Una noche en un desierto cercano (sin salir de España)

En España hay auténticos desiertos, paisajes dibujados por altísimos cortados, chimeneas de hadas y dunas que se desplazan con el viento. Es hora de descubrirlos. Algunos alojamientos permiten disfrutarlos desde dentro. Otros quedan lo suficientemente cerca como para sentir la llamada de la tierra

Silvia Roba
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Foto: D.R.

Hace unos meses poca gente era capaz de situar en el mapa el desierto de los Coloraos. Pero eso ya es historia. La serie británica Black Mirror, con millones de seguidores en el planeta, ha logrado que este espectacular enclave, repartido entre los municipios granadinos de Gorafe y Villanueva de las Torres, se haya convertido en ese lugar al que hay que ir para sentir que uno de verdad está en medio de la nada. Y es ahí justo, en esa nada, donde se alza la vivienda en la que el protagonista se aísla durante diez días para meditar. Así que no, no está en Utah, tal y como nos hace creer la ficción.

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Se llama La Casa del Desierto y es una construcción acristalada que se fusiona con el paisaje sin permitir el paso del frío ni del calor a su interior. Levantada sobre una estructura de madera, es un espacio de 20 metros cuadrados en el que se distribuyen dormitorio, baño y zona de estar. Aunque no es un hotel, es posible alojarse en ella durante un máximo de dos noches. La idea del proyecto, realizado por Guardian Glass, es demostrar que es posible vivir en zonas adversas como esta, extremadamente árida. Para ello cuenta con vidrios ultrarresistentes, un sistema de filtrado de agua, otro de producción de energía y paneles solares.

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El desierto de los Coloraos es uno de esos maravillosos rincones que esconde la provincia de Granada. Se llama así por el tono rojizo que predomina en el entorno, repleto de cañones y altísimos cortados. El atardecer aquí es mágico, el momento más esperado para quienes se alojan en Casa Cueva El Torriblanco, con una terraza-mirador desde la que se contempla, de fondo, Sierra Nevada. Son tres las cuevas (El Torriblanco, El Alcaraván y La Calandria), preparadas para acoger entre dos y seis personas. Cada una dispone de chimenea de leña frente a las que se consigue la paz total. Calma es lo que buscan, y encuentran, los huéspedes del Cortijo Oro Verde , en Tabernas (Almería), localidad en torno a la cual se extiende la única zona desértica propiamente dicha del continente europeo.

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Cárcavas, chimeneas de hadas, microcráteres... Increíbles formaciones geológicas se suceden ante nuestros ojos. Para descubrirlas, un buen centro de operaciones es este hotel, todo un oasis con un espectacular jardín y tres habitaciones. Otro cortijo, el de Los Malenos, construido en piedra encalada, sirve para adentrarse en el Parque Natural Cabo de Gata-Níjar, también en Almería. Las habitaciones, blanquísimas, se abren a tres patios con fuentes. Uno de ellos, pintado en rosa, está rodeado de muros que protegen a los huéspedes del viento, para que puedan desayunar al aire libre en los meses de invierno. Las cenas se sirven junto a la chimenea en las épocas más frías. En la misma zona, La Almendra y el Gitano  propone el mejor plan: mirar hacia el horizonte sin carreteras y ladrillos a la vista. Cuenta con habitaciones dobles y suites, algunas con jacuzzi instalado bajo los enormes ventanales.

Guardian Glass

De vistas presume uno de los hoteles más especiales de nuestra geografía, Aire de Bardenas, en un campo de trigo junto al Parque Natural de las Bardenas Reales, al sureste de Navarra. La erosión de los suelos de arcilla, yeso y arenisca ha esculpido caprichosas formas creando un mundo de apariencia casi lunar poblado de barrancos y cerros solitarios. Sus habitaciones son luminosas y peculiares. Algunas tienen forma de cubo, otras disponen de bañera exterior... hasta las hay que tienen forma de burbuja, para contemplar mejor las estrellas y esos amaneceres míticos que solo se experimentan en el desierto. También en este es posible alojarse en casas cueva.

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Esa es la propuesta de Cuevas de Bardenas, que ofrece nueve coquetos alojamientos con capacidad para entre dos y siete personas. ¿La más romántica? La Cueva Suite Passion Bardenera, con cama japonesa y bañera de hidromasaje. Excavada en la montaña hay otra sorpresa, pero algo más lejos. Hay que ir hasta Tardienta, en Huesca, para encontrar el Hotel Cueva del desierto de los Monegros, en la depresión del valle del Ebro, puro paisaje estepario. Ofrece ocho habitaciones, cada una pintada de un color, y los muebles han sido traídos de Marraquech, excepto las camas de forja, piezas de diseño obra de artistas aragoneses. 

Guardian Glass

Unamuno afirmaba que Fuerteventura era un oasis en el desierto de la civilización y las dunas de Corralejo son, sin duda, el máximo exponente de ese desierto. Un océano de arena, ubicado en el municipio norteño de La Oliva, que desemboca en playas infinitas. A solo unos pasos se ubican hoteles para todos los gustos. El Barceló Corralejo Sands, con un espectacular Spa, es perfecto para familias, y el Avanti Hotel Boutique, con ático con jaccuzi, para parejas. En el extremo sur de la isla, en la península de Jandía, se asienta la mitad de los restos de una caldera volcánica. La otra mitad duerme bajo el mar. Playas únicas como la de Cofete aguardan a quienes se alojen en el Iberostar Fuerteventura Palace, con habitaciones y suites con grandes ventanas para contemplar la tierra, el mar y el cielo.