Paraísos mallorquines de interior

No vamos a negar que el encanto de las Islas Baleares reside precisamente en eso, en que son islas. Pero, sin quitar ni un ápice de mérito a la belleza de la costa mallorquina, nos gustaría aprovechar esta ocasión para hablar sobre esos pueblos de ensueño que se ocultan en su interior y que, la mayoría de las veces, resultan opacados por el masificado turismo de sol y playa.

Cesla Iglesias
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Foto: D. R.

El corazón de Mallorca rebosa vida, cultura, tradición e historia. Allí encontrarás unas gentes, paisajes y gastronomías capaces de enamorar. El interior tiene tanto o más que ofrecer a los intrépidos aventureros que las aguas azules del Mediterráneo, y es momento de descubrirlo.

Escondido entre las montañas de la Sierra de Tramontana se erige Valldemossa, uno de los pueblos más hermosos de la región. Y no lo decimos solo nosotros: así lo atestiguaron artistas de la talla de Frédéric Chopin, que supo encontrar en este rincón de Mallorca el lugar ideal para crear sus obras. De este lugar destacan sus intrincadas calles empedradas, que invitan a ser recorridas. Cada recoveco se llena de color gracias a sus macetas de flores y sus azulejos en honor a Santa Catalina, que adornan la vista a cada paso.

Pero Valldemossa tiene mucho que ofrecer aparte de sus calles: la Cartuja, por ejemplo, es todo un emblema en este municipio mallorquín. Fue precisamente aquí, en una de sus celdas, donde Chopin y su amante, la poetisa George Sand, se hospedaron durante su estancia en la isla en 1838.

Deià (Mallorca). | D. R.

Deià

Deià es otro de esos pueblos en los que diversos artistas encontraron un refugio, ¡y es que a nadie le cuesta crear cuando está rodeado de tanta belleza! Este lugar supone todo un estímulo para los sentidos, y nos brinda la oportunidad de hacer cosas tan interesantes como visitar galerías de arte o los propios talleres de los artesanos locales.

Además, su espléndida orografía, en plena sierra, la hace muy atractiva para realizar senderismo. Y los amantes del ciclismo también están de enhorabuena, ya que hay habilitadas diferentes pistas y trazados por carretera para poder disfrutar de este deporte acompañado de las increíbles vistas que nos deja el paisaje de Deià.

Sóller

Tren de Sóller (Mallorca). | D. R.

Además de su idílica ubicación, rodeado por un valle de naranjos, Sóller nos ofrece uno de los patrimonios arquitectónicos más impresionantes de toda la isla. El municipio está plagado de palacios y casas señoriales que se construyeron siguiendo la estética francesa.

Algunos de los edificios más emblemáticos son el Museo Municipal, que data del siglo XVIII y que alberga una interesante exposición de restos arqueológicos, la Posada de Can Prohom, la casa de la Lluna o la impresionante iglesia de Sant Bartomeu. La presencia del tranvía, fabricado en madera y que cuenta con más de 100 años, hace de este lugar un rincón todavía más romántico y encantador... Si es que eso es posible. 

Orient

Orient se configura como un oasis lleno de paz y tranquilidad dentro de Mallorca. Su centro histórico, sus casas centenarias construidas con piedra del marés y cal, sus lavaderos públicos, sus calles escalonadas y la Iglesia de Sant Jordi bien merecen una visita. Esta última se edificó en el siglo XVIII, aunque sus orígenes son más antiguos.

El fértil suelo donde se sitúa hace que se rodee de una vegetación y un paisaje totalmente idílicos. Con apenas veinte casas, la mayoría deshabitadas, bien podría parecer que se trata de un pueblo fantasma o un paraje muy aburrido. Pero son precisamente esas características las que lo dotan de un atractivo muy especial. Toda una experiencia rural donde la introspección será nuestra fiel compañera.

Capdepera

Fortaleza medieval de Capdepera. | D. R.

Por último, pero no por ello menos importante, nos gustaría destacar la majestuosidad de Capdepera. Situado en la zona más oriental de la isla de Mallorca, este pueblo de montaña destaca principalmente por la imponente fortaleza medieval del siglo XIV con la que cuenta, y que se integra de forma espectacular con la geografía y vegetación del lugar sobre el que se sitúa. Se dice que fue el Rey Jaume II quien la mandó construir para proteger la localidad de los temidos ataques piratas. La iglesia de Sant Joan o San Juan es otro de los edificios históricos de interés en este lugar.

Pero este destino no satisface únicamente a los curiosos de la historia: Capdepera es también un lugar ideal para ir de compras. Además de las numerosas tiendas con las que cuenta su centro, también merece la pena visitar el mercadillo local que se celebra todos los miércoles, y en el que se pueden encontrar todo tipo de curiosidades.

El encanto, la calma y la tranquilidad que rebosan estos destinos son cualidades que no debemos pasar por alto cuando visitemos Mallorca. Tierra adentro se encuentran auténticos tesoros, menos turísticos, que evocan tiempos más sencillos y que nos muestran la cara más auténtica y tradicional de la cultura balear.