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El paseo fluvial perfecto para una mañana: 5 kilómetros entre acantilados de 100 metros, buitres leonados sobrevolando el cañón y una ermita templaria del siglo XIII al final del recorrido

Esta ruta permite caminar junto al río entre paredes calizas, bosques de sabinas y uno de los paisajes naturales más espectaculares de Castilla y León.

La ruta perfecta para una mañana entre acantilados, buitres y una ermita medieval escondida

La ruta perfecta para una mañana entre acantilados, buitres y una ermita medieval escondida / Istock / 5

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No debe sorprender a nadie que el Cañón del Río Lobos, entre las provincias de Soria y Burgos, figure entre los espacios naturales más visitados de Castilla y León. Una maravilla así atrae a todo tipo de visitantes por la espectacularidad de sus paisajes y porque es una manera ideal de pasar una mañana de fin de semana.

Vista del Cañón del Río Lobos desde el mirador de la Galiana al atardecer

Vista del Cañón del Río Lobos desde el mirador de la Galiana al atardecer / Istock / 5

Aunque hay múltiples caminos y senderos, hay cuatro sendas principales que permiten recorrer las zonas más relevantes del parque. Hay una ruta que reúne algunos de los elementos más característicos de este espacio protegido en apenas unos kilómetros: un río que discurre entre paredes calizas, una de las mayores colonias de buitres leonados de la Península Ibérica y una ermita medieval que aparece casi por sorpresa en mitad del cañón.

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Adriana Fernández

Este recorrido parte desde los accesos situados en el entorno de la ermita de San Bartolomé y del puente de los Siete Ojos y no dura más de dos horas. Es un itinerario bastante cómodo y prácticamente llano (por eso es una opción muy popular para familias y excursionistas ocasionales), y a través de él podrás descubrir uno de los paisajes más singulares del interior de España.

El gran protagonista de la ruta es el propio cañón. Durante millones de años, el río Lobos fue excavando lentamente las calizas que dominan esta parte del Sistema Ibérico hasta crear un corredor natural de paredes casi verticales. En algunos puntos, los muros de piedra alcanzan alturas cercanas o incluso superiores a los 100 metros sobre el fondo del valle. Te aseguramos que la sensación de caminar entre estas enormes paredes de roca ya hace que la excursión merezca la pena.

El reino del buitre leonado

Pocas especies están tan asociadas al Cañón del Río Lobos como el buitre leonado. Estas imponentes aves encuentran en las paredes rocosas de este espacio protegido lugares ideales para poner sus nidos. Gracias a ello, se trata de uno de los enclaves más importantes para la observación de estos animales en Castilla y León.

Buitres leonados

Buitres leonados / Istock / Javier Alonso Huerta

Durante tu ruta seguro que puedes ver ejemplares planeando sobre el cañón aprovechando las corrientes térmicas que se generan junto a los acantilados. Llama mucho la atención lo grandes que son y la facilidad con la que permanecen suspendidos en el aire. Seas aficionado o no a la observación de aves, disfrutarás muchisímo con este espectáculo.

Además de buitres leonados, el parque alberga otras especies de interés como águilas reales, alimoches, halcones peregrinos o corzos, aunque son los buitres quienes dominan claramente el paisaje aéreo del cañón.

La ermita de San Bartolomé es uno de los grandes símbolos del parque

La ermita de San Bartolomé, uno de los monumentos más fotografiados de toda la provincia de Soria

La ermita de San Bartolomé, uno de los monumentos más fotografiados de toda la provincia de Soria / Istock / ana del castillo

El punto más emblemático de la ruta aparece tras varios kilómetros de caminata. En mitad del cañón encontrarás la ermita de San Bartolomé, uno de los monumentos más fotografiados de toda la provincia de Soria. Construida a comienzos del siglo XIII, la ermita es uno de los mejores ejemplos del románico tardío soriano. Además, el estar rodeada por paredes de roca y vegetación refuerza la sensación de encontrarse en un lugar aislado y casi fuera del tiempo.

La tradición popular ha vinculado durante décadas este enclave con la Orden del Temple, lo que ha contribuido a alimentar numerosas leyendas sobre el lugar. Más allá de estas historias, la ermita sigue siendo uno de los elementos patrimoniales más importantes del parque natural y una de las principales razones por las que muchos visitantes realizan el recorrido para llegar a este punto.