Ni Pampaneira, ni Soportújar: el pueblo más sorprendente de Granada tiene costa y es perfecto para primavera
El pueblo granadino que pertenece a cuatro culturas y de la que nacen frutas subtropicales se encuentra a menos de una hora del centro de la ciudad.

Granada es una de esas ciudades españolas que enamoran por el arte viviente de sus calles. En ella encontramos restos de la cultura nazarí, sus famosos mosaicos y la Alhambra. Los principales atractivos turísticos que nos llevan a visitar la ciudad son Sierra Nevada y sus pueblos de la Alpujarra granadina, donde su gastronomía enamora el paladar de los visitantes. Sin embargo, pocos conocen la magia de Salobreña, una localidad en la zona centro-oeste de la ciudad con poco más de 12 mil habitantes.
Este pueblo andaluz emerge entre el azul profundo del Mediterráneo y el verdor exuberante de la vega, lo que la hace diferente del resto de Granada. Sus casas encaladas, de fachadas blancas y desparramadas por la colina como perlas arrojadas hacen de este paraje un impresionante plato combinado de contrastes.

Las cuatro culturas que besan las calles de Salobreña
El eco de las civilizaciones que han pasado por Salobreña resuena en cada rincón. Fenicios, romanos, árabes y cristianos han dejado su huella en las calles de este pueblo que se resiste a ser solo un vestigio del pasado. En la zona de la vega y en el entorno del Peñón de Salobreña se han encontrado restos de estructuras y cerámica que indican la presencia de asentamientos romanos y fenicios de tiempos remotos.
El Castillo Árabe de Salobreña, el bastión defensivo del Reino Nazarí de Granada, está situado en la cima del pueblo. Desde las murallas de este monumento de ascendencia árabe se pueden observar el mar, la vega y las montañas, en un paisaje que ha cambiado poco desde tiempos medievales. El casco histórico de Salobreña también conserva la estructura urbanística típica de las medinas musulmanas, con calles estrechas y empinadas diseñadas para la defensa y la frescura en verano.

Su diversidad cultural sigue aumentando cuando a menos de un minuto andando del Castillo de Salobreña encuentras la Iglesia de Nuestra Señora del Rosario, construida sobre una antigua mezquita en el siglo XVI y que ejemplifica la fusión entre la arquitectura mudéjar y la cristiana. Para conocer más sobre su historia, la Ermita de San Juan Bautista es otra de las paradas obligatorias, ya que forma parte del patrimonio religioso de la localidad y donde se celebra la festividad de San Juan la noche del 23 de junio de cada año.
Gastronomía mediterránea y subtropical
A pesar de su peso histórico, este pueblo andaluz también cuenta con un presente que hace que Salobreña sea uno de los destinos más deslumbrantes de Granada. Sus acantilados y fondos marinos resguardan una biodiversidad para quienes desean aventurarse a descubrirlo en los meses de verano. Sus terrazas y restaurantes ofrecen platos con sabor al Mar Mediterráneo como son sus mariscos frescos, espetos de sardinas, pescado frito, pulpo seco, arroz caldoso o migas con pescado.

Gracias a su clima subtropical y su fértil campo, es un lugar privilegiado para el cultivo de frutas exóticas que no se encuentran fácilmente en otras partes de España: mangos, aguacates, nísperos y, por supuesto, chirimoyas. ¿Te lo vas a perder?
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