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Parece Irlanda pero está en Galicia: acantilados verdes sobre el Atlántico y un banco de madera al que llaman "el mejor del mundo"

Ciento sesenta metros de pared vertical, verde hasta el mismo borde y un mar que golpea sin descanso. La costa más irlandesa de España no está donde uno esperaría encontrarla.

El Cabo Ortegal muestra una de las postales más bonitas de la costa gallega.

El Cabo Ortegal muestra una de las postales más bonitas de la costa gallega. / Istock

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La carretera que sube desde el puerto de Espasante no anuncia nada. Se atraviesan aldeas de tres casas, prados cerrados con muros de piedra, algún tractor parado en la cuneta, y de pronto la tierra se acaba. No hay transición, no hay playa que avise: el suelo se corta en seco y aparecen ochenta, cien, ciento sesenta metros de roca cayendo a plomo sobre el agua.

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Adriana Fernández

Lo que desconcierta al llegar aquí por primera vez no es la altura, sino el color. El verde llega hasta el borde mismo del precipicio, sin descampado ni matorral quemado de por medio, y ese contraste entre la hierba, el gris de la pared y el azul oscuro del mar es exactamente el que uno asocia con el suroeste de Irlanda o con las Hébridas. En la base, la erosión ha ido excavando arenales diminutos y cuevas a las que solo se puede mirar desde arriba. Estamos en la parroquia de Loiba, municipio de Ortigueira, provincia de A Coruña, en ese tramo de las Rías Altas comprendido entre Espasante y el cabo Estaca de Bares, el punto más septentrional de toda la Península Ibérica.

El Coitelo, acantilados de Loiba

El Coitelo, acantilados de Loiba / Istock

Desde el mirador de O Coitelo, al final de un camino de tierra que apenas admite un coche, la panorámica va de Estaca de Bares hasta el cabo Ortegal. Dos extremos del litoral gallego que muy poca gente ha pisado. En días claros, hacia el interior, se distingue la ría de Ladrido y su marisma, uno de los humedales más extensos del norte de Galicia.

Cabo Ortegal

Cabo Ortegal / Istock

"The Best Bank of the World"

En ese mirador hay un banco de madera. Sencillo, de los que uno encuentra en cualquier parque municipal, sin valor material alguno. En el respaldo, escrito a mano, se lee: "The Best Bank of the World".

Sobre quién lo escribió y por qué existen dos versiones, y ninguna de las dos está confirmada. La más extendida sitúa el episodio alrededor de 2010 y lo atribuye a los miembros de una banda escocesa que había tocado en el Festival Internacional do Mundo Celta de Ortigueira y que, al asomarse aquí, decidieron dejar constancia de lo que estaban viendo. La segunda versión, menos difundida pero igual de citada entre viajeros, sostiene que la frase nunca habló del asiento: en inglés, bank designa también un talud, una ladera, una orilla elevada. Quien escribió aquello estaría refiriéndose a los acantilados, y la traducción popular, al leer "banco" como el mueble que tenía delante, acabó regalándole a cuatro tablas de pino la fama que en realidad pertenecía al paisaje.

El Banco más Bonito del Mundo

El Banco más Bonito del Mundo / Istock

Sea cual sea la buena, el resultado es idéntico y bastante irónico: unas 40.000 personas suben cada año a sentarse en él y hacerse la fotografía. El Concello de Ortigueira, consciente del tirón, ha llegado a fletar autobuses gratuitos hasta el mirador de O Coitelo en las fechas de mayor afluencia, algo que conviene consultar en la web municipal antes de contar con ello.

Un cielo con premios internacionales

Merece la pena quedarse hasta que anochezca. Aquí no hay ciudad cerca que ensucie el cielo, y la ausencia de contaminación lumínica convierte el borde del acantilado en uno de los mejores observatorios naturales de Galicia. No es una impresión subjetiva: una fotografía nocturna tomada en este punto por el astrofotógrafo gallego Dani Caxete fue premiada en la sexta edición del Earth and Sky Photo Contest on Dark Skies Importance, el certamen internacional del proyecto TWAN (The World At Night), dedicado a los cielos estrellados más notables del planeta.

Acantilados del Cabo Ortegal

Acantilados del Cabo Ortegal / Istock

Quien quiera algo más que un mirador tiene aquí una de las rutas costeras más agradecidas del norte gallego. La Ruta das Algas, o das Algueiras, recorre 6,8 kilómetros solo de ida desde Ribeira do Carro hasta la playa de Esteiro, encadenando arenales casi vírgenes encajados entre paredes de roca.

El nombre no es decorativo. Con suerte, todavía es posible cruzarse con alguna algueira, las mujeres que se dedican al oficio tradicional de recolectar algas, hoy casi extinguido. Resulta curioso que un alimento que la alta cocina redescubrió hace una década lleve siglos formando parte de la despensa de esta costa sin que nadie le diera importancia.

Banco más Bonito del Mundo

Banco más Bonito del Mundo / Istock / Nando Lardi

Ortigueira, la puerta que hay que cruzar

La villa que da nombre al municipio es la base lógica para todo esto. Cada segundo fin de semana de julio -del 8 al 12 en 2026- acoge el Festival Internacional do Mundo Celta, uno de los grandes encuentros de música celta de Europa, con más de cuarenta años de historia a sus espaldas y una capacidad demostrada para llenar de acentos extranjeros un rincón que el resto del año permanece en silencio.

Praia de Esteiro, Galicia

Praia de Esteiro, Galicia / Istock

Desde aquí se ordena el resto de la comarca: el mirador da Garita de Vixía Herbeira, camino del cabo Ortegal, y algo más al sur el Parque Natural Fragas do Eume, uno de los bosques atlánticos mejor conservados del continente, con las ruinas del monasterio de San Xoán de Caaveiro entre la vegetación.

ro antes de venir: el banco es la puerta, no la casa. Lo que importa está detrás, en los ciento sesenta metros de caída vertical, en un cielo sin luz artificial premiado al otro lado del mundo y en un tramo de costa que se parece a Irlanda sin necesidad de que nadie exagere.