Ni Nerja, ni Mojácar: el pueblo costero más bonito de Andalucía esconde las calas de aguas turquesas más alucinantes del litoral
La belleza de este pueblo blanco se une a la de sus calas de aguas transparentes y arena fina y dorada.

Uno de los mayores atractivos de los pueblos andaluces reside en la magnífica costa de la región. Son kilómetros y kilómetros de playas que hacen que sea prácticamente imposible conocerlas todas. Ahí radica otro encanto de Andalucía, en que todavía tiene muchos secretos por descubrir en cada una de sus provincias. Cuenta con calas espectaculares que bien podrían ubicarse en destinos tan exóticos como Maldivas o Hawái, pero están en Andalucía.
Algunos pueblos que se nos pueden venir a la mente son Nerja en Málaga, con su cala del Cañuelo o de la Doncella en pleno Parque Natural de los Acantilados de Maro-Cerro Gordo; o Mojácar en Almería, con sus playas vírgenes y calas tan preciosas como la del Sombrerico junto al Castillo de Playa Macenas. Pero si hay un destino andaluz que cabe destacar por sus calas de aguas turquesas salidas del mismo paraíso en Conil de la Frontera en Cádiz.
Solo en este municipio de poco más de 20.000 habitantes hay 14 kilómetros de playas. Además, su casco antiguo está declarado Conjunto Histórico-Artístico desde 1983, con construcciones como la Torre de Guzmán, la Puerta de la Villa, el baluarte, las torres de vigía, el convento de la Victoria o el barrio de pescadores repleto de casas blancas antiguas. Hoy en día, Conil de la Frontera se ha convertido en un destino estrella para veranear en España.

Las playas de Conil están entre las mejores del país, con enormes arenales dorados y aguas cristalinas. La playa de Castilnovo es una de las más famosas, con una torre de vigía que le da el nombre, poco masificada y sin chiringuitos. La playa de los Bateles está justo al lado del pueblo, en el mismo paseo marítimo, y tiene chiringuitos, pasarelas de madera, baños y vigilancia. También destacan la playa de la Fontanilla y la de Fuente del Gallo, con enormes acantilados.

Las mejores calas donde disfrutar de la tranquilidad del paraíso gaditano
Las playas son maravillosas, pero las calas cuentan con ese encanto alejado de todo que llaman la atención de los viajeros que buscan la tranquilidad. Las calas suelen ser más pequeñas, naturales y menos frecuentadas. Las de Conil son exactamente así, como la cala del Frailecillo, una de las más populares. Es un lugar completamente virgen que reduce bastante su tamaño cuando crece la marea, aunque nunca llega a desaparecer.

Otra cala destacada es la cala del Aceite, una de las más bonitas de Conil. La transparencia de sus aguas hacen que sea perfecta para bucear o practicar snorkel. Además, en ella se puede contemplar el cielo estrellado de la noche sin contaminación lumínica. La cala de Puntalejo es más grande que las otras y, por tanto, más concurrida, pero aun así, no suele alcanzar la cantidad de visitantes del resto de playas del municipio.

La cala del Pato es una muy buena opción para desconectar de la civilización. Lo único de lo que dispone es de aparcamiento. Algo parecido ocurre con la cala Tío Juan de Media, que es oficialmente nudista, pero a la que se puede acudir también con bañador. La cala Encendida cuenta con un restaurante cercano, así que la experiencia aquí puede prolongarse hasta la noche y contemplar uno de los atardeceres más bonitos de España.
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