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David y Rocío, la pareja que dejó atrás la ciudad para recuperar las tradiciones y oficios de la España rural: “En 10 años no quedará nadie”

Estos dos jóvenes dejaron atrás la vida convencional que habían conocido durante muchos años para regresar al pueblo donde se criaron sus padres.

El pueblo cántabro al que David y Rocío regresaron

El pueblo cántabro al que David y Rocío regresaron / Istock / MICHAEL WORKMAN

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Aunque la tendencia mayoritaria en gran parte del territorio rural español es el despoblamiento de pueblos y aldeas, hay quienes son lo suficientemente valientes como para hacer frente a esta situación y remar a contracorriente. Este es el caso de David y Rocío, una joven pareja que hace un tiempo decidieron dejar atrás la vida en la ciudad para instalarse en un pequeño pueblo cántabro de 60 habitantes.

Casas del municipio de Luena, en Cantabria

Casas del municipio de Luena, en Cantabria / L'irlandés

La historia fue difundida hace unos meses por Álvaro, el youtuber bajo el nombre de Hilux Aventura, quien se dedica a recoger historias y anécdotas del mundo rural, para que estos pueblos que están a punto de desaparecer no caigan en el olvido, y para que quede una constancia de las tradiciones del mundo rural. Así, Álvaro llegó hasta el municipio cántabro de Luena. Allí conoció a David y Rocío, cuyo proyecto de vida se basa en devolver la vida a la montaña y al pueblo de sus padres.

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La vida de los antepasados

En la pequeña aldea de Sel de la Carrera, a poco menos de una hora al sur de Santander, Álvaro conoció a David y Rocío, una joven pareja que hace unos años decidió abandonar la vida urbana convencional y regresar al pueblo de sus padres. No fue una decisión que tomaron a la ligera; el pueblo juega un papel muy importante en la vida de estos dos jóvenes: “Significa todo”, explica David en uno de los vídeos colgados en el canal de Álvaro, “No entiendo la vida sin el pueblo. Aquí se han criado mis padres, mis abuelos, …”.

Aunque de primeras pudiera parecerlo, no fue un cambio tan drástico en sus vidas: “Nosotros somos de aquí de toda la vida y siempre nos ha gustado la vida que tenían nuestros padres y nuestros abuelos”. Es por esto que la pareja se decidieron a reavivar las tradiciones y profesiones que daban vida a la aldea de sus familias. El problema llegó cuando quisieron poner en marcha su proyecto y vieron que no encontraban a nadie que supiera hacer los oficios que buscaban. “Al final, en Asturias se está perdiendo todo”, lamentan, “Los que están sosteniendo esto es gente mayor, y puede que en 10 años ya no quede nadie que se haga cargo de estas aldeas”.

Durante el día a día, la pareja se dedica a la ganadería, manteniendo las vacas del tío de David. “Las tenemos más que nada por capricho y por mantener las fincas que nos dejaron nuestros antepasados, mi abuela y mis tíos”, cuenta David, “Por esto tenemos pocas. Vivir con esto es imposible”. Y es que la viabilidad económica de la actividad ganadera actualmente es bastante reducida, además de que es un oficio que no permite vacaciones.

Junto a esto, David también está intentando recuperar el oficio de herrero en la aldea, para honrar a sus antepasados. “Me quedé con la fragua del último herrero que hubo en el pueblo”, explica, “Yo aprendí gracias a un hombre del pueblo que iba a agarrar allí los caballos, hacía las herraduras y me enseño el proceso de cómo se elabora un campano”. Así, el trabajo de David consiste básicamente en hacer campanos (cencerros de hierro que se atan al cuello del ganado) en una fragua antigua. El proceso es totalmente artesanal, diferenciándose de los industriales en su calidad, sonido y resistencia.

Un proyecto para el futuro

En los vídeos colgados por Álvaro en su canal de YouTube, David y Rocío se muestran muy preocupados por la despoblación. “Ya se habrá perdido casi el 60% de la población en estos pueblos de Asturias,” lamentan, “Ver avanzar a la sociedad me parece bien, pero por otro lado me da pena ver que todo esto está desapareciendo”.

Por esta razón, y con el objetivo de garantizar su permanencia en el municipio, la pareja quiere diversificar su actividad hacia el sector turístico. Para esto quieren rehabilitar una de las casas del pueblo y hacer una casa rural y un pequeño hotel burbuja. “Nos queremos quedar aquí en el pueblo y hay que buscar alguna alternativa”, declara la pareja. Ante la idea de atraer visitantes al pueblo, ellos lo tienen muy claro: “Queremos que la gente también pueda disfrutar y conectar con el pueblo y nuestras raíces”.