Parece Islandia, pero es España: la imponente cascada que te encontrarás en la montaña más legendaria de Aragón
Esta cascada sorprende por su magnitud y proximidad a un pueblo que, sin duda, no pasa desapercibido.

Te juro que la primera vez que vi fotos de esta impresionante cascada pensé que, sin duda, se trataba de Islandia. Rápidamente, descubrí que no, y me descubrí a mí misma otra vez pensando "si es que tenemos de todo...". La cascada se encuentra en el Pirineo aragonés, en Broto, y lo mejor es que no hace falta ganarse el título de sherpa para plantarte delante del salto de agua. Aquí la protagonista suele aparecer como Cascada del Sorrosal, y se descuelga desde el barranco del mismo nombre, a dos pasos del casco urbano.
Broto, puerta de un Pirineo “de postal”
Broto no es un pueblo decorado para Instagram, por mucho que nos empeñemos hoy en día. Es un valle en serio, de los que huelen a río y a leña. Y está en una zona que vive bajo la sombra (gloriosa) del macizo de Monte Perdido, de 3.355 m, el gran tótem del Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido. Lo de “montaña legendaria” para nada es una exageració. Ordesa y Monte Perdido llevan décadas siendo el “viaje iniciático” de mucha gente de montaña, y el parque presume de una colección de paisajes de los que te obligan a parar; valles, barrancos, agua filtrándose por grietas, bosques y paredes que parecen talladas a cuchillo.

Un salto de agua que te espera en cinco minutos
Aquí viene lo bueno; la aproximación es cortísima. Desde Broto, el acceso se organiza tomando como referencia el puente sobre el río Sorrosal y el camino hacia la cascada; en cuestión de unos 5 minutos estás en el arranque del recorrido (sin florituras, caminar y ya). Y cuando aparece el salto, aparece de verdad. Agua, roca, ese ruido que te borra el móvil de la cabeza. Si vas con gente que “no es de andar”, este sitio es oro, pues tiene el "premio rápido, esfuerzo mínimo".

Si solo quieres ver la cascada, perfecto. Pero si te pica el gusanillo, el barranco tiene segunda pantalla, pues existe una vía ferrata promovida por el Ayuntamiento de Broto que remonta la zona con tramos equipados y que, además, suele tener cierre en temporada invernal.
Relajación y disfrute
Lo ideal, si te organizas, es usar la cascada como aperitivo y luego tirar hacia los grandes clásicos del parque (o volver otro día, que aquí las prisas se pagan). Ordesa y Monte Perdido es un parque enorme y muy diverso, con valles y cañones que nacen del macizo, y con esa mezcla de roca y agua que hace que “una ruta cualquiera” de pronto parezca épica. Por su parte el propio Broto merece la pena parar con calma. El casco urbano conserva arquitectura tradicional pirenaica y una vida tranquila que se agradece después del ruido del agua.
Muy cerca está Torla-Ordesa, uno de los pueblos más conocidos de la zona y puerta habitual al parque, con servicios, restaurantes y un ambiente de montaña muy auténtico. Si te apetece algo distinto, Fiscal ofrece un paseo agradable junto al río Ara y buenas opciones para comer sin mucho bullicio. Si tuviera que resumirlo en una frase: "es el plan perfecto porque no exige nada y te lo da todo". De esos sitios que te reconcilian con escaparte sin montar una operación logística.
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