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Casi nadie la conoce, pero este paseo senderista se llama "la ruta del agua": acueductos, fuentes y pozas turquesas en el interior de Valencia

A menos de una hora de Valencia hay un recorrido de siete kilómetros que casi nadie menciona cuando se habla de rutas de agua en España: acueductos romanos, barrios medievales, fuentes caños y una poza con pequeñas cascadas.

Una ruta de senderismo que ya deberías conocer, en Valencia.

Una ruta de senderismo que ya deberías conocer, en Valencia. / Istock

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El pueblo, de en torno a 1.700 habitantes, se levanta sobre una peña rodeada por el río Tuéjar, y ese cauce es precisamente el motivo por el que existe la Ruta del Agua: un recorrido circular de unos siete kilómetros sin grandes desniveles, apta para ir con niños, y sin embargo apenas aparece en los listados habituales de senderismo valenciano. El recorrido puede completarse en unas dos o tres horas, y el pueblo del que parte también es una joya que merece, al menos, un paseo entre sus calles para ir calentando.

Este paseo senderista se llama "la ruta del agua" y es uno de los tesoros mejor guardados del interior de Valencia

Este paseo senderista se llama "la ruta del agua" y es uno de los tesoros mejor guardados del interior de Valencia / Istock / PepeBaeza

El agua ha marcado la historia de Chelva desde mucho antes de que existiera como pueblo. Los romanos construyeron en el siglo I después de Cristo el acueducto de Peña Cortada, una obra de ingeniería que traía agua desde el nacimiento del Tuéjar y que hoy se considera uno de los acueductos romanos más largos conservados en la península. Siglos después, ya en época andalusí, el sistema de acequias y el trazado urbano de Chelva se organizaron también en torno a este recurso, dando forma al barrio de Benacacira, la antigua medina musulmana del siglo XI.

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Sara Fernández García

La ruta parte de la plaza Mayor de Chelva y comienza por el propio pueblo. Antes de poner rumbo al río Tuéjar, el camino atraviesa algunas de las zonas con más historia de la localidad, entre ellas la antigua judería y el barrio morisco. Luego, poco a poco, el paisaje urbano desaparece y el sendero desciende hacia el río. La vegetación de ribera empieza a ganar protagonismo y aparecen las primeras acequias, antiguos molinos y otras construcciones relacionadas con el aprovechamiento del agua... Es como estar dentro de un sueño.

La ruta del agua de Chelva

La ruta del agua de Chelva / Istock / soniabonet

La 'ruta del agua', uno de los senderos más infravalorados del interior valenciano

Uno de los puntos más conocidos es Molino Puerto, un área recreativa situada junto al río donde es posible hacer una pausa. Desde allí también existe la posibilidad de recorrer únicamente un tramo de la ribera si se busca un paseo más corto. Pero la gran protagonista de la ruta llega poco después. La Playeta es uno de los rincones más populares de Chelva, un espacio donde el río se encajona entre paredes de roca y forma pequeños saltos de agua, remansos y zonas de baño que adquieren especial atractivo durante los meses cálidos.

Puente de piedra antiguo de La Puente Alta sobre el río Turia

Puente de piedra antiguo de La Puente Alta sobre el río Turia / Istock / TONO BALAGUER

La siguiente sorpresa es el Paso de Olinches, un túnel de más de cien metros excavado en la roca. No se trata de una formación natural: la galería formaba parte de una antigua conducción hidráulica que llevaba el agua desde la presa de Olinches hasta la Fábrica de la Luz, una central hidroeléctrica construida a comienzos del siglo XX. Atravesar el túnel y continuar hasta la presa permite descubrir otra faceta de la ruta. Por último, el regreso hacia Chelva se realiza por un tramo que asciende progresivamente y ofrece nuevas perspectivas del valle.

Encantos del pueblo para quedarse un ratito más

Chelva se conoce también como "el pueblo azul de Valencia" por el color de las fachadas del barrio de Benacacira, una estampa que recuerda a la localidad marroquí de Chefchaouen. Pero conviene aclarar un matiz: ese azul no responde a una tradición documentada desde la Edad Media, sino a una decisión estética más reciente de los propios vecinos, aunque sí existe la costumbre más antigua de encalar las casas con tonos azulados para repeler mosquitos y refrescar las calles en verano.

Barrio de Benacacira, en Chelva

Barrio de Benacacira, en Chelva / Istock / Jose Luis Alvarez Esteban

Cómo llegar

A Chelva se llega en coche desde Valencia capital por la CV-35, en poco más de una hora. Dentro del pueblo hay varias zonas de aparcamiento habilitadas, y la propia Plaza Mayor sirve como punto de inicio y final tanto de la Ruta del Agua como de la ruta combinada hacia el acueducto de Peña Cortada.

Lo que sí es histórico es el trazado: Benacacira (siglo XI-XII), el barrio judío del Azoque y el barrio morisco-mudéjar de Arrabal, levantado a partir del siglo XIV, forman lo que hoy se conoce como la Ruta de las Tres Culturas, testimonio de la convivencia entre musulmanes, judíos y cristianos que se prolongó en Chelva hasta el siglo XVII. Entre los edificios más destacados está la iglesia Arciprestal de Nuestra Señora de los Ángeles, que se considera una de las obras barrocas más importantes de la comarca.

La iglesia de Chelva

La iglesia de Chelva / Istock / Sonia Bonet

También merecen parada el Palacio Vizcondal, la Torrecilla (un yacimiento ibérico con torre vigía en un cerro al norte del pueblo), la ermita de la Santa Cruz (antigua mezquita de Benaeça) y la Fuente de la Gitana, decorada con azulejos y con veintidós caños de agua. De hecho, el conjunto histórico del casco urbano de Chelva fue declarado Bien de Interés Cultural en categoría de Conjunto Histórico.