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La octava isla de Canarias no tiene ni una sola carretera asfaltada: calles de arena, menos de 700 habitantes y la mayor Reserva Marina de Europa

Esta pequeña isla del archipiélago canaria no fue reconocida como tal hasta 2018, y a partir de entonces, la hemos descubierto como una de las más bonitas del mundo.

La octava isla de Canarias es una de las más bonitas y desconocidas.

La octava isla de Canarias es una de las más bonitas y desconocidas. / Istock

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Hasta hace solo ocho años, el archipiélago canario tenía oficialmente siete islas: Tenerife, Fuerteventura, Gran Canaria, Lanzarote, La Palma, La Gomera y El Hierro. Pero el 26 de junio de 2018, el Senado aprobó por unanimidad que hubiera otra más que hasta entonces se consideraba 'islote'. Así, el presente y futuro de La Graciosa, la octava isla de Canarias, cambió por completo, aunque sigue dependiendo del municipio lanzaroteño de Teguise.

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Adriana Fernández

A menos de media hora en ferry de Lanzarote, se ubica esta desconocida isla, que cuenta con 29 kilómetros cuadrados y en torno a 700 habitantes, siendo la única habitada del Archipiélago Chinijo. Pero lo que probablemente más llame la atención es que se trata de uno de los últimos rincones de Europa que aún no han sido asfaltados. En La Graciosa, donde todavía se camina por calles de arena y los coches no circulan por carreteras, el tiempo parece detenerse.

Los pescadores embarcaciones en isla de La Graciosa

Los pescadores embarcaciones en isla de La Graciosa / Istock

El lugar donde la naturaleza campa a sus anchas

Desde el puerto de Órzola parten ferris cada media hora, con un precio de 20 euros ida y vuelta. Arriban en Caleta del Sebo, un pueblo donde caminar descalzo entre las viviendas blancas con puertas azules como si fueran una extensión de la playa. Sin embargo, lo más atractivo de la isla es el entorno natural, pues forma parte de la Reserva Marina del Archipiélago Chinijo, la más grande de Europa: en 70.700 hectáreas se concentra la mayor biodiversidad de Canarias.

Las calles de arena de los pueblos de La Graciosa

Las calles de arena de los pueblos de La Graciosa / Istock / Daniel Carmona Ruiz

Junto a los islotes de Alegranza, Montaña Clara y los roques del Este y del Oeste, conforman un parque natural marítimo-terrestre que fue el primero en ser declarado como tal por el gobierno canario. Es curioso, pero la temperatura del mar en esta zona es tan suave que favorece la proliferación de numerosas especies únicas, como las geradias, un tipo de coral naranja que en otros rincones del planeta solo se puede observar buceando. En La Graciosa no.

El paisaje volcánico típico de Canarias

En cuanto al paraíso terrestre, es muy parecido a su isla vecina, ya que el paisaje está definido por la geología y su origen volcánico. Esto ha dado lugar a endemismos, sobre todo en la flora. Caminando cuatro kilómetros desde Caleta del Sebo, nos topamos con la Montaña Amarilla, un antiguo volcán con un color que destaca con el azul del cielo y del mar. De lo alto de este monte nace además una leyenda que contrasta con la aridez de la cima.

Las aguas transparentes que bañan La Graciosa

Las aguas transparentes que bañan La Graciosa / Istock / kotangens

Se cuenta que el soldado cruzado Reinaldo se había enamorado y la hechicera Armida le hizo prisionero de un exuberante jardín, que estaba custodiado por un dragón, un león y una fuente encantada, de donde brotaba un agua que hacía reír hasta la muerte. En la montaña no hay ningún jardín y probablemente no lo ha habido nunca, pero por eso es una leyenda y no una historia. Si continuamos caminando acabamos en la Playa de la Francesa.

La Playa de la Francesa

La Playa de la Francesa / Istock / underworld111

Playas de ensueño por toda la isla

Ante nuestros ojos se extiende un gran arenal blanco y suave que suele estar bastante concurrido, ya que es otro punto donde atracan algunos barcos que van de excursión. En uno de sus extremos aparece una cala no tan conocida, la Playa de la Cocina. Y si nos vamos más hacia el norte -una buena manera de recorrer la isla es en bicicleta-, encontramos otras costas igual de bonitas o incluso más. Como la Playa de Baja del Ganado, enter arena y rocas volcánicas.

La Playa de la Cocina en La Graciosa

La Playa de la Cocina en La Graciosa / Istock / _ultraforma_

Siguiendo un poco más al norte, la Playa de las Conchas, un gigantesco arenal con fuertes corrientes oceánicas donde rara vez hay alguien. Y bordeando la costa norte, encontramos Los Arcos de los Caletones, una de las postales más icónicas de La Graciosa. Son unos arcos de basalto que se han ido creando por la erosión de las olas a lo largo de los milenios. Si seguimos pedaleando o caminando, está la Playa del Ámbar, rodeada por dunas de arena.

La Playa de las Conchas en La Graciosa

La Playa de las Conchas en La Graciosa / Istock / Iryna Shpulak

Además de las playas que nos hacen viajar hasta el paraíso, por el camino destaca también el poblado fantasma de Pedro Barba, con unas cuantas casas blancas donde pararse a respirar y sentir la esencia de La Graciosa. Esa isla a la que todavía no ha llegado la masificacióny queremos que así sea por muchísimo más tiempo.