Este es el municipio más rico de Tenerife: piscinas naturales, barcos hundidos y una cesión histórica
Se trata de un municipio atípico, nexo entre la costa y las cumbres del Macizo de Anaga, lo que le otorga una gran diversidad.

Enclavado en el noreste de Tenerife y rodeado por otros seis municipios, hay uno que, con menos 20.000 habitantes tiene la renta per cápita más alta de la isla.
Se trata de un municipio atípico, nexo entre la costa y las cumbres del Macizo de Anaga, lo que le otorga una gran diversidad. Esta posición estratégica le confiere un carácter mixto: urbanizado en su tramo costero (Radazul, Tabaiba) y rural en las medianías, donde arranca la red de senderos del Parque Rural de Anaga.
Es El Rosario, que despliega un sorprendente abanico de paisajes y experiencias que van desde calas de arena volcánica junto al Atlántico hasta cumbres cubiertas de laurisilva en el Macizo de Anaga, combinando tradición y modernidad en cada rincón.
Su origen
El origen de su nombre remite a la devoción a la Virgen del Rosario, cuya fiesta de octubre se vive entre procesiones y ferias que llenan de color sus calles. Pero antes de los festejos, en parajes como El Tablero, el barranco de Jagua o Barranco Hondo sobreviven cazoletas y petroglifos que hablan de la presencia aborigen en Tenerife.
Además, El Rosario jugó un papel clave en la expansión de la capital de la Isla. En diciembre de 1972, el Ayuntamiento formalizó la entrega de varias parcelas, incluyendo terrenos de lo que hoy es Barranco Grande, El Sobradillo o Añaza, al municipio de Santa Cruz de Tenerife.
De esta forma se pretendía permitir que la ciudad creciera y se consolidara como cocapital de Canarias. Esta cesión histórica, impulsada por la falta de espacio en Santa Cruz, transformó ambos municipios y sigue homenajeándose en actos conmemorativos conjuntos.
Qué ver
En la costa, la oferta de playas y calas es variada. El Varadero de Barranco Hondo destaca por sus guijarros y tranquilidad, como también La Nea, con su paseo marítimo y marea de arena negra renovada. A pocos metros está el puertito de Radazul, protegida por su embarcadero y su solárium y son muy conocidas a su vez las piscinas naturales de Tabaiba Baja.
Muy cerfca se encuentra el antiguo remolcador “El Peñón”, hundido en 2006, descansa a 25 metros de profundidad convirtiéndose en arrecife artificial y punto de atracción para el buceo gracias a su ecosistema marino.
Además, El Rosario alberga un rico patrimonio religioso e histórico que merece una visita atenta. La Iglesia de Nuestra Señora de la Esperanza, inaugurada en 1929 sobre los restos de una antigua ermita, destaca por su elegante estilo neocolonial y la valiosa imagen barroca de la patrona, datada en el siglo XVII.
Muy cerca, la Ermita de Nuestra Señora del Rosario en Machado, declarada Bien de Interés Cultural, conserva un retablo protobarroco de 1672 y sirvió de refugio a los peregrinos que se dirigían a la Basílica de Candelaria.

Ruinas de Amaro
Las ruinas de la Casa del Corsario Amaro Pargo, bajo protección BIC desde 2003, ofrecen impresionantes vistas al sur y mantienen viva la leyenda del famoso pirata del siglo XVIII, y el Camino Viejo de Candelaria, trazado en la época de Fernández de Lugo, aún conserva eras de trigo y vestigios etnográficos que rememoran su uso histórico como ruta hacia la devoción mariana .
La naturaleza urbana y los miradores de El Rosario ofrecen contrastes igualmente sorprendentes. El Bosque del Adelantado, a 850–875 metros de altitud, es el único reducto de laurisilva dentro de un casco urbano en Canarias y preserva 25.397 m² de vegetación original de la isla.
A mayor altura, el Mirador de Montaña Grande, situado a 1.120 metros sobre el nivel del mar y accesible por la TF-24, regala panorámicas del valle de Güímar, el macizo de Anaga y la ciudad.
Y si buscas un plan de campo, la Zona Recreativa Las Raíces, en el Paisaje Protegido de Las Lagunetas, cuenta con 58 mesas, 54 fogones, áreas de juego y espacios de acampada, perfecta para disfrutar de un día al aire libre en plena naturaleza.

Bocacangrejo
La vida urbana deja también su impronta en Bocacangrejo, un barrio que saltó a la fama por los enormes corazones pintados en sus muros y que luego pidió calma para sus estrechas calles, saturadas de curiosos y atascos tras viralizarse en redes.
La atmósfera de El Rosario se equilibra con la alegría de la gastronomía local: cada año, la Feria “Saborea El Rosario” reúne a chefs, bodegas y productores en un mercado de kilómetro cero donde el mojo, el queso palmero y los vinos de altura son los protagonistas .
Con vestigios guanches, costas volcánicas, miradores de altura, arte urbano y sabores autóctonos, El Rosario se revela como un destino total: más que sol y playa, ofrece un viaje por la historia y la naturaleza canaria en cada paso.
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