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El palacio más bonito de España fue construido como prueba de amor: de influencias renacentistas, se levantó a principios del siglo XX y hoy acoge bodas

El Palacio Larrinaga, levantado a comienzos del siglo XX por un empresario naviero, destaca por su arquitectura ecléctica y hoy se utiliza como espacio para bodas y eventos.

Desde 1993 es propiedad de la Fundación Ibercaja

Desde 1993 es propiedad de la Fundación Ibercaja / Wikimedia Commons / Escarlati

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A comienzos del siglo XX, Miguel Larrinaga, un empresario de origen vasco, decidió levantar en Zaragoza una residencia que no se pareciera a ninguna otra de la ciudad como homenaje a su mujer, Asunción Clavero, a quien conoció en una misa en la Basílica del Pilar. El encargo dio lugar al Palacio Larrinaga, un edificio que todavía hoy sorprende por su mezcla de estilos y por la historia personal que hay detrás de su construcción.

La Basílica del Pilar, en Zaragoza

La Basílica del Pilar, en Zaragoza / Istock

Situado en el actual barrio de Montemolín, este palacio de tres pisos y planta cuadrada se levantó en 1908 siguiendo un proyecto atribuido al arquitecto Félix Navarro Pérez, una de las figuras relevantes de la arquitectura aragonesa de finales del siglo XIX y principios del XX. Su estética llama la atención, ya que combina influencias renacentistas, neogóticas y mudéjares, algo habitual en la arquitectura ecléctica de comienzos del siglo XX.

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Un palacio levantado como prueba de amor

Miguel Larrinaga Sanz pertenecía a una familia vinculada al comercio marítimo internacional. La familia había hecho fortuna gracias a la actividad de la Larrinaga Steamship Company, una naviera con conexiones entre España, Reino Unido y América. A pesar de esa proyección internacional, el empresario decidió levantar esta residencia en España. Por ser la profesión de los Larrinaga, la decoración del edificio alude al mar y al comercio marítimo. Los materiales usados son específicamente aragoneses: piedra, ladrillo y cerámica.

Tras tres años viviendo en Liverpool junto a su mujer, en 1900, Miguel decide viajar a Zaragoza para adquirir un terreno sobre el que construir un palacete llamado "Villa Asunción", orientado hacia Albalate del Arzobispo, el pueblo natal de Asunción en Teruel. Aunque la idea era vivir allí la jubilación, ella acabó muriendo antes de ver cumplir este sueño del matrimonio.

Sin haber llegado nunca a residir permanentemente en el palacio, en 1942, acaba vendiendo el que iba a ser su residencia romántica a la empresa Giesa (que construyó su fábrica en los terrenos adyacentes e instaló sus oficinas en la casa) y más adelante fue sede del colegio y comunidad de religiosos Marianistas durante años.

El martimonio planeaba jubilarse en este edificio

El martimonio planeaba jubilarse en este edificio / Wikimedia Commons / Escarlati

De residencia privada a espacio para eventos

Durante el siglo XX, el palacio pasó por varias etapas y periodos de conservación. Con el paso del tiempo dejó de funcionar como residencia familiar y el edificio experimentó diferentes usos antes de su recuperación patrimonial.

Hoy, el Palacio Larrinaga sigue siendo una propiedad privada (sirve de archivo de la Fundación Ibercaja tras comprarlo en 1993), pero se ha adaptado para albergar eventos y celebraciones, incluidas bodas. Según la fundación, también se realizan reuniones institucionales, consejos de administración y conciertos.

Aunque no funciona como museo ni admite visitas turísticas regulares, su presencia continúa siendo uno de los ejemplos más singulares del patrimonio arquitectónico zaragozano.