El Parador más espectacular de España: un castillo del siglo XII en la ciudad medieval más bonita del mundo
Este precioso parador cuenta con una historia muy rica, tanto la real como la que está basada en leyendas, y está en una de las ciudades medievales más bonitas de España.

Las leyendas en Guadalajara están más que vivas. Son una parte más de la rica historia de la provincia. Ya descubrió una parte Camilo José Cela en los años 40 -y después de nuevo en los 80- y escribió sus sensaciones en 'Viaje a la Alcarria'. Hoy la esencia de esa Alcarria sigue siendo igual de mística y especial, y así puede comprobarse en lugares tan bonitos y misteriosos como el castillo de Sigüenza que hoy forma parte a la red de Paradores de España.

Cada uno de sus muros esconde cientos de historias, pues han sido testigo de catorce siglos de existencia. Las primeras piedras se pusieron para erigir una alcazaba árabe en el siglo VIII, sobre las que más tarde se levantó el actual castillo, que data del XII. Aunque no se trata del edificio original, ya que hubo que restaurarlo tras la guerra civil. Durante casi 600 años fue el hogar de obispos seguntinos y albergó en su interior la Sede Episcopal de Sigüenza.
Una imponente fachada recibe a los huéspedes desde 1972 que pasó a convertirse en parador. Nada más entrar hay un patio empedrado que puede visitarse sin necesidad de ser cliente. Si nos adentramos más, podemos contemplar una capilla románica del siglo XIII y un precioso comedor abovedado que nos transporta directamente a la Edad Media. Las habitaciones cuidan cada detalle y cuentan con todos los servicios para huéspedes y, según algunos, para sus fantasmas.

Las leyendas de Sigüenza
Doña Blanca, la reina sin Reino
No son pocos los que confirman haber escuchado a alguien sollozar y arrastrar cadenas por los pasillos. Según la leyenda, podrían provenir de doña Blanca de Borbón. Se dice que tres días después de casarse con el rey Pedro I el Cruel, el monarca se quiso deshacer de ella para quedarse únicamente con su amante, María de Padilla. Así que la mandó encerrar en la cárcel del propio castillo, donde estuvo durante cuatro años.

Después la trasladaron a Jerez y luego a Medina Sidonia, donde falleció en extrañas circunstancias. De hecho, se dice que podrían haberla envenenado. Las historias hablan de que su espíritu vuelve todas las noches repleto de tristeza y se hace escuchar por los huéspedes del parador. Además de doña Blanca, hay otra historia curiosa en Sigüenza de la que tampoco se sabe cuánto fue real y cuánto no. El protagonista de ella es Martín Vázquez de Arce, el Doncel.
El Doncel, que dejó las armas por los libros en sus últimos momentos
La estatua del Doncel de la Catedral de Sigüenza es una de las más famosas de la zona. Se encuentra en la Capilla de Santa Catalina, bajo ella están sus restos enterrados y es la protagonista de casi todos los souvenirs de la ciudad. Se cuenta que prometió a la reina Isabel la Católica que lucharía contra los musulmanes en la conquista de Granada. Así lo hizo, pero falleció durante la contienda. No sin antes dictar sus últimas voluntades.

Solicitó a su propio padre que no dejara a su hermano seguir el camino militar y lo llevase por el de los libros. Además, también pidió un mausoleo en la Catedral de Sigüenza, que era donde había nacido, y que colocaran una estatua suya con un libro en las manos, tal y como la apreciamos hoy en día. Sigüenza es una ciudad árabe, visigoda, romana y medieval, donde vaga el fantasma de una reina que nunca llegó a reinar y un Doncel gobierna la catedral con su libro.
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