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La obra más desconocida de Norman Foster, arquitecto ganador del Pritzker, se esconde en el corazón de Castilla y León: una espectacular bodega con un magnífico diseño sostenible e innovador

Un auténtico paraíso para los amantes del vino, con un diseño espectacular de toques futuristas.

La espectacular bodega diseñada por Norman Foster

La espectacular bodega diseñada por Norman Foster / Gtres

Sin previsión de retirarse, el arquitecto inglés Norman Foster está reconocido como uno de los mejores en su ámbito. Ganador del premio Pritzker en 1999 y el premio Príncipe de Asturias de las Artes en 2009, Norman Foster es el autor de construcciones tan destacadas como la Torre Cepsa en Madrid, las estaciones del metro de Bilbao, o la Torre de Collserola en Barcelona. Junto a decenas de otros edificios repartidos por el mundo, en España se encuentra también la Bodega Portia, la cual Foster diseñó a inicios de este siglo.

Los populares "Fosteritos" de Bilbao

Los populares "Fosteritos" de Bilbao / Istock / We-Ge

Una de las construcciones menos conocidas del arquitecto, el edificio -ubicado en la provincia de Burgos, junto a la localidad de Gumiel de Izán- fue oficialmente inaugurado en 2010. Pertenece al grupo vinícola español Faustino, y desde que abrió sus puertas, esta bodega no ha parado de sorprender a todos los que la visitan, tanto por los excelentes vinos que se producen y sirven aquí, como por la magnificencia de la arquitectura.

"Entrar en el Panteón de Roma es comprender que el hormigón moderno es un juguete comparado con la cúpula de Adriano”: Norman Foster, arquitecto ganador del Pritzker

Adriana Fernández

Un área para cada fase

En lo alto de una pequeña colina de la Ribera del Duero, el edificio de la Bodega Portia adopta la curiosa forma de una estrella de tres puntas. Definido como “el corazón de una flor con tres pétalos”, cada uno de los tres volúmenes del edificio representa las principales fases de producción del vino (fermentación en acero, crianza en barricas de roble y el envejecimiento en botellas de vidrio), con un centro de operaciones situado en el corazón del edificio.

Aprovechando el terreno en el que se encuentra para conseguir las mejores condiciones para la producción del vino, Norman Foster diseñó un edificio ecológico cuyo consumo de energía es mínimo y con una perfecta integración en su entorno, haciendo que la bodega proceda de forma metódica, sostenible e innovadora en su proceso de elaboración y crianza. El edificio reúne en su estética un aspecto a la vez oxidado pero moderno, basando su construcción en cuatro materiales -acero, hormigón, madera y vidrio- que consiguen que el edificio se incorpore al paisaje.

Alcanzando los 12.500 metros cuadrados de superficie, repartidos en tres plantas de altura. Las alas que guardan las barricas y los botelleros están parcialmente enterradas en el terreno, lo que favorece el envejecimiento del vino -además de que reduce la masa térmica del edificio y potencia la sostenibilidad-; mientras que el ala de la fermentación está expuesta, para propiciar la liberación de dióxido de carbono.

Experiencias únicas

La arquitectura del edificio ideada por Norman Foster invita al visitante a disfrutar de una maravillosa experiencia al entrar en este edificio tan vanguardista, en un mundo donde se mezclan hábilmente tradición e innovación, viticultura y tecnología, elaboración y hospitalidad. Aparte de las tres alas distintas, el núcleo central actúa como centro de coordinación, con espacios destinados a la vertiente enoturística del complejo: tienda, auditorio, cafetería, sala de catas y restaurante.

Este agosto, además, la bodega ofrece la oportunidad única de disfrutar del eclipse solar. Tras observar el eclipse desde el punto más alto de la bodega, la experiencia da paso a un Cooktel Brunch de la mano de MaherCooks, donde el producto de cercanía se mezcla con toques innovadores, siempre acompañado de una cuidada selección de vinos de la bodega. El punto final de la velada lo pondrá Temporal Music, con una actuación en directo mientras el cielo se ilumina con las Perseidas, la lluvia de estrellas más famosa del verano.