La obra más desconocida de Gaudí está en un pequeño pueblo de 1.000 habitantes: está a hora y media de Barcelona, en plena naturaleza y deja ver una nueva faceta del arquitecto
A hora y media de Barcelona hay un jardín entero diseñado por Gaudí que muy pocos turistas visitan: aquí la piedra, la vegetación y la arquitectura se mezclan de una forma muy diferente al Park Güell.

La obra más desconocida de Gaudí se esconde en un pueblo de 1.000 habitantes a hora y media de Barcelona / Istock
Como si fuera una niña llena de imaginación que entra en un bosque encantado. Árboles que parecen tener vida propia, figuras y formas de piedra que tienen movimiento si sabes soñar. Así se siente cualquiera que ponga un pie en uno de los jardines más mágicos, y desconocidos, de Gaudí. Más allá de la Sagrada Familia, el Park Güell, la Pedrera... Pocos saben que, a hora y media de la capital catalana, escondido en un pueblo de apenas mil habitantes del Prepirineo, hay un refugio probablemente de hadas, duendes y otros seres fantásticos (solo para los que saben dónde mirar).

Los Jardines Artigas, en La Pobla de Lillet / Istock / "Toni Sanchez Poy [flaperval@yahoo.es]"
Los Jardines Artigas, en La Pobla de Lillet, son un espacio donde arquitectura y naturaleza se funden entre el agua, la piedra y la vegetación. La historia de cómo Gaudí terminó trabajando en un pueblo tan alejado de sus circuitos habituales tiene que ver, una vez más, con su gran mecenas. A principios del siglo XX, Eusebi Güell fundó la primera fábrica de cemento Portland de Catalunya, y para abastecer sus hornos se explotaban las minas de carbón de Catllaràs, lo que llevó a Güell a encargar a Gaudí la construcción de un chalet-refugio para alojar a los ingenieros de la mina.

Adriana Fernández
Hizo el proyecto del Xalet del Catllaràs. Mientras tanto, el arquitecto se alojó en casa de Joan Artigas i Alart. Al marcharse, el arquitecto quiso retribuir económicamente la hospitalidad recibida, pero la familia se negó a aceptar el pago. Así que decidió regalarles, en su lugar, el diseño de unos jardines para el terreno que la familia poseía junto al río, frente a su casa. El resultado fue uno de los proyectos más personales de su trayectoria: un jardín naturalista en el que el arquitecto aprovechó los elementos del propio entorno para crear un recorrido.

Los Jardines Artigas de Gaudí / Istock / JackF
El jardín más desconocido (y mágico) de Gaudí fuera de Barcelona
Las obras comenzaron en la primavera de 1903 y terminaron en 1905, supervisadas inicialmente por dos maestros de obra enviados desde el propio Park Güell, encargados de formar a los albañiles locales durante dos meses. La comparación con el parque mencionado es casi inevitable. En ambos espacios aparecen desniveles, grutas, puentes, miradores, bancos y una estrecha relación entre arquitectura y naturaleza. Sin embargo, los Jardines Artigas tienen una escala mucho más pequeña y un carácter más íntimo.

Los Jardines Artigas en La Pobla de Lillet (Cataluña) / Istock / Cavan Images
Más que un jardín ornamental al uso, el espacio puede entenderse como un paseo construido. El agua, las rocas y la vegetación determinan el recorrido, mientras pequeñas intervenciones arquitectónicas van apareciendo entre zonas de sombra y rincones escondidos. Uno de los elementos más reconocibles es el arco catenario de la gruta, acompañado por una simbología religiosa integrada en el propio paisaje. El resultado muestra a un Gaudí diferente.

Los Jardines Artigas (Cataluña) de Gaudí / Istock / ToniFlap
Desafortunadamente, a finales de 1971, los jardines se encontraban prácticamente abandonados. Por suerte, la recuperación comenzó en 1992, cuando el Ayuntamiento de La Pobla de Lillet decidió restaurar los jardines. Claro que, el proyecto fue complejo: hubo que limpiar la vegetación invasora sin destruir la que el propio Gaudí había plantado, reconstruir estructuras derrumbadas con técnicas compatibles con las originales y restaurar por completo el sistema hidráulico. Hoy, los Jardines Artigas están declarados Bien Cultural de Interés Nacional, y son visitables durante todo el año.
Qué más hacer en La Pobla de Lillet
Por el municipio circula el Tren del Ciment, un ferrocarril turístico que en su época tuvo la vía más estrecha de todo el país, y que recorre el trayecto desde el antiguo cargador de carbón hasta la fábrica de cemento Asland, hoy reconvertida en museo. El pueblo cuenta además con un agradable paseo ribereño donde dos antiguos puentes medievales unen ambas orillas del río Llobregat, y a pocos kilómetros se pueden visitar las famosas Fuentes del Llobregat.

El tren del cemento / Istock / ToniFlap
Y la pregunta es, ¿te atreverías a soñar despierto?
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