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Nadie lo visita, pero dicen que es “el Machu Picchu de España”: las ruinas de un asentamiento celtíbero fortificado, sobre una montaña escondida en Soria

Una antigua ciudad construida literalmente dentro de una roca, con un acueducto romano y coronada siglos después por una ermita románica.

Tiermes, el Machu Picchu de Soria

Tiermes, el Machu Picchu de Soria / Istock / Al Carrera

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Cuando pensamos que conocemos todos y cada uno de los paisajes de España, de repente va uno y nos sorprende. Es lo que sucede cuando ponemos rumbo al suroeste de Soria, a un lugar que está muy cerca de los límites con Guadalajara y Segovia, situado a más de 1200 metros de altitud. Es justo ahí donde aparece una ciudad completamente construida en la roca y que, no sabemos cómo, ha conseguido pasar desapercibida para miles de viajeros que desconocen su existencia.

Una ciudad completamente construida en la roca

Una ciudad completamente construida en la roca entre los cañones de Soria / Istock

Se trata de las ruinas del Yacimiento de Tiermes, un asentamiento de origen celtíbero que ocupa una enorme plataforma rocosa de arenisca roja rodeada de laderas muy escarpadas. El paisaje que dibuja este rincón soriano es tan especial que muchos lo conocen con el sobrenombre del Machu Picchu español.

Unamuno dijo de esta ciudad que era “un diamante de piedra dorada por soles de siglos y siglos de soles”: declarada Patrimonio de la Humanidad y Conjunto Histórico-Artístico, es la más bonita de España

Sara Fernández García

Celtíbera, romana y medieval

Tiermes fue una importante ciudad de los arévacos, el mismo pueblo celtíbero al que pertenecía la legendaria ciudad de Numancia (famosa por su heroica resistencia contra la República de Roma) y que estaba ubicada en el Cerro de la Muela, en el término municipal soriano de Garray.

Restos de la legendaria ciudad de Numancia

Restos de la legendaria ciudad de Numancia / Istock

Al igual que Numancia, el castro celtíbero de Tiermes resistió durante décadas el empuje durante las guerras con Roma. Hasta que finalmente fue sometida en el año 98 a. C. por el cónsul romano Tito Didio, que obligó a sus habitantes a abandonar la parte elevada del asentamiento y bajar al llano.

Sin embargo, tras el declive romano, Tiermes continuaría siendo habitada por visigodos y el asentamiento continuaría en época medieval, aunque ya no con la importancia urbana que tuvo en tiempos de los romanos. De hecho, se han documentado materiales y estructuras que indican presencia durante los siglos V al VII, en época visigoda, y una de las más interesantes es precisamente la necrópolis visigoda localizada en el entorno del antiguo.

Habitada desde época visigoda

Habitada desde época visigoda / Istock

De su etapa medieval, la prueba más visible es la ermita románica de Santa María de Tiermes, construida en el siglo XII sobre el antiguo espacio urbano, que conserva una preciosa galería porticada con capiteles y canecillos esculpidos. Además, en las excavaciones se han encontrado enterramientos medievales y otros restos que confirman la continuidad de uso del enclave. Aunque no hay duda de que fueron los celtíberos quienes construyeron y dieron fama al asentamiento.

Los secretos de la ciudad roja

Cuando llegaron los romanos, aprovecharon la arenisca para construir un acueducto subterráneo excavado en la roca, una de las grandes obras de ingeniería que tuvo esta ciudad roja celtíbera. El tramo conservado alcanza unos 150 metros y tiene pozos cilíndricos que llegan a unos 14 metros de profundidad, separados aproximadamente cada 35 metros.

La ermita construida en el siglo XII

La ermita construida en el siglo XII / Istock

Un paisaje rojo que en el pasado estuvo lleno de fachadas y estructuras, hoy desaparecidas pero que han dejado huecos, escalones, plataformas, sótanos y paredes cortadas verticalmente en la montaña. Entre ellas, los pozos del acueducto se abren hacia arriba mediante pequeñas claraboyas, creando una especie de sucesión de chimeneas en la roca que ofrece una de las visuales más icónicas del lugar.

Todo el conjunto tiene un punto de surrealismo que han hecho de este lugar algo único. No es de extrañar que Tiermes esté declarado Bien de Interés Cultural con categoría de Zona Arqueológica desde 1999. Una declaración que, por cierto, incluye también la ermita románica de Santa María, a pesar de pertenecer a otra época completamente distinta, como no podía ser de otro modo.