
La Palma, el bello jardín del Atlántico: las 5 experiencias imprescindibles que no debes perderte
El paraíso más septentrional de Islas Canarias despliega frondosos bosques de laurisilva entre coladas volcánicas y acantilados salvajes, ofreciendo un viaje cargado de aventuras inolvidables.
Caracterizada por su clima suave y dotada de una impresionante diversidad natural, La Palma está declarada Reserva de la Biosfera por la UNESCO. Bosques de laurisilva, volcanes, acantilados y cumbres por las que se agolpan cascadas de nubes, dibujan sus paisajes de fuego, invitando a explorar rincones llenos de sorpresas con los que resulta fácil comprender por qué es conocida como la "Isla Bonita". ¡Te descubrimos algunos de ellos!

Descender acantilados para pasear por un pueblo escondido en una cueva
Hay dos formas de llegar a Porís de Candelaria, un encantador pueblo de pescadores enclavado en una cueva. La más cómoda será hacerlo en barco desde el Puerto de Tazacorte, aunque también podrás descender hasta el nivel del mar por los acantilados que lo cobijan. Una vez allí, no dejarás de ensimismarte con esta postal de ensueño de casitas blancas, con ventanas y puertas azules, que se esconden en una gruta moldeada por antiguas coladas de lava. El océano Atlántico se adentra en la pintoresca cueva, ofreciendo algunos de los chapuzones más emocionantes de la isla.

Visitar el nuevo volcán Tajogaite
El 19 de septiembre de 2021 la tierra rugió en la zona de Cumbre Vieja y un nuevo volcán cicatrizó la cara occidental de la isla esculpiendo nuevos paisajes en estas tierras. Durante tres meses, el nuevo volcán cubrió con su lava hogares, vehículos, cultivos y carreteras. Ahora es posible asomarse a sus miradores y recorrer los nuevos caminos dibujados por las coladas solidificadas, un entorno sobrecogedor en el que palpar la fuerza de la naturaleza.

En las inmediaciones, el Centro de Interpretación Caños del Fuego cuenta la historia del volcán San Juan, nacido 72 años antes que el de Tajogaite, y permite adentrarse en uno de los 20 tubos volcánicos que formó a su paso.

Para descubrir ambos, nada mejor que hacerlo desde el recién renovado hotel Meliá, desde donde es posible contemplar la nueva estampa de esta zona de La Palma, bien sea desde sus terrazas panorámicas o desde su impresionante piscina fundiéndose con el mar. Uno de los hoteles donde podrás alojarte viajando con esta oferta de Flowo y Club Viajar. Además, en su restaurante degustarás algunos de los mejores sabores canarios.
Hacer senderismo en el Parque Nacional de la Caldera de Taburiente
Un gigantesco cráter volcánico, de 24 kilómetros de diámetro, perfila uno de los paisajes más espectaculares de La Palma, el de la Caldera de Taburiente. Varios senderos flanqueados por pinos, conducen hasta este parque desde donde contemplar impresionantes vistas panorámicas protagonizadas por las cumbres de la isla. Un lugar indispensable en cualquier recorrido por La Palma, donde sumergirse de lleno en su belleza natural.

Observar el firmamento desde el Roque de los Muchachos
Si eres amante de la astronomía, no debes dejar de subir al Roque de los Muchachos, situado a 2.426 metros de altitud. En él se sitúa el Observatorio Astrofísico de La Palma, reconocido como uno de los mejores del mundo. Desde este lugar, columpiado sobre un mar de nubes, el cielo estrellado se muestra en todo su esplendor. Disfrutar de uno de los cielos más limpios y despejados del planeta es posible gracias a las excursiones de La Palma Transfer, con las que ascenderás hasta el punto más alto de la isla para contemplar el atardecer con una copa de vino palmero mientras que el cielo se ilumina por miles de estrellas.

Descubrir el arte urbano que colorea las fachadas de Los Llanos de Aridane
La segunda ciudad más importante de La Palma es un lienzo en blanco para artistas de todo el mundo. Situada al oeste de la isla, Los Llanos de Aridane cuenta en sus fachadas con las firmas de Javier Mariscal o Boa Mistura desde que el proyecto “La Ciudad en el Museo” llenara de color sus calles hace ya más de dos décadas. Más allá de los edificios de cemento y hormigón que ejercen como lienzos gigantes, conviene adentrarse en el casco histórico para pasear entre casas coloniales que siguen impregnando de color este encantador municipio.