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El paseo más aristocrático del norte de España conecta un palacio real con jardines que miran al Cantábrico: es el lugar donde la familia real veraneaba en plena Belle Époque

El frente marítimo de la ciudad constituye uno de los paisajes urbanos más elegantes de España.

Santander, un viaje a la Belle Époque

Santander, un viaje a la Belle Époque / Istock

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El norte de España esconde uno de los paseos marítimos más bonitos y elegantes de todo el país. Un trazado al aire libre tan arquitectónico y tan señorial, que recuerda más a un salón de baile de la alta sociedad que a un simple lugar para salir a dar un paseo a plena luz del día. 

Es uno de los paseos marítimos más bonitos y elegantes

Es uno de los paseos marítimos más bonitos y elegantes / Istock

Pocos destinos de España pueden presumir de haber sido lugar de veraneo de la familia real, y este es uno de los más históricos. Se trata de Santander, la ciudad que eligió el rey Alfonso XIII como residencia estival a finales del siglo XIX, convirtiendo a la ciudad en el gran destino veraniego de la corte española. Eso atrajo a la nobleza, a la alta burguesía y a numerosos inversores que dejaron su huella en Santander en forma de icónicos hoteles que todavía hoy resisten. 

El paseo marítimo más bonito de España está en una ciudad trimilenaria frente al Atlántico: recuerda al Malecón de La Habana por sus fachadas de colores, con fortalezas militares y una catedral de cúpulas doradas

Sara Fernández García

Un viaje a la Belle Époque

El siglo XIX ocurrió algo decisivo en el mundo de los viajes y de la ciudades: los baños de mar se pusieron de moda entre la aristocracia europea. Y Santander fue uno de los destinos que más fama cogieron (junto con su vecina San Sebastián o Biarritz). Las familias pudientes y adineradas (que en realidad eran las únicas que podían permitirse viajar a destinos remotos por motivos de salud) llegaban hasta el histórico Balneario de La Concha atraídos por las propiedades beneficiosas del termalismo. 

Todavía conserva la esencia de haber sido una histórica ciudad balneario decimonónica.

Todavía conserva la esencia de haber sido una histórica ciudad balneario decimonónica. / Istock

Y ese auge dejó una huella imborrable en la ciudad. De hecho, hay bastantes historiadores del urbanismo que consideran que el conjunto formado por el frente marítimo de Santander constituye uno de los paisajes urbanos más elegantes de España. La combinación de naturaleza, arquitectura y planificación urbana es lo que lo hace tan especial. 

Histórica ciudad balneario

Han pasado casi dos siglos desde entonces, pero Santander mantiene la esencia de ciudad balneario europea que mira al mar, al estilo de grandes destinos decimonónicos como Brighton, posiblemente uno de los ejemplos victorianos más impactantes de la época. Y es que ese ambiente elegante, con grandes avenidas, jardines, hoteles clásicos, casino y villas palaciegas frente al mar, era una forma de urbanismo muy europea.

Ciudad elegante, con grandes avenidas, jardines y villas palaciegas frente al mar

Ciudad elegante, con grandes avenidas, jardines y villas palaciegas frente al mar / Istock

El paseo de la Reina Victoria (Avenida Reina Victoria es su nombre oficial) es el eje que nos lleva hasta aquella época, nunca mejor dicho. Considerado como ‘la Milla de Oro’ de Santander, es la arteria que conecta el centro de la ciudad con la bahía. Diseñado a principios del siglo XX, está bordeada por impresionantes palacetes, casonas y hoteles de lujo que en el pasado pertenecieron a la nobleza y a la alta burguesía. Las vistas panorámicas que ofrece de la bahía de Santander y la Cordillera Cantábrica son sencillamente impresionantes.

El Palacio de la Magdalena, la joya de la corona

Conecta directamente con la península donde se levanta el palacio de la Magdalena. Es el edificio más emblemático de la ciudad y fue construido entre 1908 y 1912, como residencia de verano de los reyes Alfonso XIII y Victoria Eugenia. Hoy en día es, además de un monumento de visita indispensable, sede de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo.

El Palacio de la Magdalena, una de las joyas de Santander

El Palacio de la Magdalena, una de las joyas de Santander / Istock

Desde allí se tiene una de las mejores panorámicas de la bahía, una de las más bonitas de España junto con La Concha de San Sebastián, y de su frente marítimo, un litoral de varios kilómetros sin prácticamente ninguna interrupción visual, lo que lo convierte en una joya. 

Muy cerca están los Jardines de Piquío, el otro gran parque urbano a este lado de Santander (junto con los Jardines de Pereda, el otro gran jardín histórico): tiene mirador en forma de proa de barco y está situado sobre un pequeño acantilado que divide las dos zonas de la playa de El Sardinero.

El Gran Casino, símbolo de la prosperidad decimonónica de la ciudad.

El Gran Casino, símbolo de la prosperidad decimonónica de la ciudad. / Istock / TAHA JAWASHI

Solo falta mencionar el Gran Casino, otro de los emblemas que siguen en pie. Un majestuoso edificio de color blanco y líneas clásicas que, con sus imponentes torres y una escalinata, es uno de los símbolos de la prosperidad que vivió la ciudad en aquella época y que sigue muy latente en su legado.