La obra más importante de Gaudí fuera de Barcelona es un museo espectacular: parece un castillo medieval, pero es una casa modernista
Como un palacio de hadas y princesas que, en realidad, es na vivienda señorial para una familia adinerada que revolucionó la ciudad a finales del siglo XIX.

Gaudí todavía era un desconocido cuando comenzó las obras de la primera casa palacio destinada a residencia familiar de toda su carrera. Una construcción que imitaba el estilo de las viviendas de la alta burguesía parisina y que ya empezaban a verse también entre las calles de Barcelona.
Lo curioso es que aquella primera casa palacio que construyó Gaudí no estaba en su ciudad nata. Aquella era una de las primeras veces que salía fuera de Cataluña para trabajar por encargo de un empresario adinerado, que le pidió ayuda para levantar una casa que a la vez fuera lugar de negocios.
El resultado fue una casa palacio en la que el genial arquitecto ponía en práctica detalles constructivos y decorativos con los que años más tarde revolucionaría la imagen y la identidad de Barcelona, convirtiéndola en la cuna del Modernismo. Estaba pasando en León, y la obra, Casa Botines.
Uno de los tres edificios de Gaudí fuera de Cataluña
Gaudí solo construyó tres edificios fuera de Cataluña. Uno es el Capricho de Comillas, de 1883. Es anterior a la obra de León, eso es verdad, pero no se trata de una vivienda al uso, sino de una residencia de vacaciones. Algo así como un chalet modernista que su propietario usaría durante el verano y en el que Gaudí desplegó los encantos de su etapa orientalista.

El palacio episcopal de Astorga es el segundo de los edificios de Gaudí fuera de Cataluña por encargo de su amigo el obispo Joan Baptista Grau i Vallespinós. Lo curioso de esta obra es que se estaba construyendo a la vez que ponía en marcha la casa palacio de León, ambos de clara influencia neogótica.

La primera casa modernista
Gaudí comenzó a construir Casa Botines también en paralelo a otra de sus obras de Barcelona menos conocidas en la actualidad: la Colonia Güell, considerada como el gran laboratorio experimental del genial arquitecto. Se trataba de un encargo del que (ahora lo sabemos) fue su gran mecenas: Eusebi Güell, un empresario adinerado que confiaba en Gaudí y su originalidad constructiva.
Fue Güell quien le puso en contacto con un amigo empresario de León, cuyo negocio estaba creciendo como la espuma en la ciudad y necesitaba y más espacio. El encargo consistía en una vivienda con planta noble (la vivienda de los dueños), tienda en la planta baja y mucho espacio para almacén (que estaría en el sótano). Y el resultado fue la primera casa modernista de la ciudad.

No era una casa como las demás: Gaudí proyectó una casa palacio de siete plantas (la idea era que las plantas superiores fueran viviendas en alquiler), a imagen y semejanza de las que se estaban construyendo en ese momento en París. Gaudí se lo llevó a la estética neogótica qeu ya estaba poniendo en práctica también en el palacio de Astorga, con detalles que recuerdan muchísimo a un palacio encantado, con torreones y tejados puntiagudos muy de princesa Disney. El revuelo estaba servido.
En Casa Botines estrenó detalles que más tarde serían la identidad de Casa Batlló, Casa Milá o Casa Calvet, tres de sus obras más icónicas y reconocibles de Barcelona. O lo que es lo mismo: funcionalidad combinada con simbolismo y diseño inspiradas en la naturaleza y sus formas orgánicas.

El museo más singular y desconocido de la ciudad
Casa Botines hoy es museo, de hecho es uno de los museos más especiales de León, y se puede visitar dentro de la ruta modernista que recorre la ciudad. En su interior cuenta con más de 5.000 obras de arte, entre pintura, escultura y hasta obra gráfica, pertenecientes a artistas tan reconocidos como Goya, Sorolla, Dalí o Chillida.
Lo interesante es que, además, se combinan con estudios de Gaudí y objetos de la vida cotidiana de la época, algo así como un museo etnográfico del siglo XIX y comienzos del XX que refleja la forma de vida de los años en los que se construyó y permaneció habitada la casa por la familia Botines. Y eso es lo que le hace tan especial.
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