Parece Sicilia, pero es España: el pueblo más colorido, con la historia más curiosa y las playas más bonitas está en Canarias
Es uno de los pueblos más coquetos y especiales de todo el archipiélago canario, con casas multicolores y playas que recuerdan a Sicilia.

Sicilia, "morada de los dioses y del diablo", según escribió Maupassant en 'La vida errante'. Tierras donde el pasado de la Antigüedad aún sigue reinando entre una curiosa mezcla árabe-bizantina y templos barrocos. Es una isla que enamora a todo aquel que la pisa desde hace siglos, con su capital en Palermo y otros preciosos pueblos medievales y marineros a sus alrededores como Cefalú, Monreale, Erice o Siracusa.
La historia de Sicilia es única e irrepetible, pero hay otras islas en el mundo que cuentan con lugares igual de inolvidables para el viajero. Una de ellas es las islas Canarias, un archipiélago salpicado de una belleza volcánica impresionante y que algunos consideran infravalorada. Para conocer la Sicilia española nos desplazamos hasta el extremo occidental de La Palma, al pueblo de Tazacorte, de apenas 4.600 habitantes.
Una historia de sol e independencia
Tazacorte tiene una de las historias más curiosas de Canarias, sumando además que es el pueblo con más horas de sol al año de toda España. Si bien sus orígenes se remontan a muchos siglos atrás, en el año 1911 sucedió el episodio más surrealista y curioso de todo el país. Los vecinos se sentían completamente aislados y olvidados por parte del gobierno del municipio de Los Llanos de Aridane al que pertenecían, así que sometieron su independencia a una votación.

En 1898 se formó un movimiento liderado por agricultores y comerciantes que querían desligarse de los caciques, y 27 años más tarde se proclamó "libre e independiente de España". Aunque fue tan solo algo simbólico, durante tres días fue el único pueblo independiente del país. Esto es algo que forma parte de la cultura popular de la población que se junta con la historia aún más pasada en la que su puerto se convirtió en un lugar de desembarco en 1492 desde América.
Las playas más bonitas de Tazacorte
Tazacorte acabó convirtiéndose en uno de los pueblos más abiertos de Canarias y es una visita obligada cuando se viaja a La Palma. Su muelle deportivo es uno de los mejor valorados del archipiélago, así como su larga playa de arena negra con casi dos kilómetros de longitud. Su ubicación hace que las playas estén protegidas de los vientos alisos, así que pasar un día en sus costas es una de las experiencias más relajantes que pueden vivirse allí.

La más conocida es la playa de Tazacorte, muy próxima al núcleo urbano, pero también hay otras que son muy buena opción como la del Puerto, donde también hay actividad pesquera y recreativa; la de Los Tarajales, que está más retirada y es perfecta para desconectar; o la Nueva, también conocida como La Veta, que es mucho más salvaje que las demás. Además, desde el puerto se pueden hacer excursiones marinas para avistar delfines y ballenas.
Un viaje por su gastronomía y su casco histórico
Otro punto muy destacado del pueblo es su gastronomía. La tradición culinaria está profundamente arraigada a través de los guachinches, unos establecimientos relajados donde se sirven los platos más populares. Los guachinches nacieron en el entorno rural como un negocio familiar con el objetivo de servir comida sencilla que acompañara al vino. Algunos de los mejores son El Lagar, La Tasca El Puerto o Casa Pancho.

Pero no solo hay que centrarse en la playa y la comida, pues Tazacorte es mucho más que eso. Se puede pasear por el Barrio del Charco, el casco histórico, y ver lugares como Los Lavaderos, casas solariegas como la de Díaz Pimienta, la Massieu o la de Monteverde. También se pueden visitar los museos del Plátano, del Mojo y del Licor de Café, y conocer más a fondo la cultura y la historia de este curioso pueblo de La Palma que quiso independizarse un día.
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