El palacio del norte de España considerado uno de los más bonitos del mundo: fue residencia de la familia real y tiene más de 300 ventanas con vistas al mar
Fue declarado Bien de Interés Cultural y ha sido escenario de diferentes producciones audiovisuales.

Palacios bonitos los hay repartidos por todas partes, cada uno con su propio carácter y personalidad, adaptando su arquitectura y estilo a la época y región en la que han sido construidos, así como a las necesidades requeridas de ellos: residencias oficiales, de recreo o veraneo, o para funciones más institucionales.

La belleza no radica tan sólo en el estilo arquitectónico en el que el palacio ha sido construido; una parte igual de importante es el entorno en el que se erige. La gran mayoría de palacios se sitúan en áreas próximas a sus núcleos urbanos de influencia, en terrenos llanos de poca trascendencia. Pero los hay también cuyo entorno aporta otra dimensión a su atractivo, pues están rodeados de bosques o montañas, o se encuentran cerca de la costa.
Dentro de los palacios englobados en este último supuesto encontramos el que está considerado como uno de los palacios más bonitos del mundo, título que no sorprende a nadie, pues nada más ver semejante edificio queda claro porqué se le considera como tal.
Emblema de la costa cantábrica
Situado frente a la costa, el regio Palacio de la Magdalena domina la bahía de Santander desde la punta de la pequeña península de la Magdalena en la que se halla. Construido entre los años 1901 y 1911 como regalo a la familia real, fue residencia de verano del rey Alfonso XII hasta la proclamación de la Segunda República. Posteriormente, exceptuando el período de la Guerra Civil (años en los que el palacio fue convertido en hospital y campo de prisioneros de guerra), el palacio fue reconvertido en la Universidad Internacional de Verano, renacida durante la dictadura como la Universidad Internacional Menéndez Pelayo. Finalmente, en 1977 Juan de Borbón vendió el palacio de vuelta al ayuntamiento de Santander.

Declarado Bien de Interés Cultural en 1982 y rehabilitado a mediados de la década de los 90, el Palacio se ha convertido en un espacio multifuncional, pues acoge todo tipo de eventos y congresos, ¡incluso bodas!; aparte, los meses de junio a setiembre sigue acogiendo a la UIMP para sus cursos de verano. Pero si por algo es reconocido hoy día es debido a que, entre los años 2011 y 2013, el palacio fue el escenario principal de la serie televisiva Gran Hotel.
Durante el recorrido por el interior del palacio, los visitantes pueden descubrir espacios tan fascinantes como el gran Comedor de Gala o el Salón de Baile, este último con una hermosa araña de cristal iluminando la estancia. Imprescindibles son también el Salón de la Familia, donde los monarcas pasaban la gran mayoría de su tiempo, o el Salón Real. Entre el 16 de setiembre y el 14 de junio, el palacio abre sus puertas al público todos los días de la semana, disponiendo de varios horarios de visita (guiada y de una duración aproximada de 45 minutos) dependiendo del día. Del 15 de junio al 15 de setiembre, época en que acoge los cursos de verano, las visitas son los fines de semana.

El entorno de la península
Además del encanto que tiene el interior del Palacio de la Magdalena, sus alrededores también merecen muchísimo la pena ser descubiertos; los amplios jardines que cubren el terreno son el sitio ideal para dar un agradable paseo mientras disfrutamos de las increíbles panorámicas del mar Cantábrico que se obtienen desde prácticamente cualquier punto. Además, a lo largo del paseo uno puede ir descubriendo las varias esculturas que hay escondidas por entre los árboles, como la curiosa Tela de Araña o el monumento a Félix Rodríguez de la Fuente.

En el lado sur de la península de la Magdalena, frente a la playa de los bikinis, se erigen las antiguas Caballerizas Reales, de un característico estilo inglés, y que actualmente han sido reconvertidas en una agradable cafetería con vistas a la bahía de Santander. Por otro lado, en la costa norte de la península se ubica el Parque Marino de la Magdalena, un recinto construido al aire libre en el que viven focas, leones marinos y pingüinos. Junto al parque se puede visitar la exposición al aire libre de “El Hombre y la Mar”, que homenajea las expediciones realizadas entre 1966 y 1992 por el santanderino Vital Alsar Ramírez: tres galeones que utilizó en sus aventuras, un mapa de bronce con algunas de las rutas que realizó, o una bonita sirena de bronce.
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