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Nadie los visita, pero los llaman "las Highlands españolas": valles de montaña con pallozas prerromanas donde aún se vive como hace siglos

Una zona declarada Reserva de la Biosfera y territorio donde reside una importante comunidad de oso pardo.

Como en Escocia, pero en España: entramos en las Highlands del norte

Como en Escocia, pero en España: entramos en las Highlands del norte / Istock / Federica Violin

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Hay un territorio remoto en el norte de España cuyo parecido estético con Escocia es tan evidente, que se ha ganado el apodo de las Highlands españolas. Y no es para menos, porque Los Ancares, que así se llama el lugar, reúne un paisaje atlántico de montañas altas, valles profundos, brezales, bosques y aldeas muy aisladas, que visualmente puede recordar a las Highlands escocesas.

El paisaje de las Highlands de Escocia tiene algo místico difícil de explicar.

El paisaje de las Highlands de Escocia tiene algo místico difícil de explicar. / Istock

Los Ancares es una región montañosa y comarca natural que se extiende por el extremo oriental de Lugo y el noroeste de León, en una zona de alta montaña donde los valles están profundamente encajados entre cumbres que rozan los 2000 metros. Un paisaje fruto de la erosión glaciar y fluvial, responsable de ese relieve abrupto, con laderas cubiertas de bosques y grandes extensiones de pastos y matorral.

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Como en las Highlands escocesas, en este rincón entre Galicia y León también hay montañas redondeadas y desnudas en las zonas altas, valles estrechos y profundos, grandes extensiones de brezo y tojo, bosques de robles, castaños, hayas y abedules, nieblas y nubes bajas, pequeños pueblos dispersos en las laderas, y una ganadería tradicional ligada a los pastos de montaña.

Un paisaje remoto situado en el norte de España.

Un paisaje remoto situado en el norte de España. / Istock / Shahab Alaei Islami

Y aunque la comparación es idílica, hay una diferencia fundamental entre los dos paisajes: Los Ancares es mucho más boscoso y mediterráneo en algunos sectores que las Highlands escocesas. De hecho, su situación entre los mundos atlántico y mediterráneo explica una biodiversidad extraordinaria.

Las pallozas, la gran seña de identidad

Y luego están las pallozas, posiblemente la gran seña de identidad de Los Ancares y el motivo por el que este rincón gallego adquiere una personalidad que no tiene ningún paisaje escocés. Las pallozas son unas viviendas tradicionales de planta circular o elíptica y cubierta vegetal de paja, con una estética de lo más ancestral, pero que sin embargo todavía sobreviven en pueblos como Piornedo.

Las pallozas, la gran seña de identidad de Piornedo, en Os Ancares.

Las pallozas, la gran seña de identidad de Piornedo, en Os Ancares. / Istock

Eran casas en las que convivían personas y animales, una solución arquitectónica adaptada a los durísimos inviernos de la montaña. Su origen se ha relacionado tradicionalmente con las antiguas viviendas castreñas prerromanas, aunque esa interpretación debe manejarse con cierta cautela. Lo que sí está claro es que constituyen una de las muestras más singulares de arquitectura popular de la Península. Y esta región gallega es uno de los pocos lugares donde todavía se conservan en muy buen estado.

Un territorio aislado declarado Reserva de la Biosfera

Si las pallozas siguen existiendo se debe, probablemente, a la difícil orografía de Los Ancares, que durante años la han convertido en una zona extraordinariamente difícil de acceder. Ese aislamiento contribuyó a conservar formas de vida, arquitectura y tradiciones que, sin embargo, fueron desapareciendo en otras zonas rurales.

Un territorio remoto donde manda la tradición.

Un territorio remoto donde manda la tradición. / Istock

El resultado es un paisaje cultural que, por si le faltaran motivos para ser todavía más atractivo, presume de estar en un espacio declarado Reserva de la Biosfera. Es la Reserva de los Ancares, que en la zona leonesa tiene cerca de 57000 hectáreas y en la lucense, más de 53000.

Es un espacio en el que viven especies como urogallo, rebeco, corzo, ciervo, lobo y numerosas aves rapaces. Aunque si hay un animal por el que esta zona es especialmente relevante es el oso pardo. De hecho, el sector lucense de Los Ancares constituye uno de los últimos territorios gallegos donde permanece esta especie animal.