Parece el Vaticano, pero es España: la iglesia escondida en Valencia con más de 2.000 metros cuadrados de frescos barrocos, el doble que los de Miguel Ángel en Roma
Una fantasía de frescos en paredes y techos oculta en el centro histórico de la ciudad mediterránea.

La Capilla Sixtina solo es una. Está en Roma, en el interior del Palacio Apostólico de la ciudad del Vaticano; o lo que es lo mismo, en la residencia oficial del Papa. Por la calidad y tamaño de los frescos que luce en el techo, ejecutados con maestría por Miguel Ángel en el siglo XVI, es sin duda alguna uno de los grandes tesoros de Roma y del mundo en general.

Y aunque las comparaciones son odiosas, también son inevitables. Sobre todo cuando de repente, y casi sin avisar, te encuentras frente a frente con obras maestras de la pintura barroca que recuerdan irremediablemente a la del Vaticano. Y una de ellas está en España.
El gran tesoro del barrio de El Carmen
Ponemos rumbo a Valencia, porque en un lugar perdido, casi secreto, del centro histórico de la ciudad del Turia se esconde uno de los grandes tesoros del arte religioso de nuestro país. Está dentro de una pequeña iglesia levantada en el siglo XIII en el barrio de El Carmen, hoy conocido por ser el epicentro del arte de vanguardia de la ciudad.

La iglesia de San Nicolás de Bari y San Pedro Mártir fue una de las primeras parroquias cristianas de Valencia. Y sólo dos siglos después de su construcción, en el XV, experimentó una gran reforma, ya en tiempos del Gótico. Es en ese momento histórico cuando se levanta la gran bóveda de crucería que preside la nave central.
Podría parecer un detalle constructivo menor, una ampliación arquitectónica más, si no fuera porque dos siglos más tarde, esa bóveda se convirtió en el lienzo en blanco que asumiría todo el protagonismo de la transformación barroca que iba a vivir la iglesia, y que la convertiría casi por casualidad en uno de los lugares más interesantes de Valencia.

Muchos más metros que la Capilla Sixtina de Roma
Al igual que sucede con los frescos de la Capilla Sixtina de Roma, realizados por Miguel Ángel, también se sabe el nombre de quien los llevó a cabo. Quienes, en plural, porque son dos autores los responsables de una obra de tal magnitud, Dionis Vidal y Antonio Palomino.
Y ahora es cuando viene la sorpresa, la traca final que dirían los valencianos, porque las pinturas que cubren techo y paredes en el interior de esa parroquia son más grandes que los del Vaticano. Con sus 2.000 metros cuadrados de pintura, resulta que es el doble de grande que la Capilla Sixtina de Roma.

Solo por eso, es imprescindible buscar esta iglesia en el barrio de El Carmen, oculta tras una modesta puerta situada en un callejón que sale desde la calle Caballeros, una de las más emblemáticas del centro de la ciudad.
Una vez dentro, basta con tomar aire y tratar de no ponerse nervioso con tanta belleza inesperada, una suerte de ‘horror vacui’ de manual para el que más vale estar preparado, porque abruma y sobrecoge a partes iguales.
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