GEOGRAFÍA INVISIBLE I
La novena isla canaria que aparece y desaparece en el Atlántico: la leyenda geográfica más fascinante del mundo
Esta legendaria ínsula del archipiélago ha desafiado a navegantes y científicos durante siglos.

A pesar de que muchos aseguran haberla contemplado como un espejismo navegando en el Océano Atlántico, nadie ha puesto un pie en ella. Ni siquiera las expediciones que, durante siglos, envió la Corona española para encontrarla, como la liderada, en el siglo XVI, por Fernando Villalobos, regidor de La Palma, o la del capitán Gaspar Domínguez en el año 1721. También Cristóbal Colón dejó reflejado en su diario de viaje que sus tripulantes la identificaron en altamar. La certeza de que San Borondón existe ha sido tal a lo largo de la historia, que incluso aparece en antiguos mapas dibujada al suroeste de La Palma. Esta isla invisible es, probablemente, una de las leyendas geográficas más fascinantes del mundo.

La etimología de su nombre proviene del monje irlandés San Brendan (Borondón), quien, en el siglo VI, emprendió un viaje por el Atlántico junto a otros 14 monjes en busca del paraíso terrenal. Una travesía relatada en “Navigatio Sancti Brendani”, donde también se narra que descubrieron una isla de profunda paz. Esta tierra prometida sería identificada, siglos más tarde, como la misteriosa isla ubicada al oeste del archipiélago canario.
La historia adquirió tal relevancia que esta isla se representó en numerosos mapas y cartas náuticas de la Edad Media y del Renacimiento, considerándose parte del territorio de las Canarias.
San Borondón, ¿leyenda o realidad?
Selvática, montañosa, cubierta de niebla y con forma alargada. La descripción popular de esta isla errante encaja tanto con la posible orografía del lugar en que el mito la emplaza que, ¿cómo es posible que desaparezca de la geografía como por arte de magia? Eso es precisamente lo que afirma la leyenda, que se trata de una isla que emerge y se hunde en el Atlántico caprichosamente. Aparece y se disipa entre la niebla huyendo de quienes tratan de acercarse a ella. ¿Qué es entonces este intrigante lugar? ¿Tal vez se trata de una isla que se refugia en las profundidades del océano para no ser encontrada?

En el año 1957, un habitante de La Palma la capturó con su cámara. Su testimonio se publicó el 10 de agosto de 1958 en el diario ABC. Siglos antes, concretamente en 1566, el gobernador de El Hierro hizo un informe donde mencionaba que cien testigos habían contemplado San Borondón. También se dice que navegantes procedentes de otros países confirmaron desembarcar en la isla empujados por la tempestad, y que en ella advirtieron en la arena pisadas de un tamaño mucho mayor al de un pie normal.
La explicación que alcanza el raciocinio es que se trata de una ilusión óptica provocada por fenómenos atmosféricos como la “Fata Morgana”, un efecto que distorsiona objetos lejanos. En cambio, el deseo de hallarla para hacer de ella algo más allá que testimonios y huellas en viejos mapas, sigue latente, y no son pocos los músicos y escritores que continúan mencionándola en sus obras. Porque, aunque ya no aparezca en las guías de viaje ni en los detalladísimos mapas actuales, viajar por las Islas Canarias imaginando atisbar San Borondón desde uno de los numerosos miradores de La Palma o desde la cima del Teide al amanecer, sigue siendo un sueño para quienes persiguen leyendas o para aquellos que desean conquistar una isla desierta.
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