El curioso palacio de Cantabria que se construyó para impresionar a la nobleza europea: neogótico, del siglo XIX y con un Conjunto Artístico único
Obra del arquitecto catalán Joan Martorell, fue el primer edificio de toda España en disponer de luz eléctrica.

Todos hemos soñado alguna vez a lo largo de nuestra vida con vivir en un palacio; imaginarnos atendiendo la ajetreada corte, caminando por los pasillos interminables mientras observamos la belleza de sus jardines a través de las inmensas ventanas, o bailando en alguno de los enormes salones bajo la luz de miles de velas, siempre bajo la atenta mirada de los retratos colgados en las paredes.

Aunque la mayoría de palacios y castillos que nos vienen a la mente cuando soñamos con esto pertenecen a mundos de fantasía -como el legendario castillo de Camelot, donde tenía su corte el rey Arturo, o Cair Paravel en Narnia-, aquí en el mundo real hay sitios que nos permiten hacer que estos sueños se hagan un poco realidad. Lugares como Versalles, la Ciudad Prohibida o la Alhambra nos permiten descubrir como era la vida en ellos, cuando todavía estaban habitados por sus señores.
La casa de veraneo de un marqués
A pesar de la grandeza de los palacios mencionados, también los hay de dimensiones más “modestas”, típicamente llamados palacios de veraneo, donde las familias nobles y reales se instalaban durante los calurosos días de verano.
Situado en Comillas, uno de los pueblos costeros más bonitos de toda Cantabria, el Palacio de Sobrellano es una auténtica joya de estilo neogótico obra del arquitecto catalán Joan Martorell. Fue Antonio López y López, el primer marqués de Comillas, quien encargó al arquitecto la construcción del palacio con el objetivo de convertirlo en la residencia de verano del Marqués y la Familia Real. La obras se llevaron a cabo entre los años 1881 y 1888, y fue el primer edificio con electricidad en toda España.

Uno de los elementos más destacados del palacio es su espectacular fachada, realizada con piedra de Carrejo y con galerías abiertas en el segundo piso decoradas con unas hermosas columnas rematadas en forma de flor de lis, coronas o caballos alados. En el interior, la solemne escalera de alabastro iluminada gracias a una claraboya de vidrieras policromas y las espléndidas chimeneas son algunos de los elementos más destacados, junto con parte del mobiliario, que fue diseñado por Antoni Gaudí.
A un lado del palacio se erige la Capilla-Panteón, la cual fue concebida como una catedral en miniatura. Consagrada en 1881 durante la visita del rey Alfonso XII y la reina María Cristina a la villa, cumple a la vez las funciones de mausoleo y templo donde celebrar oficios.

Ambos edificios están abiertos al público de martes a domingo, y ofrecen la posibilidad de visitar su interior con una visita guiada de una duración aproximada de 45 minutos.
La villa costera de Comillas
Con un rico patrimonio arquitectónico de herencia indiana, Comillas es verdaderamente uno de los pueblos más bonitos de Cantabria. Quizá el monumento más destacado y conocido es la Villa Quijano, proyectada por Gaudí y popularmente llamada El Capricho; una de las pocas obras del arquitecto catalán que se encuentran fuera de Catalunya y perteneciente a su etapa orientalista.

Muy interesantes de descubrir en Comillas son el cementerio, donde se alza la imponente escultura de El Ángel Exterminador, obra del escultor modernista catalán Josep Llimona, o el antiguo edificio de la Universidad Pontificia, un majestuoso edificio obra del barcelonés Lluís Domènech i Montaner.
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