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Nadie lo visita, pero dicen que son “los Alpes españoles”: pueblos de piedra entre lagos y montañas esculpidas por glaciares de más de 3000 metros de altura

Aislamiento, altitud, despoblación, grandes macizos y arquitectura de montaña: no es Suiza pero lo parece.

El valle de Huesca que parece salido de una postal de Suiza

El valle de Huesca que parece salido de una postal de Suiza / Istock

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En las montañas de los Alpes suizos hay una relación muy estrecha entre el paisaje y la forma de vida de la gente que habita esas montañas. Un entorno de pueblos que permanecen casi aislados unos de otros, en los que no suele vivir demasiada gente y donde el ganado que pasta sus prados suele ser la primera fuente de ingresos. La sorpresa es que en España también hay lugares idénticos a los suizos, y no solo por el paisaje. 

Estos son los Alpes suizos.

Estos son los Alpes suizos. / Istock / MARCEL KRAUSS

Ponemos rumbo a los Pirineos en busca de un valle que ocupa una extensión de unos 400 kilómetros cuadrados, con un territorio donde fácilmente se pasa de los 600 metros a cumbres de más de 3000; una zona atravesada por un río y con lagos de postal en cuyas aguas se refleja la arquitectura típica de los pueblos de la zona. 

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Adriana Fernández

La comarca del Sobrarbe es tan idílica como suena, y tan parecida a los Alpes suizos como parece. Con la diferencia de que se encuentra en Huesca, provincia de Aragón, esa comunidad autónoma a los pies del cinturón montañoso que separa España de Francia y que, a pesar de ser un lugar que atrae mucho turismo en invierno (las estaciones de esquí son su gran atractivo) guarda pueblos y lugares que todavía son un secreto.  

Y estos los Pirineos de Aragón.

Y estos los Pirineos de Aragón. / Istock / TONO BALAGUER

Territorios que son Patrimonio

La comarca del Sobrarbe es conocida principalmente por su impresionante riqueza natural, su excepcional patrimonio medieval y su importancia histórica en el origen del Reino de Aragón. Y entre sus paisajes y espacios protegidos, guarda lugares como el Geoparque Mundial UNESCO Sobrarbe-Pirineos, reconocido por su excepcional interés geológico, montañas esculpidas por glaciares y profundos valles.

También es el lugar donde se encuentra el conocido Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido, uno de los espacios naturales más emblemáticos de España, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO y lugar de peregrinación para los amantes del alpinismo y las rutas de senderismo entre montañas. 

Pueblos aislados en medio del Monte Perdido.

Pueblos aislados en medio del Monte Perdido. / Istock

Sin embargo, el Sobrarbe también es territorio de lugares por los que parece que nunca ha pasado nadie. Y puede que el pueblo de Fanlo sea el mejor ejemplo, un pueblo diminuto frente a un paisaje gigantesco, en todos los sentidos. 

El pueblo en el que casi no vive nadie

Está a más de 1300 metros de altitud, en el corazón del Valle del Vió, en pleno Sobrarbe. Y aunque se trata de un pueblo que ocupa una extensión amplia (si lo comparamos con otros núcleos de la zona), con 181 kilómetros cuadrados, lo curioso es que tiene una población extremadamente pequeña: apenas 114 habitantes. Eso deja un dato revelador de su aislamiento y despoblación, con una densidad de población que ronda los 0,9 habitantes por kilómetro cuadrado. 

El pequeño pueblo de Fanlo.

El pequeño pueblo de Fanlo. / Istock / Xavier Manrique

El pueblo de Fanlo es en sí una joya por descubrir: conserva calles empedradas, casas grandes de piedra, tejados de losa y chimeneas pirenaicas. Para ser un núcleo tan pequeño, resulta sorprendente que tenga dos iglesias: la de los Tres Santos Reyes, del siglo XV-XVI (conserva restos románicos bajo su torre), y otra del siglo XVIII. 

Dentro del espectacular paisaje de los Pirineos

Una vez más, se confirma que el tamaño no tiene nada que ver con la importancia. Y es que Fanlo no está solo al lado de Ordesa, sino que forma parte del paisaje del macizo de Monte Perdido, uno de los grandes símbolos del Pirineo y, por si fuera poco, el macizo calcáreo más alto de la Europa occidental. 

Desde el municipio se tiene acceso al Cañón de Añisclo, uno de los grandes espectáculos geológicos del Parque Nacional. En ese lugar, el río Bellós ha excavado un desfiladero de paredes enormes, bosques y cascadas que hace que el paisaje tenga una dimensión casi alpina. Y existe además un servicio de autobús que, en primavera, verano y otoño, conecta Nerín con los miradores de Ordesa por la pista de las Cutas.