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Nadie lo visita, pero lo llaman "el gran Cañón gallego": paredes de casi 500 metros sobre un río navegable y viñedos en laderas imposibles

El Sil se encaja entre paredes de casi 500 metros, mientras los viñedos ocupan las laderas y los catamaranes permiten recorrer el cañón desde el agua.

Lo llaman "el gran Cañón gallego": tiene paredes de casi 500 metros sobre un río navegable

Lo llaman "el gran Cañón gallego": tiene paredes de casi 500 metros sobre un río navegable / Istock / Photographer: David Pedre

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El Sil se abre paso entre las montañas de Ourense y queda encajado entre paredes que llegan a alcanzar los 500 metros de profundidad, mientras las laderas se llenan de bancales de viñedos que parecen buscar cualquier pequeño espacio donde poder crecer. Aunque parezca sacado de un lugar remoto muy lejos de casa, estás en España. Hablamos del Cañón del Sil, uno de los paisajes más reconocibles de la Ribeira Sacra.

Otra forma de entender la verdadera dimensión del Cañón del Sil es contemplarlo desde el agua. Viajes Hemisferios realiza recorridos en barco desde el embarcadero de Santo Estevo que se adentran en uno de los tramos más espectaculares del cañón, entre paredes verticales y los característicos viñedos en bancales de la Ribeira Sacra.

Mirador en Ribeira Sacra

Mirador en Ribeira Sacra / Istock / 5

La postal cambia bastante según desde dónde la observes. Si lo haces desde los miradores de la zona, el río aparece muy abajo, entre bosques y paredes de roca. Pero desde el propio Sil ocurre justo lo contrario: las montañas se levantan a ambos lados y permiten entender hasta qué punto el agua ha excavado este valle. Si te animas, hay una forma especialmente sencilla (y especial) de comprobarlo: subir a un catamarán.

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Un río que se puede recorrer entre paredes de roca

El tramo del Sil que forma el cañón está al final del río antes de su desembocadura en el Miño, en Os Peares. En esta zona es posible realizar rutas turísticas en barco por el interior del cañón y así puedes ser más consciente de la dimensión del paisaje, ya que las laderas ascienden de forma muy pronunciada. Es un paisaaje de película (literalmente: aquí se han grabado producciones como el thriller Zeta).

No pienses que hace falta hacer una gran travesía para disfrutarlo. Las rutas turísticas recorren distintos sectores del embalse para que el viajero pueda contemplar desde abajo lugares que normalmente se conocen desde la carretera o desde los miradores.

Desde el agua se entiende mejor la dimensión del paisaje

Desde el agua se entiende mejor la dimensión del paisaje / Istock / 5

Viñedos que trepan por las laderas

En las pendientes del Sil aparecen los llamados socalcos, bancales construidos para poder cultivar la vid allí donde la inclinación del terreno haría imposible trabajar de otra manera. Las cepas se distribuyen por las laderas en terrazas que, vistas desde el río, parecen subir por las paredes del cañón. Es una de las imágenes más características de la Ribeira Sacra y también uno de sus paisajes agrícolas más singulares. El cultivo se realiza en pendientes muy pronunciadas y para describir estas condiciones de trabajo se habla de 'viticultura heroica'. Según el CERVIM, se considera heroica cuando hay pendientes superiores al 30% (aquí llega incluso al 100%) o altitudes mayores a 500 metros, lo que obliga a realizar una cosecha y cuidado completamente manual, y en este lugar es la única manera.

Las condiciones de las laderas y el microclima de las zonas más protegidas favorecen su cultivo, y la Ribeira Sacra cuenta con una Denominación de Origen propia. En las riberas del Sil predominan variedades como la mencía, aunque también se cultivan otras uvas tintas y blancas.

Miradores, monasterios y un paisaje que cambia con la altura

Para verlo desde tierra hay varios puntos desde los que el cañón se abre por completo. Uno de los más conocidos es el Balcón de Madrid, en las proximidades de Parada de Sil, desde donde se obtiene la mejor y más amplia panorámica sobre el valle y la otra orilla del Sil. En la zona hay además otros miradores, como los de Vilouxe y Caxide.

Es uno de los paisajes más reconocibles de la Ribeira Sacra.

Es uno de los paisajes más reconocibles de la Ribeira Sacra. / Istock / 5

El paisaje también conserva las huellas de quienes encontraron aquí un lugar apropiado para retirarse del mundo. Las paredes del Sil están asociadas a numerosos monasterios y antiguos asentamientos religiosos, entre los que destacan Santo Estevo de Ribas de Sil y Santa Cristina de Ribas de Sil. Santo Estevo ocupa una posición elevada sobre el río y el edificio (declarado como Monumento Histórico Artístico en 1923) es hoy un Parador. El segundo conserva una iglesia medieval y un claustro renacentista.