Parece Huesca, pero es Jaén: la sierra donde hacer rutas de senderismo entre cabras montesas y águilas reales
La provincia de Jaén cuenta con múltiples atractivos, entre ellos la naturaleza, como bien se refleja aquí.

Uno de los mayores errores que se cometen a la hora de viajar por España es dar por hecho que una provincia es exactamente igual en todos y cada uno de sus rincones. Esto es una gran falacia, pues hay lugares que son tan variados que en unos pocos kilómetros da la sensación de adentrarse en otro país o en otra región, como sucede en muchos espacios desconocidos de la península.
Huesca es famosa por sus enormes montañas y bellos paisajes pirenaicos, pero lo que poca gente sabe es que Jaén, la eterna olvidada de Andalucía por no tener costa, también tiene entornos tan especiales como la aragonesa. Los jienenses aseguran que son incluso más encantadores, pero eso no es lo importante ahora porque como bien se dice por ahí, para gustos, colores.
El punto más alto de la provincia de Jaén
Al sur de la provincia se encuentra lo que se conoce como techo de Jaén, con 1.872 metros de altura. Está en la Sierra de la Pandera, entre los municipios de los Villares y Valdepeñas de Jaén. Desde lo más alto se pueden contemplar vistas espectaculares hacia la Sierra Sur, el Quiebrajano, la capital, Mágina, Cazorla y hasta Sierra Nevada.

Si bien está incluida como etapa reina de montaña en la vuelta ciclista a España, también cuenta con múltiples rutas de senderismo para todos los niveles. Los más aficionados al arte de caminar al aire libre pueden disfrutar de una ruta que parte del Puerto de las Coberteras, pasa por el Puerto de la Nava y la Peña del Altar y alcanza la cima del Alto de la Pandera.
Una ruta exigente, pero que merece la pena
Además, si hay suerte será posible avistar algún que otro animal como jabalíes, zorros, conejos, liebres, tejones, gatos y cabras monteses, águilas reales, zorzales, jilgueros o azores. Por el camino, en un total de 8,3 kilómetros, es inevitable toparse con pozos neveros del siglo XX, de los que se extraía nieve para transformarla en hielo y usarla más tarde con fines médicos.
Los primeros kilómetros están acompañados del paisaje típico del bosque mediterráneo, pero después la vegetación cambia considerablemente, apareciendo tomillo, espino, lavanda, romero, aulagas, cardo... El camino se vuelve serpenteante y duro, con rampas con unas pendientes imponentes. El entorno se vuelve cada vez más árido, pero las vistas son más amplias.

El recorrido finaliza en el acuartelamiento militar, que aprovechó la altitud y posición estratégica de la sierra para colocar la sede de un destacamento militar especializado en comunicaciones. Se trata de un sendero de dificultad alta que se completa en algo más de siete horas. Si no tienes demasiada experiencia, nuestra recomendación es que te adentres hasta donde puedas para disfrutar de esta maravilla que esconde Jaén.
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