Parecen catedrales, pero son bodegas: los santuarios del vino de España que debes visitar una vez en la vida

A nivel arquitectónico y vinícola, estas bodegas son de las más impresionantes para visitar en España.

En Cádiz están las bodegas más curiosas de España
En Cádiz están las bodegas más curiosas de España / Istock / Nando Lardi

Para muchas personas el vino es uno de los principales placeres de la vida. Tanto por su sabor como por sus efectos. España goza de varios puntos donde las vides crecen a su amor, en tierras muy dispares, que hacen que los vinos que se crean a partir de ellas sean únicos y muy diferentes. Los más clásicos de Andalucía son los de Jerez de la Frontera (Cádiz), que además cuentan con Denominación de Origen y varias tipologías.

Entre los secos están el fino, el amontillado y el oloroso se elaboran con uvas de palomino fino; la manzanilla se cría únicamente en Sanlúcar de Barrameda; y el palo cortado, que tiene las mejores características del amontillado y el oloroso. Por otro lado, están los dulces, PX y moscatel. Si bien son una delicia para los amantes de los vinos, las bodegas en las que se producen lo son para los viajeros, pues están más cerca de la religión que de otra cosa.

Adriana Fernández

Templos del vino en Andalucía

La del Marco de Jerez se conocen como 'bodegas-catedrales' por su curiosa arquitectura. Pueden llegar a alcanzar los 15 metros de altura, con pilares y arcos que bien podrían ser de un edificio católico medieval. Esta idea de diseño no es ni mucho menos arbitraria, ya que, gracias a ella, se mantienen unas condiciones climáticas adecuadas y más o menos estables durante los 365 días del año. Así, la crianza y el envejecimiento de estos vinos es el más óptimo.

Bodega-catedral de Jerez, Cádiz

Bodega-catedral de Jerez, Cádiz

/ Istock / Konstantin Kalishko

El sistema con el que se envejecen los vinos de Jerez es el de criaderos y soleras. Las botas -así se llaman las barricas, que son más grandes y tienen una capacidad de 600 litros- se apilan unas sobre otras y se va extrayendo el vino de la que se encuentra más cerca del suelo, de la solera. Después, se va rellenando con el de la bota superior y, de esta forma, se consigue un vino que se mezcla de todas las vendimias desde que se creó la primera solera.

Bodega-catedral de Jerez de la Frontera en Cádiz

Bodega-catedral de Jerez de la Frontera en Cádiz

/ Istock / Konstantin Kalishko

Este método realmente se empezó a utilizar a partir del siglo XVIII. Hasta entonces, eran vinos de añada con muy poca crianza. Pero los comerciantes empezaron a pedir más crianzas, por lo que se necesitaban bodegas más grandes para ir guardando el vino. Poco a poco se crearon las bodegas-catedrales que hoy son dignas de conocer más allá de la historia vinícola, porque a nivel arquitectónico guardan muchos secretos.

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Bodegas Fundador: La Mezquita

Al ser una de las más antiguas, no podía dejar de mencionarse este conjunto arquitectónico. La bodega más impresionante es La Mezquita, con 13,5 metros de altura, 25.000 metros cuadrados, 1.100 columnas y 30.000 botas. Se erigió en 1974 para conmemorar los cien años de la existencia del brandy Fundador -el primero de origen español- y almacenarlo ahí. Sin embargo, se dieron cuenta de que no era buena idea y solo están las soleras de la gama premium de Harveys.

Bodegas Osborne: Bodega de Mora

En el Puerto de Santa María se esconde la Bodega de Mora, otra de las más impresionantes de este tipo de bodegas. Cuenta con la mayor colección de vinos VORS (Vinum Optimum Rare Signatum). Sus botas se encuentran en galerías que se sostienen por ocho arcadas de piedra arenisca ennegrecidas por el paso del tiempo. Osborne envejece aquí vinos "óptimos y excepcionales", además de vinos viejos y vinos en rama.

Bodegas Barbadillo: La Catedral

Aunque se conoce como 'La Catedral', su nombre real es La Arboledilla, bautizada así por los árboles de su fachada que la protegen de los vientos levantinos. Es la más alta de Sanlúcar de Barrameda, con 12,5 metros en la parte centra. Tiene 100 pilares con seis calles y arcos de medio punto con ojos de buey en cada uno de ellos. Sin duda, es una de las bodegas que más hacen referencia a las catedrales católicas, aunque todas ellas merecen la pena por igual.

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