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Nadie lo visita, pero dicen que es "el pueblo Hobbit en España": un vecindario entero de bodegas subterráneas con chimeneas cónicas que sobresalen de la tierra verde

Las bodegas y el vino salvaron a este pueblo de Burgos del olvido hace dos décadas.

Lo conocen como "el pueblo Hobbit de España" por sus bodegas que parecen nacer del suelo

Lo conocen como "el pueblo Hobbit de España" por sus bodegas que parecen nacer del suelo / Istock / Itxaso Sodupe Intxausti

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Ya lo decía Gandalf, "el mundo no está en tus libros ni en tus mapas, está ahí fuera". El mundo espera a que nosotros, los viajeros empedernidos, lo conozcamos de una punta a otra. Es tarea compleja, puesto que harían falta varias vidas para conocer todos los rincones del planeta. Por eso, es mejor que el lector no se deje guiar por esos que aparecen en las redes y mire más allá, como pedía Gandalf y como sucede al adentrarnos en Moradillo de Roa.

Este pequeño pueblo de la provincia de Burgos se hizo a sí mismo hace apenas veinte años, cuando todo apuntaba a que iba a desaparecer. En 2015 se puso un proyecto sobre la mesa: 'El Cotarro', un complejo etnográfico de 157 bodegas y 7 lagares. Es precisamente el aspecto de esa barriada lo que le ha valido el sobrenombre del "pueblo Hobbit en España". Aunque lo más curioso es que tiene prácticamente la misma cantidad de bodegas que de habitantes, pues son 161.

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Todo comenzó con 300 euros para unos folletos y ha acabado recuperando una buena parte del patrimonio vitivinícola de la aldea, recogiendo galardones como el Premio Patrimonio Europeo a la Conservación de Europa Nostra 2020. Eso de decir que es la aldea Hobbit no es ninguna casualidad, ya que el vino se hace en las entrañas de la tierra y pareciera que las bodegas nacen también de ella. Pero la tradición vitivinícola de estos lares no es nueva, como su proyecto.

Las bodegas de Moradillo de Roa con la iglesia de fondo

Las bodegas de Moradillo de Roa con la iglesia de fondo / Istock / Eva Jimenez

Moradillo de Roa está ubicado en la Ribera del Duero burgalesa y su relación con el vino se remonta al siglo XV. En aquella época ya se empezaron a aprovechar las óptimas condiciones de la tierra para la viña, usando, además, su particular orografía para excavar lagares, bodegas con chimeneas cónicas y galerías donde almacenar trabajar la uva primero y almacenar el vino después. Lo que entonces era tradición, costumbre, hoy se ha transformado en un arte extraordinario que hace único al pueblo.

Bodegas Subterráneas ‘El Cotarro’ de Moradillo de Roa

Bodegas Subterráneas ‘El Cotarro’ de Moradillo de Roa / © 2025 Ribera del Duero RUTA DEL VINO

Lo que se ve al llegar allí es un cerro donde queda dibujado el perfil de Moradillo, cubierto por el verde de El Cotarro y gobernado por la iglesia de San Pedro. El valor de este conjunto es incalculable a día de hoy: 18.000 metros cuadrados que protegen 157 bodegas subterráneas y 7 lagares cueva. Un hito que no habría sido posible de no ser por la implicación de los vecinos y su lema que usaban a modo de mantra: “Reconstruir para vivir”.

Vino y cerveza, los dos pilares del renacimiento de un pueblo

La oferta enoturística queda completada por un segundo proyecto. Al vino El Cotarro, elaborado en un lagar de 1736, se suma la Cerveza de vendimia, nacida con el objetivo de financiar la recuperación del patrimonio y aunar los productos de la tierra. La cebada es de Fuentenebro y las uvas se cosechan en distintos lugares según la variedad. El Tempranillo en el Páramo de Corcos, en Moradillo, y el Albillo es la variedad autóctona, que también habría desaparecido.

Moradillo De Roa

Moradillo De Roa / Redacción Viajar

Visitar Moradillo de Roa y sobre todo sus bodegas es una manera de ayudar a salvar a todo un pueblo. Se puede aprender sobre los métodos tradicionales de elaboración del vino, los procesos de la uva desde el pisado hasta el prensado en el lagar del Tío Santos, de 1744, hasta que se guarda en la bodega subterránea El Bodegón, de 1861. No es solo enoturismo, no es solo vino o cerveza, es la historia de supervivencia y superación de un pueblo de Burgos que se negó al olvido.