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Parece un castillo, pero es un antiguo bastión militar: el mirador más bonito del Mediterráneo está escondido en Murcia

Esta joya histórica de España, declarada Bien de Interés Cultural, tiene orígenes militares y a día de hoy es uno de los miradores más bonitos con vistas al Mediterráneo.

El mirador más bonito del Mediterráneo parece un castillo, pero es un antiguo bastión militar escondido en Murcia

El mirador más bonito del Mediterráneo parece un castillo, pero es un antiguo bastión militar escondido en Murcia / Istock

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La costa de Cartagena esconde uno de esos lugares capaces de sorprender incluso a quienes creen conocer bien la Región de Murcia. En lo alto de Cabo Tiñoso, a unos 250 metros sobre el nivel del mar, se alza una imponente fortaleza militar que, pese a su aspecto de castillo medieval, es una construcción relativamente reciente. Hoy se ha convertido en uno de los miradores más espectaculares: ofrece unas vistas que alcanzan desde la Punta de los Aguilones, en Escombreras, hasta Cabo de Gata en los días de mayor visibilidad.

El mismo recorrido hasta la fortaleza ya forma parte de la experiencia. La carretera que une Cartagena con La Azohía serpentea entre montañas y acantilados antes de llegar a este enclave, situado en uno de los espacios naturales mejor conservados de la Región de Murcia. Desde aquí parten además varias rutas de senderismo que permiten descubrir una costa todavía salvaje con las calas escondidas. Pero inevitablemente, la mirada se desliza hasta esta joya histórica declarada Bien de Interés Cultural.

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Sara Fernández García

La historia de esta hermosa batería militar

Su historia comienza en 1926, en los últimos años de la dictadura de Miguel Primo de Rivera. Ante la importancia estratégica de la base naval de Cartagena, el Gobierno impulsó un ambicioso plan para reforzar la defensa de la bahía. De ese proyecto nació la Batería de Castillitos, construida entre 1933 y 1936 junto a otra gran fortificación situada en Cabo Negrete, la Batería de Cenizas. Ambas estaban concebidas para actuar de forma coordinada, cruzando sus disparos sobre el Mediterráneo e impidiendo el acceso de cualquier embarcación enemiga al Arsenal de Cartagena.

Batería Castillitos en Cartagena

Batería Castillitos en Cartagena / Istock / Lord_Kuernyus

Un balcón al Mediterráneo

Eso sí, las vistas son inigualables: desde este balcón natural se contempla una panorámica espectacular del Mediterráneo y de algunos de los espacios naturales más valiosos de Murcia, como la Sierra de la Muela, Cabo Tiñoso y Roldán.

Levantar una obra de semejantes dimensiones requirió una importante infraestructura. Fue necesario construir un muelle en La Azohía para descargar las enormes piezas de artillería mediante la conocida Grúa Sansón, además de abrir una carretera de unos nueve kilómetros y habilitar un camino específico para transportar arena desde Cala Salitrona durante las obras. De este modo, la batería tuvo un papel destacado durante la Guerra Civil. Décadas después continuó operativa hasta que realizó su último ejercicio con fuego real en 1977. En 1990 pasó a situación de "taponada" y, finalmente, en 1994 dejó de prestar servicio.

Los cañones de la Batería de Castillitos en Cartagena

Los cañones de la Batería de Castillitos en Cartagena / Istock / Antonio Lopez Velasco

La impresionante arquitectura de esta joya histórica

Lo primero que sorprende al llegar no son sus cañones, sino su arquitectura. Lejos de la imagen habitual de una instalación militar, el conjunto adopta una estética inspirada en los castillos medievales, con torres almenadas, arcos de piedra y una silueta que se integra con las rocas de Cabo Tiñoso. La fachada principal da acceso a los fosos y a los antiguos talleres. Ese diseño ayudaba a camuflar la fortaleza, dificultando que pudiera identificarse desde el mar. Bajo esa estética historicista, en su interior se escondía una infraestructura preparada para albergar dos enormes cañones Vickers de 381 milímetros, fabricados en Reino Unido.

Batería de Castillitos en Cartagena

Batería de Castillitos en Cartagena / Istock / Antonio Lopez Velasco

Tras su declaración como Bien de Interés Cultural, el recinto fue restaurado y acondicionado para las visitas. Hoy es posible recorrer buena parte de sus instalaciones, adentrarse en los antiguos túneles, conocer las salas donde se almacenaba la munición o acceder a las zonas de vigilancia desde las que se dominaba todo el litoral. Los gigantescos cañones continúan ocupando su posición original y siguen impresionando por sus dimensiones.