Las palabras que solo escucharás si viajas a Valencia
La riqueza del castellano es absolutamente impresionante, tanto que en cada provincia cuenta con muchas variaciones.

La tierra del buen comer, de la paella, del sol y la playa, de la fiesta y de las hogueras, de las Fallas y de muchas cosas más es Valencia. Una provincia que se lleva siempre en el corazón y con una dialéctica de lo más curiosa, heredada de la lengua valenciana y su mezcla con el castellano más puro de su vecina La Mancha. Más allá de tener un idioma propio que, por muy similar que sea al español si no se conoce no se entiende, los valencianos cuentan con palabras singulares que solo se escuchan cuando se viaja a este maravilloso lugar.

Lo mismo ocurre con Madrid o con Alicante, cada ciudad, cada provincia, tiene un vocabulario particular que deriva de una larga historia y un modo de vivir irrepetible. Por ejemplo, en Galicia se habla de patiñeira refiriédose a la lluvia fina y persistente o poalla para la lluvia menuda y poco intensa. Este tipo de precipitación no se da de la misma manera en el sur de la península, por lo que a una lluvia suave en Málaga se le llama mititilla. Cuando el agua cae en el Levante, los valencianos nunca se mojan, sino que se chopan. Lo que en otros lugares de España se diría calarse o simplemente mojarse.
Cómo se habla en Valencia
Después del chaparrón siempre llega la calma y, aunque estes a fer la mà o muy lejos, acabarás llegando a casa. Pero ché -caramba-, cuidado con desastrar al llegar a casa y dejar un empastre con el barro y el agua que lleves en la ropa. O lo que es lo mismo, cuidado con formar un completo desorden en casa y ensuciarlo todo.

Si vuelve a salir el sol ya podrás ir a la calle, al lado del chaflán, dicho de una esquina cortada fonrmando un plano entre dos ángulos, a jugar a la pelota, aunque procura no encalarla en un árbol o casa. Si pasas demasiado tiempo bajo el sol, acabrás torrándote, y si tu piel empieza a tomar un color rojizo, ya te habrás socarrao.
Por fin llega la noche y con suerten un plan algo más festivo. Son esas situaciones en las que surgen los amores furtivos, de verano, y cuando los jóvenes salen a festear, en palabras de los más mayores y que en castellano diríamos a intentar ligar. Con toda esta suerte de entramado lingüístico nos despedimos de Valencia y descubrimos lo variada que es la terreta -en todos los sentidos, pues todavía tiene rincones secretos por descubrir- y su diccionario callejero.
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