Miramar como parte del paisaje de San Sebastián

El Palacio de Miramar como parte del paisaje de San Sebastián / Istock / Mariedofra

Continuando la caminata por la bahía aparece el Palacio de Miramar, construido entre 1889 y 1893 por encargo de María Cristina para convertirlo en residencia oficial durante sus estancias veraniegas.

Fue diseñado por el arquitecto británico Selden Wornum y mezcla influencias inglesas con elementos propios de la arquitectura palaciega europea. El edificio está rodeado por amplios jardines abiertos al público desde los que puedes disfrutar de una de las mejores vistas sobre toda la bahía de La Concha.

Pero el paseo no termina en el Palacio de Miramar. Desde allí puedes continuar hasta la Playa de Ondarreta y llegar al entorno del Monte Igueldo, uno de los miradores más famosos del País Vasco.