Paseando por las alturas: así son las pasarelas más altas de España

Rutas de senderismo por los cañones más abruptos de España, usando pasarelas y puentes livianos, a metros de altura. ¿Adrenalina? A tope. ¿Riesgo? Cero.

Andrés Campos
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Foto: Andrés Campos

Nos calzamos las zapatillas para descubrir, a cientos de metros de altura, las pasarelas más altas y abruptas de nuestro territorio.

1. Ruta de los Pantaneros, Valencia

Los pantaneros eran los obreros que construyeron a mediados del siglo pasado la presa de Loriguilla en el alto Turia, cerca de Chulilla, un precioso pueblo blanco de las montañas del interior de Valencia. Para ir a trabajar todos los días desde Chulilla, y luego volver, seguían un camino de cinco kilómetros que cruzaba varias veces el río encañonado. En 1957 una riada se llevó los puentes que había y ahora se han instalado en su lugar otros colgantes de hasta 21 metros de longitud y 15 de altura. Vamos, que esto se parece más a Nepal que a la tierra de las flores, de la luz y de la horchata. Es una senda segura, fácil, bien indicada, de unas tres horas de duración (ida y vuelta).

Ruta de los Pantaneros, España
Andrés Campos

El punto de partida de la ruta, Chulilla, es un pueblo pintoresco a rabiar, de origen y fisonomía morunos, con calles tan empinadas y estrechas que se necesita un semáforo para evitar que se crucen dos coches en la principal, porque no caben. Destacan el que fue hisn o castillo islámico de Xulella y la iglesia de la Virgen de los Ángeles, construida sobre la mezquita. Como solo se puede aparcar fuera de Chulilla, a la entrada o a la salida, es una obligación y un placer tranquilo pasear por sus callejuelas cuestudas, entre casas blancas que dejan contemplar, sobre los tejados, magníficas vistas del propio pueblo y de las hoces del Turia. 

Otra cosa que hay que hacer en Chulilla es bañarse en el Charco Azul, un alucinante remanso de aguas tersas (más verdes que azules, la verdad), de unos 60 x 30 metros, que duplica como un espejo la belleza de los acantilados calizos del alto Turia. Solo hay que caminar media hora desde el pueblo, bajando por la calle del Turia hasta su final y siguiendo luego el sendero local SL-CV 74, que va bordeando el río, bien señalizado con marcas de pintura blanca y verde. 

2. Barranco del río Cega, Segovia

Cerca de Pedraza, entre las aldeas de La Velilla y Pajares, el río Cega surca una de las gargantas más salvajes de la sierra de Guadarrama. Son cinco kilómetros de aguas rabiosas entre paredones verticales de gneis y selva mediterránea en estado puro: una legua de belleza desconocida que descubriremos siguiendo una senda de pescadores acondicionada con escaleras, pasarelas de madera y cadenas. Sin tales ayudas, para avanzar por este abrupto barranco habría que ser una de las nutrias que veremos aquí. O Spider-Man.

Barranco del río Cega, España
Barranco del río Cega, España | Andrés Campos

En ir y volver por el mismo camino, echaremos cuatro horas. Al acabar, si hay tiempo y ganas (que los habrá), visitaremos alguna de las joyas medievales de la comarca de Pedraza. Joyas sobradamente conocidas, como la villa amurallada de Pedraza. Y otras no tanto, como la ermita de Nuestra Señora de las Vegas, en Requijada. A solo tres kilómetros y medio de La Velilla, camino de Segovia, se alza desde el siglo XI esta ermita en cuyo pórtico veremos centauros, grifos, sirenas de doble cola…, la variada fauna, en fin, que pululaba en el río del románico, un curso tan misterioso y entretenido como el trozo de Cega que acabamos de descubrir.

3. Pasarelas de Relleu, Alicante

Unas pasarelas de madera instaladas en enero de 2022 permiten caminar a 60 metros de altura por los acantilados que rodean una presa del siglo XVII, hace mucho abandonada y olvidada en los montes de la Marina Baixa, a pocos kilómetros de Benidorm. Es el plan de moda en la Costa Blanca. La alternativa a quedarse tumbado en la playa. Se tarda una hora en bajar andando desde Relleu hasta la antigua presa y otra en volver.

Pasarelas de Relleu, España
Andrés Campos

Al lado mismo de la presa, en los primeros acantilados del estrecho del Pantano, es donde se ha instalado la famosa pasarela, un caminito colgante de madera de 212 metros de longitud, que desemboca en un mirador algo más amplio, pero con suelo de cristal. Para evitar atascos en la pasarela, solo pueden pasar a intervalos unos pocos senderistas y permanecer el tiempo justo para ir hasta el mirador, hacerse una foto y volver. Lógicamente, hay que reservar plaza.

4. Pasarelas de Montfalcó, Huesca

En Montfalcó, remota aldea abandonada de la sierra prepirenaica del Montsec, comienza uno de los caminos más aéreos y espectaculares de España, con pasarelas de madera que suben y bajan como culebras de escalera por los cortados calizos de 500 metros de altura del Noguera Ribagorzana, represado en el embalse de Canelles. Como a una hora y media del inicio, un puente colgante cruza el río y marca el final de la ruta de las pasarelas. En la otra orilla, la leridana, cabe seguir avanzando por el Congost de Mont-rebei, pero ya no por un camino de madera, sino por este espectacular desfiladero tallado en la pura roca.

Pasarelas de Montfalcó, España
Pasarelas de Montfalcó, España | Andrés Campos

5. Barrancos de Teruel, Teruel

Teruel cuenta con barrancos y cañones por doquier, tan abruptos y recónditos como hace miles de años. Menos mal que ahora hay pasarelas. Famoso es el Parrizal de Beceite, donde hay un sendero lineal de 7,5 kilómetros (ida y vuelta) y unas dos horas y media de duración que remonta el curso del río Matarraña mediante pasarelas de madera hasta alcanzar Els Estrets del Parrissal, la parte más angosta del cañón, de 60 metros de altura y solo 1,5 de anchura. Por este estrecho solo se puede pasar en verano y el acceso está limitado y es de pago: 10 euros por coche que se aparque en el punto de partida. Mucho más moderna y desconocida es la Ruta del Barranco de la Hoz, en Calomarde, cerca de Albarracín, que cuenta desde 2015 con pasarelas metálicas.

Estrechos del río Ebron, Teruel
Estrechos del río Ebron, Teruel | Andrés Campos

Más recientes aún son las pasarelas que se han instalado sobre el río Guadalope a su paso por el estrecho de Valloré, en Montoro de Mezquita. Otro barranco equipado con pasarelas en Teruel (y van cuatro) son los Estrechos del río Ebrón, en el sur de la provincia, casi en la linde con el enclave valenciano del Rincón de Ademuz. Tres horas de ida y otras tantas de vuelta nos llevará hacer entero el camino que recorre este sinuoso y abrupto cañón, entre El Cuervo y Tormón. Pero con andar solo una hora, para darse un baño en los llamados Estrechos del Cañamar, ya es un recorrido magnífico. Es uno de los Senderos más Bonitos de España.

6. Pasarela del río Mao, Ourense

Desde A Fábrica da Luz, antigua central hidroeléctrica de Parada de Sil reconvertida en albergue, un camino de tablas de 800 metros va culebreando por la ladera oeste del escarpado cañón del río Mao hasta su desembocadura en el Sil. Es un paseíto de una hora (ida y vuelta), pero también es un viajazo al pasado, porque los cañones de hasta 500 metros de profundidad que surcan el Sil y sus afluentes en el norte de Ourense se conservan igual de salvajes y solitarios que en la Edad Media, cuando los monjes se recluían en esta comarca, por eso llamada Ribeira Sacra.

Pasarela del río mao, España
Pasarela del río Mao, España | Andrés Campos

7. Puentes colgantes de Granada, Granada

En Monachil, casi a las afueras de Granada, el río del mismo nombre se abre paso por unas angosturas de roca caliza, Los Cahorros, que hacen las delicias de los escaladores y los senderistas. Cruzan el río varios puentes colgantes, uno de 63 metros de longitud. La ruta circular de Los Cahorros es un sendero de nueve kilómetros y unas tres horas y media de duración, asequible para todos y segura cien por cien. Los que mejor se lo pasan son los niños, porque además de los puentes hay que atravesar una cueva.  Otro sendero divertidísimo de Granada, con pasarela de madera, puente colgante y túnel de 70 metros, es el de la Cerrada del río Castril. Una hora se tarda en ir y volver.

Ruta de los Cahorros, Granada
Ruta de los Cahorros, Granada | Andrés Campos

8. Fervenza de Auga Caída, Lugo

En un recoveco del embalse de Os Peares, donde el Miño se remansa antes de beberse al Sil, se precipita el arroyo de Aguianza formando la fervenza de Auga Caída, una cascada de 40 metros rodeada de una selva tan espesa y húmeda, que los visitantes, más que en Lugo, tienen la sensación de hallarse en Tailandia o en Costa Rica. Junto a la aldea de Marce nace un senda bien señalizada de menos de tres kilómetros (45 minutos, solo ida) que desciende hacia la cascada con fuerte pendiente, sobre todo al final, en que la ladera se pone tan escarpada que ha sido necesario llenarla de escaleras y pasarelas de madera. Hace años era peor. Había que agarrarse a un cable de acero.

Cascada de Agua Caida, Lugo
Cascada de Agua Caida, Lugo | Andrés Campos

9. Desfiladero de los Hocinos, Burgos

Cerca de Valdenoceda, uno de los 360 pueblos de la ancha comarca de las Merindades, en el norte de Burgos, el Ebro atraviesa un desfiladero que, para llevar la contraria, no es nada ancho: caben la carretera N-232, el río y nada más. De hecho, el sendero que avanza río arriba por la margen derecha, desde el puente del Aire, cuenta con varias pasarelas metálicas ancladas a la pared rocosa, porque no hay orilla donde pisar. En una hora y media se recorre, ida y vuelta, el tramo más encajado y vistoso.

10. Cañón del río Vero, Huesca

Alquézar, una encantadora villa medieval encastillada en una peña junto al cañón del Vero, en la sierra prepirenaica de Guara, es el punto de partida de una senda circular de tres kilómetros que discurre por pasarelas metálicas fijadas a las paredes verticales de la garganta, a bastantes metros sobre las aguas esmeraldas del río. Es una ruta espectacular, con nula dificultad, que se recorre en una hora y media. El único inconveniente es que es de pago. Hay que abonar cuatro euros por cabeza (tres, si se reserva online) para que el Ayuntamiento pueda mantenerla segura y reluciente, como nueva.

Cañón del río Vero, Huesca
Cañón del río Vero, Huesca | Eloi_Omella / ISTOCK

11. Caminitos de Málaga   Málaga

Uno es el archifamoso Caminito del Rey, en el desfiladero de los Gaitanes: una pasarela peatonal de tres kilómetros y más de 100 metros de altura que inauguró el rey Alfonso XIII (de ahí, su nombre) a principios del siglo XX y que hubo que rehabilitar en el año 2014 porque se había deteriorado y convertido en uno de los senderos más peligrosos del mundo. El otro caminito famoso de Málaga es el sendero de El Saltillo, situado en Canillas de Aceituno, en la comarca de la Axarquía, que cuenta con uno de los mayores puentes colgantes de España, de 54 metros de longitud y 70 de altura. El primero es sencillo. El segundo, no tanto.