Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Nadie la visita, pero dicen que es "la Amazonía española": un bosque de niebla, helechos gigantes y cascadas escondidas en un valle del norte

Esta zona está llena de leyendas, mitología y paisajes absolutamente preciosos.

Es uno de los paisajes más bellos y espectaculares del norte de España

Es uno de los paisajes más bellos y espectaculares del norte de España / Istock

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google

Se dice que la Amazonía es la selva tropical más grande y con mayor biodiversidad del mundo, que abarca alrededor de siete millones de kilómetros cuadrados entre Brasil, Perú, Colombia, Venezuela, Ecuador, Bolivia, Guyana, Surinam y la Guyana Francesa. Superar estos datos es imposible, e igualarla muy complicado. Sin embargo, hay paisajes que, en cuanto a belleza o importancia regional, pueden llegar a compararse, como la Selva de Irati en Navarra.

Este precioso lugar ubicado al norte de España, en el Pirineo navarro, alberga el segundo bosque de hayas y abetos más grande e impresionante de Europa -solo superado por la Selva Negra en Alemania-. En otoño alcanza su máximo esplendor, con mantos dorados, ocres y rojizos que conforman las hojas de los árboles prácticamente desnudos. Es también cuando se puede contemplar parte de su rica fauna y flora y disfrutar de las mejores rutas de senderismo.

Nadie la visita, pero dicen que es “la Selva Negra de España”: pueblos entre cascadas y bosques frondosos en el interior de una provincia olvidada

Sara Fernández García

Un paisaje repleto de mitología y leyendas

La Selva de Irati se extiende por una superficie de más de 17.000 hectáreas, comenzando en el Pirineo Oriental, entre los valles de Aezkoa y Salazar, para luego atravesar el País Vasco francés y continuar por los valles de Cize y Soule en los Pirineos Atlánticos del suroeste de Francia. En la parte que ocupa España, está ubicada en el valle del río Irati, limitando al oeste con los montes de Orzanzurieta y Roncesvalles; al este con el Orhi; y al sur con la sierra de Abodi.

Una de las cascadas en la Selva de Irati

Una de las cascadas en la Selva de Irati / Istock / mabelgurb

Todo el valle está protegido con la denominación ZEPA (Zona de Especial Protección de Aves), así como otras zonas que están protegidas como reserva natural o reserva integral. Aunque quizá la mayor fama de la Selva de Irati es debido a sus mitos y leyendas. Según cuentan las lenguas antiguas, Irati es el hogar de muchas de las criaturas de la mitología vasconavarra, como el Basajaun, el señor y protector de los bosques.

Bosques de niebla en la Selva de Irati

Bosques de niebla en la Selva de Irati / Istock / Raul Ortega Marinas

El Basajaun convive con otros seres peludos que se dedican a proteger el bosque, los Basanderes. Además de las lamiak, un personaje similar a las sirenas que seducen y engañan a quien se topa en su camino; y Unaia, que, según la leyenda, nació de la unión de una mujer y un oso que la había secuestrado y acabó convertido en un magnífico pastor de vacas. Luego en cada pueblo existen historias propias que se descubren recorriéndolos uno a uno.

Rutas para descubrir la Selva de Irati

Entre sus altas montañas, sus bosques repletos de niebla, con helechos gigantes y cascadas ocultas, aparecen algunas rutas que resultan perfectas para conocer un poco más a fondo la zona, como la ruta circular hasta la Cueva de Arpea. No se tarda más de 25 minutos en recorrer, comenzando desde Orbaitzeta, por la carretera NA-2030. No se tarda demasiado en alcanzar la cueva, entre los valles de Aezkoa y Garazi, con paredes en forma de 'V' invertida y 40 millones de años.

La Cueva de Arpea en una de las rutas de senderismo en la Selva de Irati

La Cueva de Arpea en una de las rutas de senderismo en la Selva de Irati / Istock / Raul Ortega Marinas

En el valle de Salazar hay otras rutas destacadas, como Errekaidorra, que arranca en las Casas de Irati y también es circular; o Gartxot, 12 kilómetros partiendo del centro de la montaña Irati-Abodi. En el valle de Aezkoa llama la atención la de los Parísos-Erlán, una ruta muy sencilla de poco más de 4 kilómetros y apta para todos los niveles. Pero no solo se puede hacer senderismo en Irati, sino que hay una infinidad de posibilidades, desde escalada hasta excursiones a caballo.

El bosque de hayas y abetos junto al nacimiento del río Irati

El bosque de hayas y abetos junto al nacimiento del río Irati / Istock / MARIBEL ESPINOSA

Si bien es un lugar que se puede visitar en cualquier momento del año, el otoño es la época idónea debido a la belleza en tonalidades ocres del entorno. La magia es todavía mayor entre los meses de septiembre y noviembre, cuando, además, se puede avistar la berrea del ciervo junto a guías especializados. Más adelante, en primavera, el color se apodera de la Selva de Irati, convirtiéndose en otro momento perfecto para visitar este lugar con un encanto muy especial.