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Parece Suiza, pero es Asturias: los lagos a más de 1.000 metros de altura con un santuario del siglo XIX y en el Parque Nacional más antiguo de España

Es uno de los paisajes más bonitos de toda España, con lagos de montaña, altas cimas y un santuario que deja sin respiración.

Es uno de los Parques Nacionales más espectaculares de España.

Es uno de los Parques Nacionales más espectaculares de España. / Istock

El país helvético es mundialmente conocido por sus impresionantes paisajes entre lagos, aldeas y las altísimas cimas de los Alpes. Suiza es pequeño, tiene poco más de nueve millones de habitantes -más o menos como la ciudad de Londres-, pero alberga entre sus fronteras una belleza natural propia de cuento medieval. Algo parecido le sucede a Asturias, un paraíso que esconde maravillas en un territorio de unos pocos kilómetros cuadrados.

Entre montañas, lagos y santuarios, se abre paso uno de los paisajes más bonitos de Asturias

Entre montañas, lagos y santuarios, se abre paso uno de los paisajes más bonitos de Asturias / Istock / Iakov Filimonov

Entre esas joyas está el Parque Nacional de los Picos de Europa, el más antiguo de España desde que declaró en 1918, llamándose Parque Nacional de la Montaña de Covadonga. Tomaba el nombre del santuario que se alza a más de mil metros a las puertas del parque, en el concejo de Cangas de Onís: la basílica de Santa María la Real de Covadonga. Un complejo monumental donde la espiritualidad, la historia y el paisaje quedan fusionados al completo.

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Adriana Fernández

Un santuario que parece que tiene siglos de historia

Aunque el santuario parece haber permanecido allí durante siglos, realmente fue erigido entre 1877 y 1901. Lo ideó Roberto Frasinelli y lo levantó el arquitecto Federico Aparici y Soriano en estilo neorrománico. Por eso parece tan antiguo. Está íntegramente construido en piedra caliza rosada de las canteras cercanas. Un material que habla de la personalidad del entorno y que va cambiando de matiz según la hora del día y la cantidad de luz solar que caiga sobre él.

La Basílica de Santa María la Real de Covadonga en Asturias

La Basílica de Santa María la Real de Covadonga en Asturias / Istock / Sergey Dzyuba

Sus torres, arcos de medio punto y el gran rosetón central le otorgan un aire solemne e impresionante, cuya grandiosidad queda aún más expuesta gracias al fondo montañoso en el que está enclavado. En el interior, la sobriedad de las bóvedas y las vidrieras que dejan pasar parte de la luz contrasta con la espectacularidad del exterior. Exactamente igual que sucedía con los santuarios y los templos de la época románica.

La Santa Cueva de Covadonga, con la Virgen de Covadonga en su interior

La Santa Cueva de Covadonga, con la Virgen de Covadonga en su interior / Istock / Miguel Perfectti

No es casualidad que se erigiera aquí, pues muy cerca se encuentra la Santa Cueva, donde se venera a la Virgen de Covadonga, más conocida como 'La Santina'. Ahí es donde también se sitúa la batalla de Covadonga, que tuvo lugar en el siglo VIII y que se considera el germen del Reino de Asturias. Por eso se dice que es un enclave tan simbólico para los asturianos, además de ser un punto de referencia en España para los peregrinos.

Un paisaje dominado por los lagos

La basílica es la puerta de entrada a los Lagos de Covadonga, el segundo atractivo de esta zona tan privilegiada. En el año 2003 fueron declarados Reserva de la Biosfera por la Unesco. Se trata de un conjunto de lagos formado por el Enol, el Ercina y la laguna Bricial. Para llegar a ellos, es necesario atravesar los magníficos senderos que conducen hasta el que muchos aseguran que es uno de los lagos más bonitos de todo el país.

Los Lagos de Covadonga en Asturias

Los Lagos de Covadonga en Asturias / Istock / Unaihuiziphotography

Su origen es glaciar, lo que los hace aún más especiales. Los alrededores están repletos de rutas de senderismo para adentrarse de lleno en la naturaleza asturiana. Dos imprescindibles son la ruta del Cares y la mítica subida a la aldea de Bulnes. Ambas parten de la localidad de Poncebos. Pero hay otras muchas, como la Olla de San Vicente o ya en la costa la de los acantilados del Infierno que conduce hasta la impactante playa de Gulpiyuri sin mar.