Parece Suiza, pero es Cataluña: el pueblo blanco más bonito de España solo tiene 107 habitantes y se encuentra enclavado en un valle espectacular
Es el pueblo más alto a este lado de los Pirineos, en la provincia de Lleida.

Hay un pueblo pirenaico levantado a unos 1.400 metros de altitud que presume de ser el más alto de todo el Valle de Arán, la comarca con más encanto del Pirineo catalán. Pero es tal su singularidad, que aunque apenas supera los cien habitantes, está considerado como uno de los más bonitos de toda Cataluña e incluso de España.

La silueta de altas cumbres que dibuja el paisaje que lo rodea recuerda tanto a los Alpes que a menudo se la conoce como la Suiza de Cataluña. Y es que está a menos de diez kilómetros de una de las estaciones de esquí más célebres de la península, lo que confirma el paisaje de alta montaña que rodea a este pequeño pueblo de arquitectura típica de piedra y tejados de pizarra.
Parece Suiza pero está en España
El encanto de Bagergue, en la provincia de Lleida, va mucho más allá del lugar en el que se encuentra. Y es que es un tesoro en sí mismo: rodeado por un entorno privilegiado, sus calles empedradas y su encanto medieval se completan con balcones y fachadas repletas de flores, que ponen la nota de color en cualquier época del año.

Incluido en el Inventario del Patrimonio Arquitectónico de Cataluña, cuenta con edificios que son todo un emblema en este rincón del Valle de Arán. Y uno de los más destacados es la iglesia de San Félix, un templo de origen románico levantado en los siglos XII y XIII (aunque reformado posteriormente en el siglo XVI).
Qué ver en el pueblo más alto del Valle de Arán
“La iglesia conserva elementos únicos como una estela funeraria prerrománica y una imagen gótica de Cristo, además de un campanario de base cuadrada que domina el paisaje”, señalan desde Catalunya Turisme.

Y luego está el Museo Eth Corrau, situado en un lugar privilegiado del pueblo: en la calle Mayor. Cuenta con más de 2.500 objetos y está reconocido por ser “una ventana a la vida cotidiana y las tradiciones artesanales del Valle de Arán”. Adentrarse en sus diferentes salas, es casi como hacer un viaje atrás en el tiempo que permite descubrir cómo vivían los antiguos habitantes de este pueblo.
Más. A poco más de un kilómetro a las afueras del núcleo urbano, se encuentra la ermita de Santa Margarita. Se llega siguiendo la ribera del río Unhòla, en una ruta de senderismo ideal para hacer casi en cualquier época del año.
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