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Orson Welles pidió que sus cenizas descansaran para siempre en España y eligió este rincón de Málaga: un pueblo blanco colgado sobre un tajo de casi 100 metros

Pueblo grande o ciudad pequeña, este lugar de Málaga ha enamorado a más de un artista, pero Orson Welles quiso descansar ahí para siempre.

El rincón de Málaga que enamoró a Orson Welles del principio al final de su vida

El rincón de Málaga que enamoró a Orson Welles del principio al final de su vida / Istock / Sean Pavone / Wikimedia Commons. J. Willis Sayre Collection of Theatrical Photographs

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"Un hombre no es de donde nace, sino de donde elige morir". Esta frase atribuida al cineasta Orson Welles resume a la perfección su romance con una tierra de la que quedó prendado. Nació en Kenosha, Wisconsin, en 1915. Aquello no fue su elección, pero lo que sí pudo decidir fue dónde descansarían para siempre sus cenizas. Su Estados Unidos natal se lo dio todo, pero la felicidad real la encontró en Ronda, un pueblo de Málaga donde pasó los mejores momentos de su vida.

Como él mismo decía, hay cosas en la vida que sí se pueden elegir, y la patria es una de ellas. La primera vez que el director de películas tan icónicas como Ciudadano Kane o la ficción radiofónica La guerra de los mundos fue a Andalucía tenía solo doce años. Llegó con su padre y con Juan Belmonte, torero y amigo de la familia. En aquella ocasión quedó prendado del toreo, pero no fue hasta los 18 años cuando visitó Ronda por primera vez, sabiendo que no sería la última.

El pueblo blanco más bonito de Andalucía no es ni Ronda, ni Frigiliana: fue hogar de Julio César, está entre el mar y la montaña, y tiene un castillo árabe del siglo XIII

Adriana Fernández

Un amor incondicional hacia España

Cuando cumplió la mayoría de edad volvió a Andalucía con la certeza de que sería torero. Pasó en el pueblo malagueño unos años, aprendiendo, al tiempo que se ganaba la vida malamente como escritor. En ese tiempo, quienes le vieron torear, aseguraron que el talento que tenía como escritor y director, era el que le faltaba como torero. Su carrera no terminó de despegar y triunfó como cineasta en Hollywood, sin embargo, Ronda nunca abandonó su corazón.

El parque del mirador de Ronda, Málaga

El parque del mirador de Ronda, Málaga / Istock / rustyl3599

España le enamoró, al igual y al mismo tiempo que a Ernest Hemingway. De hecho, fueron varios los proyectos que rodó en nuestro país, como el largometraje Campanadas a medianoche en Cardona (Barcelona) o la serie documental para la RAI italiana En la tierra de don Quijote, que grabó en Andalucía. En esos periodos y en otros tantos, aprovechaba para visitar Ronda siempre que podía, sobre todo su plaza de toros.

El torero que ofreció su hogar como último refugio para Welles

Si bien lo primero en lo que se fijó Orson Welles de Andalucía fueron los toros, la historia también lo fascinaba. La Plaza de Toros de Ronda es uno de los monumentos más elegantes, armoniosas y famosos de su clase en el sur peninsular. Se construyó en 1785, y fue aquí donde nació la llamada 'escuela rodeña', gobernada por Pedro Romero y Antonio Ordóñez, un amigo muy cercano del cineasta que significó tanto para su vida como para su muerte.

El interior de la Plaza de Toros de Ronda

El interior de la Plaza de Toros de Ronda / Istock / Irina Ovchinnikova

En aquella época, Welles se hospedaba con la familia Ordóñez, en El Recreo de San Cayetano, a las afueras de Ronda. Un lugar maravilloso, entre colinas y olivares centenarios que el director eligió para que descansaran sus cenizas. En el pozo seco, cedido por el ayuntamiento, hay una placa en la que se puede leer: "Ronda, al maestro de maestros". La finca que Antonio Ordóñez ofreció como último hogar para Welles ahora pertenece a los Rivera, también toreros.

El 'Paseo de Orson Welles'

No solo dejó sus cenizas en la finca, sino que también dejó un legado que hoy continúa vivo. El Paseo de Blas Infante, a la salida de la Plaza de Toros, era uno de sus favoritos. Tanto es así, que muchos lo conocen como el 'Paseo de Orson Welles'. Es una calle que circula prácticamente al borde del abismo, porque si por algo es conocido Ronda es por ser un pueblo blanco que desafía a la gravedad sobre un tajo de más de 100 metros de altura.

El Puente Nuevo de Ronda sobre un tajo de más de 100 metros

El Puente Nuevo de Ronda sobre un tajo de más de 100 metros / Istock / traveler1116

Está flanqueado por jardines, bancos antiguos y un busto de Welles donde se lee su célebre cita: "Un hombre no es de donde nace, sino de donde elige morir". Caminando por él, se llega hasta el Puente Nuevo, que ya de nuevo tiene poco porque cuenta con más de 200 años de historia. En numerosas ocasiones ha sido descrito como el puente más bonito del mundo y un auténtico hito de ingeniería en su época.

La placa en horno a Orson Welles al lado de la Plaza de Toros de Ronda

La placa en horno a Orson Welles al lado de la Plaza de Toros de Ronda / Wikimedia Commons. F Delventhal

Desde lo alto, da la sensación de que Ronda está a punto de caer al vacío. Sus viviendas blancas se asoman al borde del precipicio, combinadas con campos de olivares y colinas que acaban por perderse en el horizonte. La herencia árabe, medieval y romántica también se puede conocer desde ahí, aunque mejor cuando te pierdes por sus calles y rincones. Orson Welles quedó fascinado con Ronda, y eso es algo que el pueblo nunca podrá olvidar.