Parece Cantabria, pero está en Salamanca: el pueblo de calles empedradas y bordeado por regaderas que en invierno tiene un encanto rural único

Todos los pueblos de España tienen un encanto peculiar que los hace diferentes, pero este es único en todos los sentidos.

Este pueblo tiene características que lo hacen único, como las regaderas
Este pueblo tiene características que lo hacen único, como las regaderas / Istock

Hay pocos planes de invierno que sean mejores que adentrarse en los pueblos más bonitos de tu propio país. La riqueza histórica, cultural, natural y patrimonial provoca que existan destinos repletos de belleza rural y tradiciones impresionantes que se mantienen vivas a lo largo del tiempo. La variedad en los distintos pueblos es lo que caracteriza a España, que tiene lugares que parecen de un sitio, pero en realidad son de otro.

Como sucede con este pueblo de menos de mil habitantes que parece de los más bonitos de Cantabria, pero se ubica en Salamanca, en pleno corazón de la Sierra de Francia. Más concretamente, se encuentra en lo alto de la Reserva de la Biosfera de las Sierras de Béjar y Francia. Pertenece a la prestigiosa lista de los Pueblos Más Bonitos de España y, además, fue Capital Española de las Montañas 2023. Hablamos de Candelario.

Adriana Fernández

Callejuelas adornadas con regaderas a los lados

Su casco histórico es Bien de Interés Cultural, y tan solo adentrándonos en sus estrechas callejuelas, nos damos cuenta de la importancia histórica que tuvo durante la Edad Media. En aquella época se creó el trazado urbano en torno a la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción. Entonces también comenzaron a construirse las casas de madera, adobe, granito y ladrillo, materiales que se eligieron para proteger a los habitantes de las inclemencias del tiempo.

El pueblo salmantino de Candelario visto desde lejos

El pueblo salmantino de Candelario visto desde lejos

/ Wikicommons. Luis Rogelio HM

Aunque lo que más llama la atención de las casas de Candelario son las batipuertas, medias puertas inferiores que se añadieron a las originales. Las viviendas se reparten por las callejuelas del pueblo, que quedan adornadas por las regaderas. Es uno de los elementos más singulares de Candelario y se trata de una especie de pequeños canales que cruzan toda la localidad desde lo más alto de la villa hasta su parte más baja.

Casas típicas de Candelario, en Salamanca

Casas típicas de Candelario, en Salamanca

/ Wikicommons. Basotxerri

Las aguas provienen del deshielo de los manantiales de la sierra y sirven para el riego de las huertas y antiguamente se usaban para arrastrar la sangre y los despojos de los cerdos en época de matanza. El ganado porcino es la principal actividad económica del pueblo desde el siglo XVIII, momento en el que las casas empezaron a tener un primer piso para la elaboración de embutidos, un segundo para el uso habitual de la vivienda y un tercero como secadero.

El cerdo, lo más importante del pueblo

Los embutidos de Candelario, desde el lomo hasta el chorizo o el jamón, llegaron a la Corte en época de Carlos IV y Alfonso XII, convirtiéndose en unos de los mejor valorados de toda la península. El Tío Rico era el proveedor más famoso. Tanto, que se plasmó en un tapiz que hoy se expone en la Sala de Embajadores de El Escorial, así como en una de las paredes de la Ermita del Cristo del Refugio de Candelario, en la plaza del Humilladero.

La belleza rural de Candelario, en Salamanca

La ermita de Candelario, en Salamanca

/ Wikicommons. Frayle

Allí mismo también está el Museo de la Casa Chacinera, un museo etnográfico donde se muestra el estilo de vida entre finales del siglo XIX y principios del XX. Muy cerca se erige el Ayuntamiento sobre la Casa del Concejo, construida en el siglo XIX; así como la Cuesta de la Romana, en cuyo final se alza la iglesia con su torre campanario. Pero lo más curioso son las 18 fuentes que se reparten por todo el territorio y la cabina telefónica de madera que aún se conserva.

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