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Nadie la visita, pero dicen que es “la Selva Amazónica de España”: uno de los bosques de laurisilva más antiguos del planeta, con helechos gigantes y una niebla perpetua

Entre nubes, barrancos y árboles cubiertos de musgo, este rincón de Tenerife conserva uno de los grandes bosques de Canarias.

La “Selva Amazónica” que esconde Tenerife entre bosques de laurisilva y una niebla perpetua

La “Selva Amazónica” que esconde Tenerife entre bosques de laurisilva y una niebla perpetua / Istock

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La niebla cambia por completo el paisaje de Anaga. Cuando el mar de nubes cubre las montañas, los árboles aparecen entre la bruma y el sendero se adentra en un bosque que parece selvático, donde los troncos, los musgos, los líquenes y los helechos lo ocupan todo. ¿No era esto lo que imaginabas cuando pensabas en Tenerife? Es normal, pero es otra de las miles de razones que tenemos siempre para volver a esta isla en la que cada rincón es diferente. Aquí hay paisajes para todo tipo de viajeros, y este es uno de los más singulares de la isla, además de uno de sus imprescindibles.

Los impresionantes senderos entre laurisilva del Parque Rural de Anaga

Los impresionantes senderos entre laurisilva del Parque Rural de Anaga / iStock

Lo que crece aquí es la laurisilva, un bosque húmedo formado por especies como laureles, viñátigos, barbusanos, tiles, acebiños, fayas y brezos. Entre ellas aparecen también grandes helechos de aspecto prehistórico que hace que caminar por determinados senderos de Anaga se parezca más a entrar en una selva que a recorrer un bosque atlántico. Gracias a su aislamiento, la humedad y la orientación de las montañas, el macizo de Anaga tiene una de las mejores representaciones de este tipo de vegetación en Canarias y forma parte de la Reserva de la Biosfera de Anaga.

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Te podemos contar cómo es la sensación de caminar por Anaga, que es lo más parecido a avanzar entre nubes, pero nada como que vayas a descubrirlo en persona. Tiene algo de mágico cómo la humedad se queda prendida en las hojas, como los troncos aparecen cubiertos de musgo y los helechos crecen a ambos lados del sendero que parece salido de un cuento.

Un bosque que vive entre las nubes

La niebla en Anaga desempeña un papel fundamental para mantener la humedad del bosque. Los vientos alisios llegan cargados de agua desde el Atlántico y, al encontrarse con las montañas, ascienden, se enfrían y forman el conocido mar de nubes.

Las diminutas gotas quedan atrapadas en las hojas, las ramas y los troncos. Después terminan cayendo sobre el suelo, aportando agua a la vegetación. Es la llamada lluvia horizontal, un fenómeno especialmente importante para la supervivencia de la laurisilva en las zonas más húmedas del macizo.

Vista aérea del parque de Anaga en Tenerife

Vista aérea del parque de Anaga en Tenerife / Istock / Wirestock

Por eso el paisaje puede cambiar en cuestión de minutos. En las zonas altas puede aparecer el sol y, poco después, la niebla cubrir los árboles y reducir considerablemente la visibilidad. Cuando ocurre, el bosque es espectacular porque el suelo queda cubierto de hojas y musgo, las ramas se cruzan sobre el camino y las gotas de agua permanecen sobre la vegetación.

La humedad también explica la abundancia de helechos, líquenes y otras plantas que crecen aprovechando los rincones más sombríos. Algunos helechos alcanzan tamaños considerables, favorecidos por las condiciones ambientales y por el llamado gigantismo insular que caracteriza a determinadas especies de las islas.

Senderos para adentrarse en la laurisilva

Violeta de Anaga autóctona de esta zona de Tenerife

Violeta de Anaga autóctona de esta zona de Tenerife / Wikicommons. javiersanp

La mejor forma de conocer este paisaje es recorrer el Sendero de los Sentidos, en la zona de Cruz del Carmen. El itinerario aprovecha parte de un antiguo camino que comunicaba los caseríos de Anaga con La Laguna y ofrece diferentes recorridos para acercarse al monteverde. El más corto tiene unos 340 metros y apenas seis metros de desnivel, por lo que es una opción accesible para una primera aproximación al bosque. Otro de los recorridos alcanza los 544 metros y salva unos 20 metros de desnivel.

si te apetece un recorrido más largo, Anaga también cuenta con una extensa red de senderos que atraviesan bosques, barrancos y antiguos caminos entre pequeños caseríos. El Bosque de los Enigmas es otra de las rutas que te permiten adentrarte en la laurisilva y conocer una zona especialmente representativa del monteverde.

Vista aérea del parque rural de Anaga. Tenerife, Islas Canarias

Vista aérea del parque rural de Anaga. Tenerife, Islas Canarias / Istock / Wirestock

Y aunque adentrarse en Anaga es algo que no debes perderte, no podemos dejar de recomendarte que también lo descubras desde el exterior. El macizo está formado por barrancos profundos, crestas y roques. También es fácil imaginarse la relación histórica entre sus habitantes y la montaña porque puedes ver antiguos bancales, caminos y pequeños núcleos de población que aparecen integrados en el paisaje.