El Nueva Zelanda de España: paisajes que te dejan sin palabras
Esta localidad de Guipúzcoa sorprende a los visitantes con sus paisajes imposibles, sobre todo en la costa, que tienen un aura de película.

El pueblo de Zumaia transcurre a la rivera occidental del río Urola. Es un pueblo pesquero, ni grande ni pequeño, entre lo humilde y lo monumental. Obviamente precioso. Está conectado con el mar por su río, el cual, junto a un canal artificial que conecta el sur del lugar con su puerto, utilizan los pescadores en la madrugada para salir a lanzar sus redes en las aguas del Cantábrico. La pregunta es clara, ¿por qué no construir el pueblo directamente en la costa? Seguro que existen razones, algunas de ellas incluso coherentes, pero no interesan tanto los motivos como los resultados.
Y es que la curiosa urbanización de este lugar ha dado pie a una costa inmaculada, un enclave único, la posibilidad de dar un paseo por el balcón más bello del Cantábrico. Se habla mucho de la gran diversidad paisajística que hay en España y una visita por Zumaia se puede resumir en el viejo dicho: ver para creer.Acompáñanoss a descubrir un poco de este lugar de ensueño (un sueño febril, lisérgico y maravilloso) en uno de los enclaves más sorprendentes del norte de la península y, por qué no, de todo el país.
Este lugar me suena de algo
Ya llegaremos a hablar del pueblo. Por el momento, hay que detenerse en sus costas y apreciar la sucesión de acantilados, playas, cabos y su ría. Nos encontramos ante el Geoparque de la Costa Vasca, un espectáculo natural en mayúsculas, Patrimonio Mundial de la Unesco desde el año 2015. Se trata de una sucesión de accidentes geográficos que transcurre desde Zumaia hasta el pequeño pueblo de Mutriku y pasando por la localidad de Deva, donde se pueden leer en la piedra 60 millones de años de la historia de nuestro planeta.

Esta forma particular de surcos paralelos y perfectos grabados en la roca recibe el nombre de flysch, un conjunto de rocas sedimentarias, volcánicas y de formaciones minerales, muy interesantes para los geólogos y tan impresionantes que pueden ser disfrutadas por cualquiera con ojos para verlas.
La monumentalidad ya ha hecho que varios medios hayan relacionado este paisaje con alguno de los que se puede encontrar haciendo una ruta salvaje por Nueva Zelanda y, si bien es cierto que es igual de impresionante, es probable que no pueda encontrarse un paraje como este en ningún otro país del mundo.
De visita por Zumaia
Como no solo de la belleza vive el hombre, llegará un momento en que el frío del cantábrico nos calará los huesos y la kilométrica costa empezará a cansarnos. Ese es el momento de adentrarse en el pueblo de Zumaia y darle una oportunidad a su gastronomía.

Más de un viajero acomodado ha llegado a admitir que su interés por este enclave era sobre todo culinario pues, como en otros lugares del País Vasco, este pueblo se destaca por contar por una cocina única y deliciosa. No fallará entrar en el primer sitio que te llame la atención, aunque se recomiendan mucho por las redes lugares como ‘On Gourmet ‘o ‘XL Taberna’. De todas formas, dejamos a continuación una lista de lugares que no tienen desperdicio:
- Goika Bodegoia
- Idoia Ardotegia
- Amama Taberna
- TXORTENA
- Bar Gure Txokoa
- Asador Bedua
Un paseo por el casco antiguo
Terminada la comida, merece la pena volver a la calle y adentrarte en la larga villa a orillas de Urola. Este lugar se ha mantenido fiel a la actividad pesquera que ha desarrollado durante siglos y sorprende el protagonismo que sigue teniendo en el lugar. Desde la avenida de Julio Beobide se abren algunas posibilidades, como visitar la casa Kresala, antiguo taller del escultor que da nombre a esta calle.

Otros lugares imperdibles son el Z Espacio Cultural o Z Kultur Gunea. Antigua propiedad del pintor Ignacio Zuloaga, perteneciente a la generación del 98, cuyo taller ha sido transformado en una sala de exposiciones dedicada a su obra y donde también se pueden apreciar los trabajos de otros artistas como Picasso, Miró o Tàpies. Definitivamente, es uno de los museos que tienen que ver al menos una vez en la vida.
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