Nadie lo conoce, pero es uno de los árboles más impresionantes de España: está en pleno centro de Sevilla y los turistas pasan de largo al verlo
Este árbol demuestra que es suficientemente impresionante para competir con otras maravillas sevillanas.

En Sevilla todo parece competir por llamar la atención. Sus calles están a rebosar de iglesias, palacios, plazas monumentales y terrazas con mucha alegría. Por eso sorprende que, a dos pasos del casco histórico, exista un árbol gigantesco que casi nadie mira dos veces. Está ahí, ocupando medio espacio, echando raíces desde hace más de un siglo, mientras los turistas pasan de largo buscando otra foto típica. El Ficus macrophylla de la Plaza del Museo no tiene cartel ni colas. Y, aun así, es uno de los árboles más imponentes de España.
Un gigante botánico llegado del otro lado del mundo
El protagonista de esta historia no es autóctono, aunque se siente más sevillano que Los del Río. El Ficus macrophylla (también conocido como higuera australiana) procede del este de Australia y empezó a plantarse en ciudades europeas a finales del siglo XIX, cuando la jardinería urbana buscaba especies exóticas capaces de dar sombra y carácter a las plazas. El ejemplar de la Plaza del Museo fue plantado en esa época, cuando nadie podía imaginar entonces el tamaño que alcanzaría.

Lo primero que llama la atención no es la altura, sino las raíces. El ficus ha ido desarrollando raíces aéreas que, con el paso de los años, han tocado el suelo y se han convertido en auténticos troncos secundarios. Caminas alrededor y tienes la sensación de estar dentro de una estructura viva, casi arquitectónica. La copa se extiende de forma descomunal y crea una sombra espesa, fresca incluso en los meses más duros del verano sevillano.
En un lugar especial...
Esta maravilla se encuentra justo enfrente del Museo de Bellas Artes de Sevilla, uno de los museos más importantes de España, instalado en el antiguo convento de la Merced. Miles de personas entran y salen cada semana sin reparar en que, fuera, hay un ser vivo que lleva más tiempo allí que muchos de los cuadros que se exponen dentro. El contraste es curioso, pues te encuentras arte consagrado en salas silenciosas y, a pocos metros, un monumento natural ignorado por la mayoría.

Este árbol, sin duda, es un superviviente urbano. Mantener un ficus de estas dimensiones en pleno centro de una ciudad no es sencillo. Requiere cuidados constantes, podas controladas y vigilancia del sistema radicular para evitar daños en el pavimento. El Ayuntamiento de Sevilla lo considera un ejemplar singular del arbolado urbano y forma parte del patrimonio verde de la ciudad. Y es que, si se trasladara a un parque natural, seguiría llamando la atención.
Sevilla tiene un árbol especial
Es cierto, y todo el mundo lo sabe, que Sevilla está tan llena de iconos que algunos pasan desapercibidos. Pero os recomiendo la de sentarse cinco minutos bajo su sombra para entender que este ficus es una parada obligatoria más en esta increíble ciudad. Y es que, en una ciudad donde todo parece competir por ser memorable, este árbol ha elegido la vía de crecer en silencio y convertirse, sin quererlo, en uno de los gigantes verdes más impresionantes de España.
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