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El municipio más pequeño de España cabe en cuatro campos de fútbol: está en Valencia y tiene nombre de emperador

Un recorrido por el municipio más pequeño de España: historia burguesa, alta densidad urbana y pura tradición gastronómica valenciana.

Vista del pequeño enclave rodeado por las huertas de Museros, famoso por su arquitectura, su historia y su cercanía a la Vía Xurra

Vista del pequeño enclave rodeado por las huertas de Museros, famoso por su arquitectura, su historia y su cercanía a la Vía Xurra / Istock

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A apenas nueve kilómetros del centro de Valencia, entre naranjos y acequias, hay un municipio que se recorre de punta a punta en menos de un cuarto de hora caminando. Un único vecino lo rodea por completo, y por sus calles todavía puede rastrearse el trazado del antiguo Camino Real que unía Valencia con Barcelona, la misma ruta que durante generaciones vieron pasar comerciantes, arrieros y viajeros rumbo al norte. Basta un vistazo al callejero para entender por qué este rincón de la Comunidad Valenciana encabeza, contra todo pronóstico, varias listas de récords nacionales.

Vista del pequeño enclave rodeado por las huertas de Museros, famoso por su arquitectura, su historia y su cercanía a la Vía Xurra

Vista del pequeño enclave rodeado por las huertas de Museros, famoso por su arquitectura, su historia y su cercanía a la Vía Xurra / wikimedia Commons/Pacopac,

Aunque su nombre lo haga enorme, es el municipio más pequeño de España y cabe en cuatro campos de fútbol. Este pueblo de aproximadamente 0,03 kilómetros cuadrados y unos 700 habitantes en total está en la Comunidad Valenciana, rodeado por el municipio de Museros. Sus calles se cuentan con los dedos de las manos, ya que solo cuenta con 10 calles. Pero esto no significa que no tenga servicios exclusivos para sus habitantes. Algunos de los que podemos encontrar son el gimnasio municipal, el consultorio médico, pistas deportivas y un centro social con teatro.

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Algo que resulta bastante chocante cuando caminas por sus calles es que se trata de la localidad más densamente poblada de todo el país; de hecho, según los últimos datos del INE, se sitúa incluso por delante de otro conocido pueblo valenciano, Mislata, su tradicional rival en este ranking. Respecto a su origen, su nombre proviene directamente de Agustín Emperador, un rico comerciante valenciano que en el año 1760 decidió construir en este estratégico lugar una concurrida venta para viajeros y una próspera fábrica de aguardientes, y así, con el paso de los siglos, este pequeño rincón de la Huerta Norte terminó llamándose Emperador.

Emperador. Centro social

Emperador. Centro social / wikimedia Commons/Enrique Íñiguez Rodríguez

Un pueblo muy manejable para recorrer a pie

Los edificios más emblemáticos son la Iglesia Parroquial de Nuestra Señora del Rosario, un pequeño templo, sencillo y con encanto, y alguna que otra casa en la que admirar la arquitectura tradicional de las viviendas vinculadas a la vida agrícola. Otro de los edificios emblemáticos es el Edificio Señorial Neoclásico, una de las construcciones más destacadas del municipio con detalles ornamentales de la arquitectura burguesa valenciana tradicional.

Iglesia del Rosario, Emperador

Iglesia del Rosario, Emperador / wikimedia Commons/José Luis Filpo Cabana

En sus alrededores están los hermosos campos de cultivo y naranjos que rodean todo el enclave con amplios caminos y senderos. Una de sus rutas más famosas es la Vía Xurra, una excelente opción cercana para caminar o ir en bicicleta siguiendo un bonito y antiguo trazado de tren entre campos de chufa y huerta.

Bocados que saben a gloria

La gastronomía de Emperador está profundamente inspirada en la tradición de la Huerta Norte de Valencia, caracterizada por el uso de productos frescos como arroz y guisos tradicionales. Sus platos más destacados son la paella valenciana, que se elabora con arroz, pollo, conejo, bajoqueta (judía verde plana), garrofó (alubia blanca grande) y tomate. Si eres más de guisos tradicionales el arroz con alubias y nabo es perfecto para ti, un guiso meloso típico en el invierno hecho con carne de cerdo y verduras de la huerta.

Paella española en una sartén tradicional disparada en una mesa de restaurante

Paella española en una sartén tradicional disparada en una mesa de restaurante / Istock / fcafotodigital

Un aperitivo muy típico de la zona valenciana son las cocas saladas, que consisten en un plato tradicional de la Comunidad Valenciana muy similar a una pizza o pan plano. Consisten en una base de masa de harina de trigo cubierta con ingredientes mediterráneos como verduras asadas (escalivada, tomate, cebolla), atún, anchoas o embutidos locales.

Y para los más dulzones, nada le gana a una buena horchata fresquita con sus fartons bien tiernos para mojar, que teniendo Alboraya al lado es prácticamente nuestro ritual del verano. Tampoco se quedan atrás la coca de calabaza, que sale del horno súper jugosa, ni los pastissets de boniato, un postre muy típico en fiestas.