Parece Dubrovnik, pero es España: así es la perla del Mediterráneo, con una fortaleza junto al mar que albergó a un "antipapa"
¿Sabías que este lugar fue sede papal? Su importancia en nuestro país se ha ido desvaneciendo con los años, pero ahora resurge como uno de los lugares preferidos para disfrutar de unas vacaciones únicas. Mezclando historia con belleza paisajística, este es el destino que vas a querer visitar este verano sí o sí.

Hay un lugar en nuestro país que lo tiene todo. Y cuando decimos todo, es todo. Un casco antiguo precioso, un castillo templario único, una gastronomía envidiable y unas playas perfectas. Mucha gente compara esta ciudad con Dubrovnik, la perla del adriático, porque sus similitudes son más que evidentes. Sin embargo, nosotros podemos decir abiertamente que contamos con la perla del Mediterráneo, un lugar que entremezcla historia con belleza natural y que estamos casi seguros de que va a convertirse en tu destino favorito para este verano. ¿Quieres saber de qué lugar hablamos? Pues acompáñanos y lo descubrimos juntos.

La perla del mediterráneo, un lugar imperdible en nuestro país
¿Hemos llegado acaso al paraíso? Fue lo que debió de pensar el Papa Benedicto XIII al llegar a esta ciudad. Tanto le gusto que la convirtió en sede pontificia y se estableció en el castillo de la ciudad hasta su muerte. Este lugar tan impresionante, que no solo fue sede papal, cuenta con alguna de la historia más importante de nuestro país, repartida entre su casco histórico, su castillo y sus precisas e infinitas playas de aguas turquesas.

¿Te imaginas una fumata anunciando al nuevo papa desde el castillo, y la gente esperando ansiosa debajo, en la playa? Pues, aunque solo sea parte de nuestra imaginación, puedes ir a visualizar esta imagen a Peñíscola, un destino ubicado en la comunidad Valenciana que últimamente está captando mayor atención gracias a su turismo de sol y playa. Pero aquí hay mucho más que eso. Lugar de rodaje de la superproducción de El Cid, sitio indispensable para los amantes del senderismo debido al Parque natural de la Sierra de Irta, y testigo de batallas y papas, Peñíscola no es solo una ciudad fascinante que hay que descubrir, es un viaje al pasado que merece la pena vivir.

El castillo templario de Peñíscola, el que fue un pequeño irreconocido Vaticano
Dominando la ciudad de Peñíscola, el Castillo del Papa Luna fue la residencia del papa Benedicto XIII de Aviñón — al que se le llamó popularmente como Papa Luna —, convirtiéndose por ende en sede papal. Todo un logro para una pequeña ciudad. Este palacio/castillo recoge mucha historia de Peñíscola, que se ha quedado grabada para siempre en los muros y almenas. Antes de que pasarán por aquí los templarios en el año 1294, se levantaba a una altura de 64 m por encima del nivel del mar una alcazaba árabe.

La llegada del Papa Luna fue la verdadera revolución para este palacio, que vio como llegaba a sus torres un “antiapapa”. Este término al que no estamos acostumbrados es un título que se utiliza para denominar a una persona que se proclama como Papa, pero no es reconocida como la iglesia católica como tal. Y es que no era fácil la situación que le había tocado vivir a nuestro querido Papa Luna. Nos encontramos en una de las épocas más convulsas que marcaría la historia de la iglesia católica para siempre: el Cisma de Occidente. Un conflicto en el que el Papa Luna sería protagonista indiscutible. Su proclamación como Papa no había sido reconocida por ciertos sectores de la iglesia, y sufrió intentos de asesinato hasta en su propia casa, el palacio de Peñíscola. Murió finalmente en el Castillo a la edad de 94 años y su cráneo puede visitarse un poco más lejos, en la Iglesia Parroquial de Sabiñán, en Zaragoza. La historia del Papa Luna puede disfrutarse visitando el castillo, cuya entrada general cuesta 5.00 €.

Las playas de Peñíscola, aguas cristalinas y un paraíso de descanso
Ahora que ya conoces la historia del Papa Luna, que mejor que darte un baño para refrescarte y descansar tras su visita que la Playa Norte. Con arena fina y clara, y aguas turquesas irresistibles, esta playa de 5 kilómetros es sin duda una de las favoritas de todo el mundo que visita la ciudad.

Aunque hay más playas, los dos rincones más esenciales que tienes que visitar si vienes a Peñíscola son la Cala Ordi y la Cala del Moro. Dos calas preciosas en las que disfrutar de un día de tranquilidad. Con sus aguas turquesas y ambiente alejado de la ciudad, vas a pensar que has viajado a otro planeta con tan solo poner un pie en una de ellas.
Un paseo por su casco urbano, como un paseo por una isla griega
Las casas de Peñíscola decoran el pueblo formando un lugar de ensueño: con sus tonos azules, y blancos, no sabremos si vamos a dar con Donna y sus amigas cantando Mamma Mía en alguna calle. Con sus tiendas artesanales y las flores decorando las calles empedradas, Peñíscola forma parte de la asociación de los Pueblos Más Bonitos de España por algo. Por aquí te esperan sorpresas como la casa de las conchas, una casa que encierra una historia preciosa. El matrimonio que la edifico y decoro, con conchas, fue el primero en dar visitas guiadas por el pueblo, lo que les permitió abrir una pequeña tienda de recuerdos, también la primera de Peñíscola.

También te encontrarás con dos de las iglesias más importantes de la ciudad: la iglesia de Santa María y la de Nuestra Señora de la Ermitana. Esta última dedicada a la patrona de Peñíscola. También encontrarás el Faro de Peñíscola, ya que ambas edificaciones están muy cerca la una de la otra. Aquí podrás parar a disfrutar de la Playa Norte y el resto del pueblo.

Peñíscola es un destino envidiable, y tenemos la suerte de poder tenerlo en nuestro país. Si quieres disfrutar de un lugar con una historia única, un casco antiguo maravilloso y unas playas de ensueño, este verano no necesitas irte lejos, solo necesitas irte a Peñíscola.
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