Navarra en 4 experiencias únicas: una forma de disfrutar el destino dejando un impacto positivo en sus habitantes

Al viajar, recibimos numerosos estímulos que nos ayudan a crecer. Huella Positiva es una experiencia pionera de la Comunidad Foral de Navarra que fomenta el turismo regenerativo, cuyo principio radica en que el viajero, además de recibir, debe dejar un impacto positivo en el destino.

Unas cuantas experiencias en Navarra que se te clavarán en el alma.
Unas cuantas experiencias en Navarra que se te clavarán en el alma. / Pablo Fernández

"Vivir en el paraíso es exigente." Cuando uno se encuentra con una frase tan enigmática como esta, lo primero que hace es googlear para averiguar quién la dijo por primera vez. Mi sorpresa fue mayúscula cuando averigüé que no hay referencias de su existencia en internet. Esta perla la escuché en un sendero rural de Intza, una localidad de poco más de 50 habitantes que se encuentra refugiada en el valle navarro de Araitz. Me la dijo, de forma casi casual, ­Bittor Salvatierra mientras paseábamos junto a su mujer, Nerea, su perro y su gato.

Experiencia con caballos en Intza

Experiencia con caballos en Intza

/ Pablo Fernández

La frase de Bittor es una confesión personal, pero también expresa una verdad universal que solemos olvidar los viajeros procedentes de las grandes ciudades. Es habitual que, al abandonar nuestros entornos de hormigón, nos sintamos atraídos por la naturaleza, despertando la llamada de lo salvaje por el tiempo que duran nuestras vacaciones. Sin embargo, a pesar de las múltiples ventajas que conlleva, vivir en los entornos rurales también está plagado de obstáculos, reveses e inconvenientes. En el caso de Bittor, tiempo atrás evaluó los pros y los contras de vivir en el mundo rural y decidió que Intza era el lugar ideal para formar una familia y desarrollar su carrera profesional.

Redacción Viajar

Como personas agradecidas que son, Bittor y Nerea aspiran a devolver a la naturaleza parte de lo que reciben de ella diariamente. Durante una de nuestras charlas, ellos me enseñaron el significado de la palabra euskera harremana, que resume a la perfección este sentimiento. Harremana alude a cualquier tipo de relación entre personas o entidades, ya sean laborales, personales... Deriva de hartu (coger) y eman (dar), lo que sugiere una idea de reciprocidad y conexión mutua. Dar y recibir son las dos caras que cualquier relación sana debe mostrar.

Afueras de Intza.

Afueras de Intza.

/ Pablo Fernández

Bittor es licenciado en Sociología, tiene un Grado Superior en Integración Social y ha realizado un máster en Intervenciones Terapéuticas Asistidas con Caballos en la Universidad de Girona. El amor por los caballos y por la naturaleza le llevó a fundar Equino Aukera, que ayuda a personas con necesidades especiales, diversidad funcional y en situaciones vulnerables a través de la interacción con caballos. Pero también dan la opción de conocer y disfrutar de la compañía de los caballos a todo aquel que ame la naturaleza. Este proyecto nació en paralelo a la Casa rural Perunea, casona familiar reconvertida en alojamiento turístico que gestiona junto a Nerea desde 2006. El concepto de harremana es la base sobre la que han creado una experiencia turística en la que los visitantes interactúan con los caballos y, además, ayudan a limpiar y señalizar los caminos comunales que usan caballos y ganado, revitalizando estos espacios comunales. Eso sí, tras la actividad física son obsequiados con un almuerzo ecológico de productos locales.

Porche de San Martín de Tours.

Porche de San Martín de Tours.

/ Pablo Fernández

La Casa rural Perunea forma parte del proyecto Huella Positiva, una iniciativa pionera de turismo regenerativo realizada por la Comunidad Autónoma de Navarra. El objetivo es ir más allá de la sostenibilidad tradicional y ofrecer la posibilidad a los visitantes de contribuir activamente a la mejora y conservación del entorno. Esta campaña agrupa 15 experiencias diseñadas para que los turistas se involucren en proyectos comunitarios, buscando dejar el destino en mejores condiciones después de su visita. Entre las actividades participantes en Huella Positiva hay opciones tan variadas como, por ejemplo, la creación de oasis para mariposas, la recuperación de senderos antiguos y la instalación de cajas nido para aves. A continuación, desentrañamos los orígenes de algunas de ellas. A pesar de sus diferencias, todas nacen de un profundo amor por el entorno y un sentimiento de agradecimiento hacia la naturaleza.

Los sin tierra

María Martínez se levanta de madrugada para ver si “su bebé” está bien. “Su bebé” no es un ser humano, pero como si lo fuera. María es una de las pocas carboneras que quedan en la región. Ella trata de mantener vivo el oficio que aprendió de su padre. Históricamente, este trabajo lo desempeñaban aquellos que no tenían tierra.

Conviene recordar que el carbonero obtiene carbón vegetal mediante la carbonización de madera en hornos de tierra. Para ello, apila cuidadosamente la leña en montones cónicos que cubre con tierra y musgo, dejando pequeños orificios para controlar la combustión lenta y sin llama que transformaba la madera en carbón. Este proceso dura varios días y requiere vigilancia constante. De ahí que María tenga que levantarse a vigilar la salud de su “bebé”. En nuestros días de máxima rentabilidad, producir carbón vegetal parece un esfuerzo titánico: para obtener 300 kilos de carbón vegetal es necesario emplear 1.200 kilos de leña.

Elaboración de una carbonera.

Elaboración de una carbonera.

/ Pablo Fernández

María vive junto a su marido Abel y su madre Gema en Ollogoyen. Regentan la Casa rural Txandia, un acogedor alojamiento ubicado a los pies de la sierra de Lóquiz. Su participación en el proyecto Huella Positiva incide, precisamente, en la necesidad de mantener viva la tradición de los carboneros. En este caso, los visitantes ayudan a la elaboración del carbón vegetal, además de colaborar en el día a día de su huerto ecológico. Una buena introducción a esta tradición es el largometraje Tasio (1984), dirigido por Montxo Armendáriz, que describe la vida de un carbonero en un pequeño pueblo navarro de la sierra de Urbasa.

El entorno natural de Ollogoyen ofrece, además, varias visitas de interés, como la Basílica de Santiago de Lokiz, que se encuentra en lo alto de la sierra, y el Ojo de San Prudencio, una pequeña caverna que es atravesada por una ruta senderista y que se ha hecho viral recientemente.

Caballos en la Selva de Irati.

Caballos en la Selva de Irati.

/ Pablo Fernández

En los dominios de Urco

En la mitología celta, el urco es un perro negro, de grandes dimensiones, que sale del mar arrastrando cadenas. Según la cultura popular, ver este can es un mal agüero, ya que presagia una próxima muerte. En San Martín de Unx hay un perro llamado Urco. Sin embargo, es un animal sociable que acompaña a su dueña, María Abete, por los campos de vides. María y Yoanna Abete son dos hermanas que dirigen la bodega familiar Máximo Abete, otro de los participantes de Huella Positiva.

Viñedos de la Bodega Máximo Abete.

Viñedos de la Bodega Máximo Abete.

/ Pablo Fernández

En esta ocasión, los viajeros contribuyen a la restauración del antiguo corral de la familia, un lugar lleno de historia cercano a la viña. Esta actividad forma parte de lo que los locales llaman auzolán (trabajo vecinal). La revitalización de este espacio tiene como objetivo transformarlo en un punto de interpretación de la viticultura local y del paisaje de la Sierra de Guerinda. Como no todo en esta vida es trabajo, los participantes recuperarán fuerzas con un almuerzo en el campo y una cata de vinos al aire libre. Los protagonistas de este ágape son dos elementos básicos de la gastronomía navarra: chistorra y vino rosado.

Detalle de la cripta de San Martín de Tours, en San Martín de Unx

Detalle de la cripta de San Martín de Tours, en San Martín de Unx

/ Pablo Fernández

Este proyecto cuenta con la colaboración de Raquel, tía de María y Yoanna, y propietaria de un alojamiento rural en el casco histórico de San Martín de Unx llamado La Posadica Casa Aldabe. Esta localidad de apenas 400 personas tiene una importante actividad vitivinícola. De hecho, cada verano alberga la festividad del Día del Rosado, que este año ha celebrado su 26 edición. Cada año, este evento que ofrece actividades musicales, culturales y gastronómicas acoge a numerosos visitantes, que aprovechan la ocasión para disfrutar de la cultura del vino y, además, conocer uno de los pueblos más atractivos de la Navarra Media. Es obligatoria la visita a la iglesia de San Martín de Tours y su mágica cripta.

Otra manera de vivir

El frontón de Izal está pared con pared con la iglesia. Cuando Natalia era pequeña, el cura prohibió jugar a pala mientras estaba diciendo misa porque los pelotazos no dejaban escucharlo. Han cambiado mucho las cosas desde entonces. Cada vez hay menos niños en el ámbito rural. Natalia está haciendo el camino de vuelta. Salió del pueblo para formarse, vivió en el extranjero y ahora busca regresar a los orígenes. Junto a su hermano y su madre gestionan la Casa rural Manchito.

Hotel para insectos en Izal

Hotel para insectos en Izal

/ Pablo Fernández

Además del alojamiento, la familia tiene ganadería propia, aproximadamente entre 150 y 200 cabezas. Durante cuatro meses, las reses pastan en libertad en las tierras comunales del Valle de Salazar. Una de sus propuestas de Huella Positiva es participar en la trasterminancia, viajando con sus rebaños entre Izal y la Selva de Irati. La trasterminancia es una variedad menor de trashumancia, caracterizada por movimientos estacionales de corto recorrido, generalmente inferiores a los 100 kilómetros. En Izal, esto sucede dos veces al año, en junio y octubre, y está supeditado al clima.

Quesería tradicional Antsonea Gaztak

Quesería tradicional Antsonea Gaztak

/ Pablo Fernández

Otra de las actividades que realiza Natalia con orgullo es mostrar el trabajo de artesanos locales. Algunos de ellos se encuentran en la cercana Otsagabia, una de las localidades más visitadas de Navarra. Allí se encuentra la carnicería Bordaxaki. Sus propietarios, Andoni e Iñaki, elaboran producto fresco y embutidos con euskal txerria (cerdo vasco), una especie en peligro de desaparición y especialmente apreciada por su alto contenido en grasa. En otra localidad cercana, Ezcároz, se encuentra la repostería Aranalde, que elabora recetas locales tradicionales como la torta de txantxigorri, dulce elaborado con manteca de cerdo. La red de contactos de Natalia es amplia y la pasión con la que habla de su tierra, contagiosa.

Bañarse en el bosque

El término japonés shinrin-yoku puede traducirse como baño de bosque. En el país asiático existe la asociación Shinrin Therapy Society, formada por 65 centros en todo el país que ofrecen inmersiones en los bosques para mejorar la salud física y mental. No se trata simplemente de andar, sino de ser conscientes del entorno e interactuar con él. Hay que tener en cuenta que dos terceras partes de Japón son bosques. La misma proporción que en Navarra. No es de extrañar, por tanto, que una de las propuestas de Huella Positiva sea un baño de bosque en Arrarats, localidad ubicada en el valle de Basabarua.

Baño de bosque en Arrarats.

Baño de bosque en Arrarats.

/ Pablo Fernández

Esta experiencia está liderada por Alberta Clara y su pareja, propietarios del hotel rural Kaaño Etxea. Para disfrutar totalmente de estos baños conviene desprenderse de prejuicios y dejarse llevar por los consejos de Alberta. Se trata de un paseo sensorial y consciente para conectar con la naturaleza. Y si hay ganas de interactuar aún más, los visitantes podrán trabajar en el huerto ecológico o crear arte efímero con los materiales que regala la naturaleza.

Al andar por el bosque, las huellas marcan el camino por el que hemos transitado. Avanzamos hacia nuevos territorios, despreocupados por el hecho de que otros seguirán nuestros pasos. Quizá seamos nosotros mismos los que volvamos a circular por el mismo sendero. Por ello es conveniente avanzar con la idea de que lo que haces hoy será beneficioso para tu yo del futuro. Sin duda, este es un aspecto muy a tener en cuenta al participar en las experiencias de Huella Positiva. Pero hay otro efecto, mucho más directo y mundano que también cobra relevancia. En 2005, el periodista estadounidense Richard Louv acuñó el término Trastorno por Déficit de Naturaleza (TDN) para referirse a los efectos perniciosos, tanto a nivel físico como mental, que surgen cuando las personas pasan poco tiempo en contacto directo con la naturaleza. No se trata de un diagnóstico médico, sino de un toque de atención sobre los efectos negativos de la desconexión con la naturaleza tan frecuente en la vida moderna. Este fenómeno es especialmente observable en los niños: problemas de atención, aumento del estrés, ansiedad e irritabilidad, obesidad y problemas de salud, dificultad para socializar y pérdida de empatía...

Viajar es una buena receta para combatir estos síntomas. Y si se hace de forma consciente, no solo obtendremos resultados positivos en el corto plazo, sino que daremos una oportunidad a que generaciones venideras sigan disfrutando de este planeta en el que convivimos.

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