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El pasaje modernista de estética parisina que se esconde en el centro histórico de Zaragoza: repleto de molduras pintadas en rojo y blanco, es una de las calles más bonitas y desconocidas de España

Solo hay tres galerías comerciales de este estilo en España, y esta es una de las que primero se construyeron.

Una calle de París que, en realidad, está en Zaragoza

Una calle de París que, en realidad, está en Zaragoza / Istock

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Y si te decimos que en el centro histórico de Zaragoza, la capital de Aragón, se esconde un lugar que con solo mirarlo te lleva directamente hasta París, la ciudad de la luz, la elegancia y la sofistiación, ¿te lo crees? Pues tan cierto como que se trata de una de las calles más bonitas de España.

Calle Alfonso I de Zaragoza, todo un emblema de la ciudad y el origen de esta historia.

Calle Alfonso I de Zaragoza, todo un emblema de la ciudad y el origen de esta historia. / Istock

Por si te lo estás preguntando, no tiene nada que ver con Eiffel, ni con las construcciones de hierro remachado, pero sí que está muy vinculado con ese momento de revolución industrial de finales del siglo XIX que hizo que las ciudades se transformaran por completo. Y Zaragoza también fue una de ellas. 

La calle más bonita de España está en la provincia olvidada de Castilla-La Mancha y es perfecta para una escapada

Adriana Fernández

Testimonio de la revolución industrial del siglo XIX

El Pasaje Ciclón es el mejor testimonio de aquella época de cambio y renovación comercial. De hecho, su nombre oficial es Pasaje del Comercio y de la Industria, cuya historia explica perfectamente cómo quería modernizarse la ciudad a finales del siglo XIX.

Detalles Art Nouveau, propio de la época modernista.

Su decoración fue una revolución para la época. / Wikimedia Commons

Fue construido entre 1882 y 1883 por el arquitecto zaragozano Fernando de Yarza por encargo del Marqués de Ayerbe. Este dato es clave para saber el porqué de la existencia del pasaje, y es que resulta que el Marqués fue uno de los afectados por la construcción de la calle Alfonso I. 

Se trataba de una nueva avenida que se abrió a mediados de siglo en la ciudad para conectar la Basílica del Pilar con la antigua plaza del Mercado. Para llevarla a cabo, hubo que derribar numerosas casas y palacios, y el antiguo Palacio de Torrellas fue uno de ellos. Y, ¿de quién era el palacio? Sí, del Marqués de Ayerbe. Sobre el solar se levantó un edificio completamente nuevo y, lo más llamativo, muy moderno para la época: era la llegada del Modernismo. 

París, Milán y Zaragoza

Por aquel entonces, ciudades como París, Bruselas o Milán presumían ya de modernismo, de elegancia y de galerías comerciales cubiertas (Lafayette o Vittorio Emanuele II son dos de los mejores ejemplos). Además de proteger de las inclemencias del tiempo, se concibieron como espacios elegantes para pasear, comprar y hasta vivir, algo que hasta entonces no se había visto en España. 

Las viviendas que se construyeron encima de la galería eran las más modernas de Zaragoza (y con modernas nos referimos a que tenían agua corriente y ascensor, un auténtico lujo para la época). Eso hizo que fueran las favoritas de las familias más acomodadas y pudientes de la ciudad, las únicas que, en realidad, podían comprar en las boutiques del pasaje. 

En el corazón comercial de Zaragoza

En el corazón comercial de Zaragoza / Istock / Ioanna_Alexa

Las tres únicas galerías comerciales de España

El pasaje se convirtió en una de las primeras galerías comerciales de España. Y la decoración respondía al gusto y la estética modernista de la época: con columnas, molduras, motivos florales y una clara inspiración francesa. Más de un siglo después, hoy es uno de los únicos pasajes comerciales históricos que quedan en pie en toda España, junto con el Pasaje Gutiérrez, escondido en el centro histórico de Valladolid, y Pasaje de Lodares, en la inesperada ciudad de Albacete

En realidad no ha cambiado de nombre, porque oficialmente sigue siendo el Pasaje del Comercio y de la Industria, pero si se le conoce como Pasaje Ciclón es porque en la galería se encontraba una de las tiendas de juguetes más famosas de la ciudad: Juguetes El Ciclón. La tienda ya no existe, pero la fama era tan grande, que incluso a día de hoy se sigue llamando Ciclón a esta galería comercial.