Parece Indonesia, pero es España: el impresionante bosque del País Vasco que tiene árboles sacados de un película de ciencia ficción
No hace falta viajar hasta Indonesia para descubrir lugares que parecen de otro planeta.

La isla de Sumatra, en Indonesia, es una de las islas más grandes del mundo (tiene más de 50 millones de habitantes), pero el tamaño no es lo único que la hace grande. Es su naturaleza salvaje y exótica lo que más miradas atrae.
Y es que la exuberancia de la isla de Sumatra es de lo más singular, que para eso cuenta con una de las selvas tropicales con más biodiversidad del mundo. También es de las más impresionantes.
En ningún otro lugar del mundo se pueden ver plantas como la rafflesia arnoldii (con su metro de diámetro es la flor más grande del mundo) o el aro gigante (que puede alcanzar los tres metros y pesar más de 70 kilos). Tan extravagantes que parecen de otro planeta.

Un paisaje de cuento muy cerca de Vitoria-Gasteiz
Pero no hace falta viajar tan lejos para contemplar un paisaje de ciencia ficción como el de esa isla de Indonesia. En el País Vasco, a solo 30 kilómetros de Vitoria-Gasteiz, y a poco más de 40 desde Bilbao, se encuentra uno de los bosques más bonitos de España. Un lugar mágico que también es único en el mundo.

Se trata de un singular entramado de hayas centenarias atravesado por el cauce serpenteante de un río que dibuja figuras increíbles. En otoño, además, hay que sumarle un manto infinito de hojas caducas a este paisaje capaz de dejar absorto a quien lo contempla por primera vez. Pura fantasía.
Un bosque mágico que apenas llega a los cien árboles
Este espectáculo visual es el Hayedo de Otzarreta, en el municipio de Zeanuri, ubicado en la vertiente bilbaína del Parque Natural de Gorbeia, y plantado en medio de un conjunto kárstico de gran valor geológico.
La paleta de colores es infinita, y cambiante según la época del año, claro (ocres, anaranjados y rojizos en otoño; verdes casi negros en primavera). Pero hay algo que permanece inalterable, a pesar de los cambios de estación.

Siempre parece un decorado de película de ciencia ficción, o un paisaje de cuento de hadas. Y eso que este bosque mágico apenas llega a los cien ejemplares, suficientes para hacer de él un lugar de leyendas.
Árboles tan curiosos que parecen candelabros
Las sinuosas formas de las ramas, unas apuntando al cielo en asombrosa verticalidad, tan sofisticados que aquí los árboles parecen candelabros; otras en curiosa horizontalidad, como estirándose para abrazar a otros ejemplares vecinos en un derroche de amor, o de soledad.

Sea como sea, el conjunto es de lo más fantasmagórico al anochecer. Cuando amanece, o al atardecer, la atmósfera es más mística, casi onírica. Sobre todo en ese momento en el que los rayos de sol se cuelan entre las ramas proyectando sombras sinuosas que invitan a pensar incluso en unicornios alados, ¿por qué no?
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